Un año menos veinte minutos

El 2 de octubre de 2007 una tromba de 80 litros por metro cuadrado llevaba el pánico a la ciudad de los panaderos en hora de cierre de los comercios y se saldaba con dos mujeres fallecidas y negocios anegados

Un año menos veinte minutos
Francisco Correal

Alcalá de guadaíra, 02 de octubre 2008 - 05:01

La abuela presume de nieta ante sus amigas en la cafetería La Mina. En la pantalla de plasma juegan al tenis Jelena Jankovic y Svetlana Kuznetsova. Salen calentitos de la zona más próxima a la calle y tostadas del interior. En ese mismo escenario tan idílico, de mañana normal, hace justamente un año los camareros se arremangaron y empezaron a evacuar clientes. La mayoría terminaron subidos en mesas como la que plácidamente ocupan la abuela y sus amigas. El agua había llegado hasta el mostrador.

Fueron veinte minutos. La peor pesadilla de Adelaida Labrador, propietaria de la tienda de ropa Jara. "No me he recuperado todavía. Ni mental ni económicamente". Aquel 2 de octubre de 2007 que se saldó con la muerte de Pastora Hermosín y de María Adán Cantarero, una anciana del Paraíso y una profesora del colegio Reina Fabiola, la hija de Adelaida, Elena Canales, bióloga especializada en aguas, se salvó milagrosamente de morir ahogada. "Su marido vino a la tienda para que le cosiera un pantalón. Ella se quedó en el coche y lo arrastró la corriente. Un grupo de amigos la sacaron junto a la Placita".

Ochenta litros por metro cuadrados en veinte minutos. Los daños materiales se evaluaron en 31 millones de euros, resultado de sumar 280 comercios afectados, 1.800 viviendas, más de un millar de automóviles. El gobierno socialista de Alcalá presume un año después de que la calle de la Mina es hoy "un agradable bulevar de comercio y paseo", mientras que dos concejales del PP ofrecieron una rueda de prensa delante de dos husillos obstruidos de la misma calle que aún no fueron desatascados.

El año de la riada la farmacia de José Luis Márquez cumplía cien años de historia. Un farmacéutico con suerte. "Creo que soy el único de todos los establecimientos de la Mina que no pidió subvención", recuerda este hombre que nació en Moguer en 1955, un año antes del Nobel de Juan Ramón.

Una tormenta atlántica pasó por Alcalá de Guadaíra. Eso no es nuevo. "El problema aquí siempre es el mismo", dice Márquez, "el agua siempre cae de este lado buscando el río, el curso de las correnterías. En todos los pueblos hay calles paralelas y transversales. En Alcalá no hay transversales". A la calle Nuestra Señora del Águila la llaman la Mina porque bajo el teatro Gutiérrez de Alda está el molino de la mina, el único molino subterráneo de Europa. "Lo que sí se le puede echar en cara al Ayuntamiento es que se sabía que había una tormenta por Utrera, Dos Hermanas o Alcalá. Ese dato sí se tenía. A partir de entonces, en otras ocasiones sí se avisó y era una falsa alarma, pero es preferible un par de falsas alarmas al año".

Salvador Mancha fue de los más perjudicados. De hecho cogió la mayor de las ayudas previstas por la Junta de Andalucía, 12.000 euros. Le prestaron un mostrador en precario para volver a despachar en la tienda textil que abrió su padre en 1938. Sacó a sus clientes por la puerta lateral que da a la calle Blanca de los Ríos. "De la Junta no tengo quejas, pero el Gobierno central prometió unos ayudas que nunca llegaron. Nos mandó una carta denegando la ayuda. La prometieron antes de las elecciones, incluso vino el ministro Bernat Soria un sábado por la tarde, y la carta llegó después de las elecciones".

En la revista municipal, aparece Bernat Soria visitando la tienda de Salvador Mancha y la joyería Palomo. "El Gobierno respondió desde el primer momento", dice José Luis Díaz Aragón, jefe del gabinete del alcalde Gutiérrez Limones. "Zapatero llamó la misma noche".

Seguros Ocaso lleva en la Mina nueve años. La gota fría destrozó todos sus enseres. Rompió el tabique y destrozó dos salas. Manuel Remesal, el director, se trasladó a la oficina de Dos Hermanas para atender las solicitudes de casi medio millar de clientes. "No sólo en la Mina, los daños fueron en todo Alcalá. Rotura de persianas y antenas de televisión, filtraciones de agua". La cobertura sería posible por la intervención del Consorcio de Compensación de Seguros, adscrito al Ministerio de Economía.

Sor, marroquí de una localidad próxima a Marrakech, recuerda aquel fatídico anochecer. Su hija, que hoy está en el colegio, estaba dentro y le llegaba el agua al cuello. Lleva once años con la tienda en Alcalá, no está dispuesta a tirar la toalla. Como tantos alcalareños, luchó para recuperar la normalidad.

Era martes y la Mina se convirtió en un iceberg de nieve y ruedas. La noche de los valientes, los héroes anónimos de la cafetería La Mina o los bares Dalai y El Resbalón.

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