La plaza de San Agustín, en plena Puerta de Carmona en el inicio de la calle Recaredo, es una pequeña y triangular plazuela donde hace 60 años había una sucursal bancaria, un solo surtidor de gasolina, justamente delante de dicha sucursal, y un quiosco de periódicos tan minúsculo que solamente tenía el espacio para ser ocupado por la señora que los vendía, y que estaba situado junto a un bar que daba a dicha plaza, la Puerta de Carmona y San Esteban. El convento de San Agustín se encontraba a escasos metros y también había una lechería, en el número 10, una carbonería, los almacenes de Tejidos Palma, el bar Benito y una tienda de recambios de automóvil. Y al fondo, la calle Concepción, que aún existe y que en aquella época daba al Muro de los Navarros, hoy totalmente cambiada aunque al menos ha conservado su nombre primitivo. 

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