La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
SIEMPRE acompañado por unos fieles de guardia, ésos que nunca le fallan, el Señor impresiona con su túnica de cardos, la cruz corta de camarín, bajo la mirada de la Inmaculada que preside el retablo magnífico que Cayetano da Costa labró para el convento. Estamos bien temprano en Santa Rosalía y ya hay una veintena de incondicionales mirando al Gran Poder. Todavía no ha hecho falta conectar los ventiladores mientras un hilo de música sacra crea una atmósfera que va del intimismo a la emoción, de la incondicionalidad por el auténtico Hijo de Dios al reconocimiento de lo bien que cuadra el Señor en esta morada coyuntural. Es más, en este convento de clarisas capuchinas parece que estamos ante un Gran Poder más cercano, quizá por el intimismo de lo recoleto. Y nunca solo, siempre un retén de fieles haciendo guardia, la Madre a su diestra, San Juan señalando el camino a la izquierda... Magnífico.
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