El Arzobispado avala al párroco que prohíbe a un gay ser padrino

écija

La Iglesia reconoce que la homosexualidad no es óbice para ejercer esta función, pero sí mantener una relación con una persona del mismo sexo por ser "incongruente" con la fe

Diego J. Geniz

Sevilla, 26 de febrero 2016 - 14:24

La decisión de Francisco Reina, párroco de la iglesia de Santa Cruz, en Écija, de prohibir a Salvador Alférez ser padrino de un sobrino por mantener una relación homosexual está avalada por el Código del Derecho Canónico. Así lo afirma el Arzobispado de Sevilla, que ayer salió al paso de la polémica suscitada por este caso, el segundo que se produce en menos de un año en la archidiócesis sevillana. La Iglesia recuerda que la orientación sexual no es impedimiento para ejercer esta función, pero sí mantener una relación homosexual, pues se incumpliría el artículo 874.3 del citado código, según el cual para ser padrino hay que estar confirmado, haber recibido la Eucaristía y llevar "una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir". Este último precepto, según el Arzobispado, no se cumple en el caso de este astigitano que reside actualmente en Madrid, donde vive en pareja con un hombre.

"El Arzobispado, en estos casos, se ciñe al código canónico, como ha hecho el párroco de Santa Cruz de Écija", señalan fuentes de la curia eclesiástica. Esta explicación para nada convence a Alférez, quien ya ha sido padrino anteriormente de dos sobrinos. "No lo entiendo. ¿Entonces antes, que ya era pública mi homosexualidad, sí era válido como padrino y ahora no?", pregunta este ecijano, quien considera a Francisco Reina culpable del rechazo. "No creo que la Iglesia en general sea así, esta situación la ha provocado el párroco, que no hace mucho tiempo que llegó a Santa Cruz, donde ya ha tenido algunos problemas con varios feligreses", asegura Alférez.

"El párroco que había antes no puso inconveniente alguno para que fuera dos veces padrino. Es más, en la iglesia de Madrid donde recibo cursos de confirmación acudo con mi pareja. El cura de allí es consciente de ello y no ha puesto ningún impedimento", incide este joven, quien añade que este sacerdote es el que se puso en contacto con el de Écija con la intención de que "se bajara del burro". "Todo fue imposible. Seguía insistiendo en que yo vivo en pecado", recuerda Alférez.

Este joven y su familia ecijana siguen en su empeño de que sea el padrino del segundo hijo de su hermano. Por tal motivo, ya se han puesto en contacto con un abogado para valorar el asunto, aunque entienden que la situación es complicada, pues la Iglesia tiende a respaldar a sus ministros. Para Alférez, el rechazo del párroco de Santa Cruz ha sido "un jarro de agua fría". "Soy católico practicante, voy a misa todos los domingos que puedo y llevo colgada del cuello una medalla con mis devociones. ¿Quién dice que no estoy capacitado para ser padrino?", se pregunta este joven cuyo caso se ha colado estos días en los telediarios.

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