Análisis

Un Betis sin referente ni hombres de fútbol

  • Los verdiblancos, sin Serra, vuelven a caer en un derbi en el Villamarín 

  • La planificación liderada por Catalán, en evidencia por el gran agujero en la medular 

  • La decimoséptima plaza, ejemplo de nulo crecimiento

José Miguel López Catalán y Ángel Haro, durante una comparecencia pública en la sala de prensa del Villamarín. José Miguel López Catalán y Ángel Haro, durante una comparecencia pública en la sala de prensa del Villamarín.

José Miguel López Catalán y Ángel Haro, durante una comparecencia pública en la sala de prensa del Villamarín. / Antonio Pizarro (Sevilla)

Amarga resaca la que dejó el derbi en el Betis. Derrota de las que al aficionado que siente en verdiblanco le cuesta digerir a lo largo de una noche donde coger el sueño no le resultó fácil, fruto de la impotencia y los interrogantes que aparecen a la hora de analizar la situación deportiva de un conjunto heliopolitano que es decimoséptimo en la tabla, con 13 puntos en 13 jornadas, después de caer en el primer derbi de la tercera era post Lorenzo Serra Ferrer.

Y es que la figura del balear resulta fundamental para los intereses béticos en los duelos de rivalidad sevillana y, en una visión más global, está casada con el éxito cada vez que llega al club de La Palmera. En definitiva, un complicado día después en el que el seguidor bético tiene la sensación de estar viviendo en el continuo bucle de la mediocridad.

Los derbis sin Serra

Los guarismos del Betis en los encuentros ante el Sevilla con y sin el balear son contundentes: en los últimos 29 derbis jugados en el Benito Villamarín, el Betis ganó 4 (todos con Serra), empató 12 ocasiones y perdió 13. Dato demoledor que refleja cómo la figura del de Sa Pobla, que nunca perdió un derbi en Heliópolis ni como entrenador ni como vicepresidente deportivo, representa para la entidad verdiblanca el gen ganador, la exigencia máxima, el saber competir en la élite, el saber gestionar las diferentes situaciones que se dan a lo largo de una temporada (crisis), su empatía con la afición, la transmisión de la idea de grandeza deportiva y a lo que debe aspirar el Betis...

Serra Ferrer, en una rueda de prensa en el Villamarín. Serra Ferrer, en una rueda de prensa en el Villamarín.

Serra Ferrer, en una rueda de prensa en el Villamarín. / Víctor Rodríguez (Sevilla)

Con más aciertos que fallos, el ex vicepresidente deportivo era el referente del Betis, mientras que ahora la entidad de La Palmera transmite una sensación de estar descabezada, sin un referente en lo deportivo y una ausencia muy importante de gente con conocimientos futbolísticos.

La planificación

Antes de la llegada de Serra Ferrer, el Betis gobernado por ABA navegaba por la mediocridad. Todo cambió con el balear, cuya llegada fue un punto de inflexión, pero tras su salida ha aparecido de nuevo el gen perdedor tan arraigado en el proyecto deportivo de Ángel Haro y José Miguel López Catalán, y como prueba, lo sucedido el pasado domingo en el Villamarín.

Un derbi que dejó retratada la planificación encabezada por el vicepresidente. Más allá de la poca mano de entrenador que está mostrando Rubi, quien va camino de convertirse en una víctima más de la espiral perdedora en la que se encuentran los verdiblancos, el Betis tiene un enorme agujero en el centro del campo que ya se veía el curso pasado con Quique Setién y Serra. Un equipo bético sin futbolistas con físico ni músculo que roben balones, que tengan buena salida de la pelota (un perfil de 6 y otro de 8, respectivamente), con renovaciones que cuestan entender como las de Francis, Javi García, Guardado y Kaptoum (muy cerca ambas de producirse) por el poco argumento futbolístico que muestran los protagonistas, el bajón de nivel que se atisba en la portería con la salida de Pau López y su recambio, la aportación baja (Borja Iglesias) e irregular (Fekir), por ahora, de las dos incorporaciones a base de talonario viendo las enormes carencias en la medular...

En definitiva, un plantel descompensado y desequilibrado que refleja el bajo nivel de conocimiento y visión futbolística que desprende el vicepresidente de una entidad heliopolitana (el derbi dejó muy claro lo que es, y no es un hombre de fútbol) que más allá de la figura de Serra, mira al futuro sin esa persona que actúe como director deportivo, referente y líder.

Trayectoria

El Betis ha crecido en cuanto a mejora de infraestructuras, con el Gol Sur, la reforma de asientos en el estadio, el área para los futbolistas y las oficinas de la ciudad deportiva, con otra nueva en camino, pero en lo deportivo el crecimiento no se atisba. La dinámica perdedora del Betis en la segunda vuelta de la pasada temporada ha tenido continuidad en la actual, y la prueba es que el equipo verdiblanco, en los últimos 45 partidos oficiales, sólo suma 12 triunfos. Tres victorias en Liga en la Liga actual y nueve en los últimos 32 partidos de la campaña pasada entre Liga Europa, Copa y Liga. Así, con ABA al mando, el Betis lleva un décimo puesto en Liga, un decimoquinto, un sexto y otro décimo lugar el último curso. Una dinámica similar a la de otras etapas de la historia del Betis, y ya sin excusas (judiciales). 

Historia y mentalidad

El conocimiento de la historia es fundamental para no volver a repetirla, y en el Betis la trayectoria actual en la era post Serra no invita al optimismo. Tanto en la primera como en su segunda salida de Heliópolis, los verdiblancos, al tercer año, acabaron perdiendo la categoría. Ahora, tras su tercera marcha, y tras trece partidos, el Betis va a punto por jornada, ritmo de descenso: la hierba es un reflejo de lo que pasa en los despachos.

Imagen de un tifo en Gol Sur del estadio Benito Villamarín. Imagen de un tifo en Gol Sur del estadio Benito Villamarín.

Imagen de un tifo en Gol Sur del estadio Benito Villamarín. / M.G. (Sevilla)

Todo ello invita, al igual que épocas anteriores, a una profunda reflexión sobre por qué la ausencia de autocrítica en el Betis, sobre por qué el Betis con el mayor presupuesto de su historia (ciento cincuenta millones) camina de nuevo, a día de hoy, por la senda de la mediocridad pese a lo innumerable que sea su masa social, sobre por qué siempre se repite la historia en ese eterno bucle, y sobre por qué se siguen anteponiendo los egos al escudo. Y todo bajo el principal problema de todos: la falta de sabiduría futbolística. Un Betis que camina sin referente ni hombres de fútbol.

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