En tránsito

¿A quién votaría Lorca?

Por fortuna para casi todos nosotros, es imposible que nos hagamos una idea de lo que fue la Guerra Civil

Qué locura. Estamos tan habituados a manipular y a mentir, que ya nadie se toma la molestia de pensar lo que dice. El otro día, por ejemplo, una diputada de Vox dijo que Lorca habría votado… ¡a Vox! A Lorca lo fusilaron en el barranco de Víznar hace ahora 85 años. Lorca tenía 38 años y nunca sabremos qué habría sido de él si hubiera sobrevivido a la guerra. Borges, que era más malo que la tiña, dijo una vez que Lorca tuvo la suerte de que lo fusilaran porque esa muerte lo convirtió en un mito del siglo XX; pero lo más probable es que Lorca se hubiera convertido en un mito aunque hubiera muerto a los 96 años en una residencia de ancianos. De todos modos, Lorca jamás hizo una referencia explícita a sus ideas políticas. No militó en el PCE, como Alberti y María Teresa León, y ni siquiera se afilió brevemente, como Cernuda -que salió asqueado de la experiencia-, así que la política en sí misma no parecía importarle demasiado. Pero de ahí a decir que era apolítico o que habría votado a la derecha -o incluso a la extrema derecha- hay un abismo que sólo alguien muy estúpido o muy malvado puede traspasar.

Lorca era homosexual y había dicho que la burguesía granadina era la peor de España. Tenía amigos en todas partes, en la derecha y en la izquierda. José Antonio Primo de Rivera, el líder falangista, le admiraba profundamente, aunque no hay ninguna razón para pensar que fueran amigos (no hay ni una sola prueba). Pero también tenía muchos amigos en la izquierda, y era cuñado de Manuel Fernández Montesinos, alcalde socialista de Granada. Y encima era un autor que ganaba mucho dinero con su teatro -era una especie de Almodóvar de su época-, cosa que lo convertía en un personaje envidiado y detestado a partes iguales.

Por fortuna para casi todos nosotros, es imposible que nos hagamos una idea de lo que fue la Guerra Civil. Nadie puede imaginar el ambiente de terror, brutalidad, delaciones, cobardías y venganzas que se impuso a raíz de la sublevación militar de 1936. Como explicó muy bien Ian Gibson, la muerte de Lorca -que estaba escondido en casa de sus amigos falangistas, los hermanos Rosales- no puede entenderse sin tener en cuenta la terrible represión que desataron los militares sublevados. En muy poco tiempo, unas 5.000 personas fueron ejecutadas en Granada. Y a Lorca le tocó ser una de ellas. Para nuestra vergüenza eterna.

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