Beatriz Melguizo

Leprosos del siglo XXI

El testimonio de gratitud de una paciente con coronavirus

Imagen de la película Ben Hur Imagen de la película Ben Hur

Imagen de la película Ben Hur / M. G. (Sevilla)

Los que hemos visto la película Ben Hur, difícilmente olvidaremos la escena en la que Judá, gracias a Esther, encuentra a su madre y a su hermana en el valle de los leprosos.

En el mundo reflejado por la Biblia, la lepra podía referirse a muchas enfermedades de la piel y siempre llevaba consigo un tremendo estigma social. 

El leproso vivía alejado de la sociedad en cuevas y descampados, fuera del mundo de los sanos. La lepra era «primogénita de la muerte» (Job 18,13).

La Ley de Moisés mandaba excluir a los leprosos de la comunidadAsí lo ordenaba el libro del Levítico: El enfermo de lepra andará con la ropa rasgada y la cabellera desgreñada, con la barba tapada y gritando: «¡Impuro, impuro!». Mientras le dure la afección, seguirá siendo impuro. Es impuro y vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento. (Lev 13,45-46). 

Como no se conocía ninguna cura, se ponía en cuarentena a los enfermos, quienes tenían la obligación de alertar a otros de su enfermedad. El leproso no sólo sufría una dolencia física, también se sentía marginado y evitado.

Ante el leproso uno se conmueve, ¿verdad? Muchas personas nos sentimos como ellos al ser víctimas del COVID. Es normal que, ante los contagios, los enfermos hemos de tomar distancia de las personas para que no contraigan la enfermedad. Pero es inevitable sentirse como esos leprosos que vivían alejados de la sociedad, apartados del mundo de los sanos.

Enri, una vecina, nos baja la basura diariamente, María José se ofreció a traerme unas medicinas, Eloisa vino con cosas que necesitaba de mi casa y luego se llevó otras para mi familia…

Y muchas otras personas que se ofrecen a ayudar día a día y que están presentes en mi vida. Así como también los sanitarios, que se “juegan la vida” por los nuevos “leprosos”.

Lo positivo de toda esta situación es que siempre nos encontremos muchos Esther y Judá que se conmuevan acogiendo y acompañando a aquellos que están pasando por esta dura situación.

Gracias de todo corazón.

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