"Mi familia vivía de la pensión de mi tío, mejor no pensar en lo que viene"
Écija
David Pérez Bermudo, sobrino del hombre fallecido tras ser alcanzado por un ladrillo arrojado por un niño de 11 años, relata la situación dramática en la que queda su familia.
"Mi familia vivía de la pensión de mi tío. Con los 550 euros que cobraba nos mantenía a mi madre, a mi novia y a mí. Con nosotros también vive mi hermano mayor, que es minusválido y cobra una paga de 300 euros, con los que pagamos el alquiler del piso. Pero lo demás salía de mi tío. Es mejor no pensar en lo que viene porque nos va a dar algo". Quien así habla es David Pérez Bermudo, de 22 años, sobrino de Antonio Pérez Bermudo, el hombre de 66 años que falleció este martes en el Hospital Virgen Macarena después de que recibiera un ladrillazo en la cabeza el pasado sábado en Écija.
Antonio Pérez Bermudo acababa de hacer la compra en el supermercado Mercadona de la barriada de las Huertas cuando fue alcanzado por un ladrillo lanzado desde una altura de seis metros. El golpe le causó un traumatismo craneoencefálico con hundimiento de cráneo. Fue trasladado en helicóptero hasta Sevilla capital y desde el sábado permanecía en coma en la UCI del Hospital Virgen Macarena, donde falleció pasadas las dos de la tarde de este martes.
El ladrillo de unos 25 centímetros fue lanzado desde una azotea, presuntamente, por un niño de 11 años, que este martes fue identificado por la Policía, según informó el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Écija, Carlos Onetti. Este menor, por su edad, carece de responsabilidad penal alguna y la Policía y la Fiscalía de Menores sólo pueden informar de lo ocurrido a los padres o representantes legales. Serían éstos, sin embargo, quienes tendrían que asumir, como responsables civiles, el pago de una posible indemnización a los familiares de la víctima. La Policía continúa investigando si el menor lanzó el ladrillo para hacer una gracia, por un simple juego o si éste se le escapó de las manos.
Los familiares de la víctima no conocen al niño que arrojó el ladrillo. "Si lo conociera quizás tendríamos problemas. Sé que vive en el barrio de Las Huertas, en unas viviendas sociales, y que no era la primera vez que tiraban cosas a la calle. Hubo testigos que lo vieron lanzar ladrillos y llamaron a la Policía, pero antes de que ésta llegara le dieron a mi tío, que iba por la calle tan tranquilo", explica David, quien este martes repartió esquelas por Écija junto con su novia, Lorena, y pretende ahora iniciar una campaña de recogida de firmas para exigir Justicia y que nadie más vuelva a morir de manera tan absurda.
"¿Quién nos asegura que dentro de unos meses no vuelve a tirar cosas y le da a otra persona y la mata? Alguien debería hacer algo. Esto no se puede quedar en la muerte de mi tío y ya está, como si no hubiera pasado nada. Ahora el asunto está muy caliente, pero en unos meses... ¿por qué el niño, que sigue suelto, no se va a poner a lanzar ladrillos otra vez?", se pregunta el sobrino del fallecido.
Antonio Pérez Bermudo se había ganado la vida como peón albañil y carpintero, pero hacía años que no trabajaba porque sufría una minusvalía. Estaba soltero y vivía con su hermana, de 61 años; los dos hijos de ésta, de 38 y 22; y la novia del más joven, también de 22. La familia reside en la calle Naranjillos, entre las barriadas del Valle y de Las Huertas. Al golpe que ya de por sí supone la muerte de un pariente se añade en este caso el drama social que padece una familia con todos sus miembros en paro. Ni siquiera tenían dinero para desplazarse a Sevilla y ha sido la Delegación de Bienestar Social del Ayuntamiento de Écija, que dirige Rosario Díaz, la que les ha ayudado con los billetes de autobús y con las gestiones más básicas. El funeral se celebrará en el tanatorio de Écija.
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