Heridas en el brazo del Guadalquivir
Medio ambiente
SEO Bird Life y Ecologistas en Acción denuncian el "abandono" del paraje natural Brazo del Este y la práctica de acciones ilegales para ahuyentar a las aves de las zonas de cultivo.
A unos 20 kilómetros al sur de Sevilla, entre Doñana, las marismas y la laguna de la Dehesa de Abajo, se esconde un paraíso para el turismo ornitológico. El Brazo del Este es el resultado de la insistencia del hombre de transformar la naturaleza según sus necesidades. Pero pese a las numerosas intervenciones desde comienzo del siglo pasado, en 1989 fue declarado Paraje Natural por su variada fauna que hoy, según denuncian colectivos como Ecologistas en Acción y SEO Bird Life, corre peligro.
Ambas organizaciones alertan del "abandono" de esta zona por parte de la Administración Pública. La "deficiente" gestión del agua y la falta de control sobre el ganado que pasta en este paraje hacen que este espacio, según fuentes de SEO Bird Life, "permanezca seco gran parte del año, provocando importantes cambios en el hábitat y un grave deterioro de la vegetación natural".
Este antiguo brazo del Guadalquivir, con un cauce de 39 kilómetros, no recibe agua del río, por lo que su supervivencia depende de las lluvias y de los desembalses de los cultivos de arroz. La Administración invirtió hace varios años fondos en una serie de compuertas y canales, además de la construcción de dos estaciones de bombeo, pero "por vandalismo o dejadez, este sistema de gestión hídrica no funciona", apunta Jesús Pinilla, miembro de la delegación territorial de Andalucía de SEO Bird Life.
Éste señala que actualmente, gracias al desembalse del agua de los arrozales, el paraje está bastante frondoso, pero "esta primavera, un año más, resultaba lamentable". Según denuncia el colectivo, el paraje se encontraba "prácticamente seco y con grupos de cigüeñas y gaviotas comiendo las carpas muertas que se amontonaban entre el barro". Además, al estar la zona seca, algunas aves perdieron su oportunidad de anidar y poner huevos, concretamente las aves típicas del carrizal inundado, como los carriceros.
La inundación incontrolada de esta zona en junio con la llegada del agua que desprendían los arrozales han hecho que otras especies como la garza imperial o la garcilla cangrejera no hayan podido criar. "Ha sido una trampa mortal", apunta Juan Carlos Sires, coordinador del grupo local de SEO Bird Life en Sevilla. "Como estaba seco, algunas especies anidaron en los charcos y con la llegada incontrolada del agua, las crías no han podido salir adelante".
SEO Bird Life responsabiliza a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de esta situación: "La gestión del espacio y su protección es competencia de la Consejería de Medio Ambiente, ésta debe asegurar la adecuada gestión hídrica de la zona al tratarse de un espacio protegido", apunta Jesús Pinilla.
Esta oganización cree que la Consejería debería realizar actuaciones para garantizar la adecuada gestión hidrológica del paraje, poniendo a punto las infraestructuras diseñadas para tal fin. Al quedar seco el paraje natural durante gran parte del año, se produce una salinización de los suelos, y el eneal (uno de los hábitats fundamentales para la avifauna) está siendo sustituido por un tarayal, según denuncian.
Los grupos de ecologistas consideran que el deterioro de este espacio no es producto de actuaciones recientes, sino que "es consecuencia de múltiples acciones que se vienen acumulando a lo largo de los años, que se cometen con total impunidad, y que han llevado a este paraje natural a una situación de alarmante abandono".
El Brazo del Este se expande por los términos municipales de Coria del Río, Dos Hermanas, La Puebla del Río, Las Cabezas de San Juan, Lebrija y Utrera. Es, "teóricamente", uno de los lugares "mejor blindados con protección legal", según califican desde la delegación local de Ecologistas en Acción, ya que, pertenece a la Red Natura 2000 como Zona de Especial Protección de Aves, "por lo que debería contar con un plan de gestión que establezca objetivos de conservación cuantitativos para los hábitats y las especies", apuntan desde SEO Bird Life.
Los colectivos ecologístas también denuncian una "inadecuada" gestión de la carga ganadera (equina y ovina) que provoca daños en la vegetación y en las puestas de aves que anidan en el suelo. "El ganado entra en zonas que no debe, se cercan amplias extensiones para pastar y cuando lo dejan pelado trasladan a los animales a otro lugar, donde hacen lo mismo", se queja Jesús Pinilla, miembro de la delegación de Andalucía de SEO Bird Life.
Esta entidad también denuncia la quema de vegetación para generar pastos: el laboreo de parcelas con vegetación natural que debe conservarse según establece el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales; la destrucción de colonias de canasteras y otras aves por el uso de los terrenos en los que crían como pista de aterrizaje y despegue para las avionetas que realizan labores agrícolas del arrozal; y el uso incontrolado de cañones de aire comprimido para ahuyentar aves en las inmediaciones de lugares de nidificación de especies protegidas. "El problema no son los cañones de carburo, sino su uso en zonas donde crían especies protegidas como la garza imperial", anota Pinilla.
En este sentido, fuentes de esta organización aseguran que tienen constancia de que en los arrozales aledaños se realizan "sistemáticamente matanzas" de calamones, una especie protegida, además del morito común. "Los arroceros acusan a estas aves, sobre todo al morito común, de causar daños en los cultivos". La población de esta especie ha crecido de forma notable en la zona en los últimos años. Los grandes bandos pisan los cultivos y rebuscan con su pico comida en el lodo, dañando el grano. Este medio ha intentado sin éxito conocer la postura de la Federación de Arroceros de Sevilla y de la Junta sobre este asunto.
"La Consejería debe tomar medidas urgentes para paliar todos estos problemas", afirma José Eugenio Gutiérrez, delegado Territorial de SEO BirdLife en Andalucía. Asimismo, asegura que la organización ha enviado una carta a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, exponiendo todas estas cuestiones y ofreciendo su colaboración para buscar soluciones consensuadas que mejoren la conservación de este espacio pero no han obtenido ninguna respuesta. Desde la entidad ecologista piden más control y vigilancia.
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