El cielo de Colón es un libro que escribió don José Luis en el que se dan cita el historiador y el astrónomo. El cielo de Comellas es el que empezaron a contemplar muchos aficionados a la Astronomía, que tienen la Guía del firmamento como manual de cabecera. El cielo de Comellas fue el de Sevilla durante muchos años. En El tiempo en Sevilla, nos encontramos con el meteorólogo y con el sevillano que vive su clima.

Según comentaba en la biografía sobre Beethoven, el adagio de la 9ª viene a ser un atisbo del cielo. En el cielo de Comellas se podía oír la música. Muchos aficionados han descubierto con la Nueva Historia de la Música este arte. El cielo de Comellas era buscar la verdad en sus investigaciones. Distinguir entre hipótesis y certezas. Su visión era amplia y abierta, sus análisis finos y sus conocimientos profundos. España le debe mucho porque ha contribuido decisivamente al estudio de su Historia Contemporánea. Sin duda, su obra es una referencia imprescindible para otros historiadores del siglo XIX: el liberalismo, la España romántica isabelina, Cánovas...También escribió muchos títulos de Historia Contemporánea en general.

El cielo de Comellas eran clases bien preparadas. Respeto y comprensión por los alumnos. Un director de tesis doctorales y de trabajos de investigación volcado con sus pupilos. Una pléyade de catedráticos, profesores de universidad y de instituto son alumnos del Comellas catedrático. El cielo de Comellas era su familia. Su esposa, hijas, nietos, yernos... Sus amigos, sus lectores, sus vecinos. Los que pertenecían a su misma parroquia lo podían ver de rodillas rezando. Ciertamente, la fe y la razón cabían en el cielo de Comellas. Gracias por enseñarnos tantas maravillas de cielo que se encuentran anticipadamente en la Tierra. 

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