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Incautados 2.000 kg de tabaco en Sevilla tras desarticular una organización criminal

La Guardia Civil y la Agencia Tributaria desmantelan una fábrica ilegal de picadura en Sanlúcar La Mayor con cuatro detenidos

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Incautados 2.000 kg de tabaco en Sevilla tras desarticular una organización criminal / Guardia Civil

La Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria han desarticulado una organización criminal dedicada al contrabando de tabaco en la provincia de Sevilla, incautando aproximadamente 2.000 kilogramos de picadura ilegal. La operación, denominada Olivense-Tavasco, ha culminado con la detención de cuatro personas y la investigación de otra por su presunta participación en un delito de contrabando de tabaco ilícito.

Los investigadores han desmantelado una fábrica clandestina ubicada en la localidad de Sanlúcar La Mayor, donde la organización llevaba a cabo el picado, mezclado, envasado y distribución de tabaco sin ningún tipo de control sanitario. Durante el registro judicial, los agentes descubrieron 1.750 kilogramos de picadura de tabaco preparada para su distribución, además de 133 kilogramos de "scrap", catalogado como desperdicios de la propia manipulación de la hoja de tabaco, con un valor de mercado superior a los 300.000 euros.

Esta intervención policial forma parte de una investigación iniciada en septiembre de 2025 con la operación Picaito, que ya había permitido desmantelar una primera fábrica ilegal y detener a cuatro personas. El equipo conjunto de Guardia Civil y Agencia Tributaria detectó en noviembre una nueva red operativa vinculada a los mismos círculos delictivos, lo que desencadenó la actual operación.

Origen de la investigación policial

La operación Olivense-Tavasco tiene su punto de partida en los resultados obtenidos durante la operación Picaito, ejecutada el pasado mes de septiembre. Aquella intervención se saldó con la detención de cuatro personas y la investigación de otras tres, desmantelándose una fábrica de picado de tabaco donde se aprehendieron más de 2.000 kilos de tabaco y 47.200 cigarrillos.

Tras analizar la información obtenida, los investigadores de la Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y Fronteras (Udaiff) del Puerto de Sevilla crearon un equipo de trabajo conjunto con la Agencia Tributaria. En noviembre detectaron una partida de paquetería que contenía gran cantidad de picadura de tabaco con destino a diferentes puntos de la geografía nacional, lo que levantó sospechas sobre la reactivación de la red criminal.

Las pesquisas revelaron que algunos miembros de la organización ya desarticulada habían reorganizado sus actividades ilícitas, estableciendo una nueva estructura operativa con medidas de seguridad más rigurosas para evitar ser detectados por las autoridades.

Desarrollo de la operación conjunta

A raíz de estos indicios, la Guardia Civil y la Agencia Tributaria iniciaron conjuntamente la operación Olivense-Tavasco. Los investigadores establecieron distintos dispositivos de vigilancia y análisis de inteligencia que permitieron constatar que esta nueva rama de la organización se encontraba más activa que en la fase anterior.

Los presuntos delincuentes habían adoptado unas rigurosas medidas de seguridad para tratar de no ser detectados, pero esto no fue impedimento para que los agentes lograran la total identificación de todos los integrantes, su modus operandi y el lugar utilizado como centro logístico de la organización criminal.

Una vez reunidos todos los indicios y pruebas suficientes, la autoridad judicial decretó la entrada y registro de una fábrica ubicada en Sanlúcar La Mayor. Durante el registro se aprehendieron 1.750 kilogramos de picadura de tabaco lista para su distribución, junto con 133 kilogramos de "scrap", todo ello valorado en más de 300.000 euros en el mercado negro.

Condiciones insalubres de producción del tabaco

Una de las revelaciones más preocupantes de la investigación ha sido las condiciones de alta insalubridad en las que los integrantes de la organización picaban y envasaban el tabaco. Los agentes constataron que no se establecía ningún control sanitario durante el proceso de manipulación del producto.

Durante el registro de la fábrica clandestina, los investigadores encontraron la presencia de multitud de roedores y excrementos de cánidos por las instalaciones donde se realizaban las operaciones de producción. Estas circunstancias representan un grave riesgo para la salud pública, ya que el tabaco producido ilegalmente estaba siendo distribuido para su consumo sin ninguna garantía sanitaria.

Además, los investigadores descubrieron que durante el proceso de envasado, las organizaciones mezclaban la picadura de tabaco con "scrap", catalogado como desperdicios de la propia manipulación de la hoja de tabaco. Este material contiene generalmente impurezas o cuerpos extraños, como polvo, desechos de vegetales e incluso filamentos de materia textil.

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