Pueblo Más Bonito de Sevilla

Écija, la belleza también está en el interior

Una trabajadora repone tesela a tesela el mosaico de Los Amores de Zeus en el yacimiento arqueológico del Alcázar, punto más alto de Écija. Una trabajadora repone tesela a tesela el mosaico de Los Amores de Zeus en el yacimiento arqueológico del Alcázar, punto más alto de Écija.

Una trabajadora repone tesela a tesela el mosaico de Los Amores de Zeus en el yacimiento arqueológico del Alcázar, punto más alto de Écija. / José Ángel García

"Estábamos seguros de que íbamos a ganar porque Écija es una maravilla". David García, alcalde del municipio, representa así el sentir del astigitano en relación al concurso del pueblo más bonito que han ganado. 29.086 votos, le hicieron ser el municipio más votado, algo que les hace a los ecijanos estar orgullosos de su tierra. Y de sus orígenes. Milenarios si se observa desde el Alcázar, que alberga en su interior tesoros arqueológicos en pleno descubrimiento.

"Hemos excavado poco más de un 20%", informa Sergio García-Dils, arqueólogo municipal. No ha hecho falta más para sacar a la luz un centenar de espectaculares mosaicos como el de Los Amores de Zeus o el de doble cara, que depende donde si sitúe el espectador, ve a un joven o a un anciano. El Alcázar, también llamado Plaza de Armas, es el punto más antiguo y más alto de la ciudad. Desde él se intuye el curso del río y se divisan las famosas torres, que son símbolos de la ciudad y Conjunto Histórico-Artístico desde los años sesenta.

La Amazona herida, descubierta en 2002 en las excavaciones de la Plaza de España, también se erige como icono cultural de Écija. Es la protagonista del Museo Histórico Municipal, ubicado en el dieciochesco Palacio de Benamejí. La escultura data del siglo II después de Cristo y es una de las cuatro de esta tipología que se conservan en el mundo. Las otras están en Nueva York, Berlín y Copenhague.

Écija singular

Un grupo de turistas observa la Amazona Herida en el Palacio de Benamejí. Un grupo de turistas observa la Amazona Herida en el Palacio de Benamejí.

Un grupo de turistas observa la Amazona Herida en el Palacio de Benamejí. / José Ángel García

También en el interior, pero del Palacio de Peñaflor, la singularidad de Écija se hace patente. Aparte del magnífico estado de conservación de las caballerizas o de la cúpula central, el antiguo despacho del marqués incluye una pared con cuadros que hablan. Una original iniciativa para explicar la historia de este monumento barroco. Allí, por ejemplo, se celebra el jueves 31 de octubre La Noche de Ánimas. Una iniciativa del programa Ciudades Medias del Centro de Andalucía, que ha unido a la localidad ecijana con Alcalá La Real, Lucena y Antequera.

La cultura y el turismo, poco a poco, van ganando terreno a un municipio que tiene en la agricultura su principal baza. "Recibimos al que venga con los brazos abiertos", señala Lola, una vecina de un centro cada vez más accesible por la plataforma única que tienen casi todas sus calles.

En las guías turísticas recomiendan recorrer Écija a pie. Sólo así se perciben detalles como los llamadores de las imponentes puertas de las casas señoriales. O el dinamismo de la cúpula de la Iglesia de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, antiguo convento de los Carmelitas Descalzos. Ese templo, auténtica joya del barroco andaluz, es uno de los Bienes de Interés Cultural que tiene Écija. También lo es la muralla urbana, que rodeaba la ciudad y que ha quedado sepultada por casas adosadas a ella y por la expansión del municipio, que cuenta con 40.000 habitantes.

El centro de Écija tiene innumerables rincones con calles estrechas y arcos. El centro de Écija tiene innumerables rincones con calles estrechas y arcos.

El centro de Écija tiene innumerables rincones con calles estrechas y arcos. / José Ángel García

Ellos y todo el que visite Écija cuenta con un salón para reunirse, puesto que así se conoce coloquialmente a la Plaza de España. Diáfana y rectangular, es el corazón de la localidad y buena muestra de su pasado y presente. Los antiguos miradores, donde la nobleza disfrutaba de la corridas de toros, son testigo de los cambios que ha sufrido el salón, que alberga un monumental estanque romano y, en Semana Santa, es la carrera oficial. Hoy en día, los toros se celebran en una plaza propia, que curiosamente se construyó sobre el antiguo estadio romano.

Todos estos reclamos para visitar o quedarse en Écija brillan especialmente, puesto que la localidad sevillana es conocida por la Ciudad del Sol por sus cálidas temperaturas. Estas nomenclaturas no sólo quedan en el lenguaje, ya que la bandera oficial del municipio tiene a un sol amarillo como protagonista. Una señal evidente del patrimonio, también inmaterial, que tiene esta tierra.

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