Cuchillo sin filo
Francisco Correal
Zapatos en una panadería
Betis
El segundo entrenador más longevo de Primera cumple su cuarta temporada en el Eibar, que posee el sello indeleble de José Luis Mendilibar, pero que no termina de arrancar esta campaña como visitante. Sólo cinco puntos suma el cuadro armero lejos de su fortaleza de Ipurua, con una victoria en Montilivi ante el Girona (2-3) y sendos empates en el Metropolitano ante el Atlético (1-1) y ante el Valladolid en Pucela (0-0).
Un escaso bagaje que contrasta con su poderío como local, donde únicamente el Huesca, en la primera jornada, y el Sevilla han sido capaces de llevarse los tres puntos y donde incluso hincó la rodilla el Real Madrid, en el mejor partido del curso para los eibarreses.
Dudó Mendilibar la pasada temporada sobre la renovación de su contrato, aunque finalmente apostó por continuar una temporada más en Éibar, donde ha encontrado una filosofía de club que se amolda perfectamente a su concepto del fútbol. Alejado de todos los detalles de la modernidad, incluido el VAR del que se ha quejado en más de una ocasión, el técnico obtiene un gran rendimiento de sus jugadores partiendo desde el 4-4-2, su esquema fetiche y que rara vez alterna con el 4-2-3-1.
Las estadísticas tan de moda en estos tiempos señalan que el Eibar es uno de los equipos que más balones recupera en campo contrario, lo que deja a las claras esa virtud que poseen los equipos de Mendilibar para realizar una presión alta que comienza con el trabajo de los delanteros.
Como ya se mostrara la pasada temporada en su visita al Villamarín, el Eibar tratará de cerrar los espacios interiores para dificultar el juego de combinación del Betis, que tiene en su medular uno de sus puntos fuertes.
Si se repasa el precedente del año pasado, el Betis cedió la posesión de balón al Eibar, que acabó dominando esa faceta del juego, pero que con su zaga adelantada dejó espacios para que el equipo bético lo sorprendiera al contragolpe. Fue un Eibar distinto al de otras ocasiones, quizá influido por ese 4-2-3-1 que colocó Mendilibar y que le dio más presencia en la medular pero que le quitó peligro en el área rival.
Los eibarreses destacan por su fútbol directo, con rápidas transiciones que buscan el despliegue por las bandas para que se produzcan centros al área, donde esperan sus delanteros, que destacan en el juego aéreo.
Esa capacidad física de sus delanteros, y también de centrocampistas como Joan Jordán, Diop o Escalante, provoca que el Eibar suela ganar las segundas jugadas, otra de sus virtudes para desplegarse en ataque y permitir las incorporaciones de la segunda línea a zonas de remate. Si José Ángel destaca por sus centros desde la izquierda, su sociedad con Cucurella ha dotado de mayor presencia a esa banda, por la que el equipo armero está generando la mayor parte de sus opciones de gol.
Los automatismos ya mecanizados de lo que pretende Mendilibar –presión, fútbol directo para centros y remates– convierten al Eibar en un equipo sólido y con las ideas claras.
Su rendimiento desciende lejos de Ipurua.
Marc Cucurella Saseta (Alella, Barcelona, 22-07-1998) es un producto de La Masía que está llevando en el Eibar una reconversión distinta a lo habitual. Si numerosos extremos están acabando como laterales, este zurdo que ahora modela Mendilibar ha seguido el camino opuesto para asentarse en el once armero y formar una banda izquierda de gran profundidad junto a José Ángel. Cucurella llegó cedido en el último día del mercado al Eibar, que posee una opción de compra, y no disputó sus primeros minutos hasta la sexta jornada, cuando salió de inicio ante el Espanyol, precisamente el club en el que dio sus primeros pasos antes de pasar a la cantera del Barcelona. Internacional en las categorías inferiores de la selección, Cucurella aporta su calidad con la zurda y su visión de juego a la zona de creación del Eibar.
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