Betis - Real Sociedad | Crónica Un nuevo plan, la misma falta de gol (0-0)

  • El Betis, que salió por primera vez en la temporada con defensa de cuatro, llegó con más jugadores al área pero siguió sin pólvora

  • Tendrá que ganar en Anoeta o empatar con goles para seguir adelante

Bartra pelea un balón en un momento del partido Bartra pelea un balón en un momento del partido

Bartra pelea un balón en un momento del partido / Juan Carlos Muñoz

Todo o nada para el Betis el próximo jueves en Anoeta. La eliminatoria con la Real Sociedad se concentrará en los noventa minutos de San Sebastián tras el empate a cero, que no a nada, en el Benito Villamarín. El equipo de Quique Setién, como tantas veces en la Liga ante los suyos, dibujó un partido de altibajos, de idas y vueltas, que pudo ganar como pudo perder. Se desgranaron ocasiones, no muchas, en ambas porterías, los delanteros rindieron por debajo de los porteros y todo se fía para la semana próxima. Imanol Alguacil, el entrenador de la Real, estará satisfecho con el 0-0, pero las opciones béticas permanecen intactas. Y más si es capaz de hacer un gol en Anoeta, donde la pasada Liga hizo cuatro.

El partido contenía ya un punto y aparte antes de que el balón echara a rodar por la bien cuidada pradera heliopolitana: Quique Setién había sacrificado un defensa por otra pieza ofensiva. Lo que demandaba partidos de Liga ante rivales replegados sin remilgos.

De salida, dispuso el preparador cántabro una línea de cuatro en la retaguardia. Le dio al fin vidilla a Barragán para que intentara reivindicarse por la derecha, mantuvo a Mandi junto a Bartra en el eje y, para que Lorenzo Serra lo anotara en su libreta desde México, le dio el ala siniestra a un diestro como Francis. Feddal se quedó en el banquillo y en su lugar, el Betis actuó con cuatro jugadores de corte ofensivo por delante de William Carvalho.

Ese cuarteto lo integraron Canales, Joaquín, Lo Celso y Guardado. O Joaquín, Canales, Guardado y Lo Celso. O Guardado, Lo Celso, Guardado y Joaquín... Según la jugada. Según el instinto libre de unos jugadores de marcada creatividad que agradecen la ausencia de corsés.

Y después de que Sangalli, la feliz noticia que albergaba la alineación realista, se plantara con toda la intención en el área y Mandi bloqueara su tiro abajo (5’), el Betis fue desmadejando el partido al ritmo de esa línea de cuatro piezas que no pararon de intercambiar sus posiciones.

La Real Sociedad salió con un equipo de corte ofensivo, con Oyarzabal de volante por la derecha, Sangalli por la izquierda y Juanmi más Bautista arriba. Se planteaba, pues, un pulso por volcar el juego hacia la zona ofensiva de los verdiblancos o la de los de gris. Y en el choque de fuerzas, los anfitriones fueron ganando terreno poco a poco, arreón a arreón.

En ese baile de atacantes béticos, quien más daño hizo hasta el descanso fue Canales en la derecha. Por ahí entró con esa potencia sostenida que está exhibiendo en carrera esta temporada, pero su último recorte para engatillar con su zurda lo tocó un defensor. Tras varios rebotes, la pelota le cayó a Joaquín del cielo. En el baile, al portuense le tocaba esa vez actuar por el interior. Y conectó una volea con su pierna mala, mejor dicho menos buena. El cuelo se estrelló con violencia en el larguero. Fue la mejor ocasión bética (29’).

Hasta el intermedio fue acentuando el Betis su acoso de forma sostenida, gradual. Faltaba que Sanabria se subiera de una vez a la grupa. O que los actores entre líneas lo solucionaran: Canales lo intentó de nuevo por la derecha, cedió a Joaquín y éste a su vez a Guardado, que aprovechó la basculación de la zaga vasca para soltar un latigazo seco pero centrado, que repelió como pudo Rulli (44’).

Tras el descanso, fue Lo Celso quien asumió el protagonismo ofensivo del Betis. Ya en la primera acción se enroscó sobre sí mismo para soltar un zurdazo combado, aunque algo flojo, ál que volvió a responder Rulli (46’). Dos veces más se topó el mago rosarino con el guardameta, que le volvió a adivinar las intenciones en otro tiro no muy ajustado (61’) y, sobre todo, en una incursión hasta el palo izquierdo que resolvió el verdiblanco elevando la pelota sobre la salida del arquero. Éste le saco la mano arriba (67’).

El plan alternativo de Setién rompía en un Betis con más gente donde queman las papas, donde los defensas rivales se ponen nerviosos y dispersan sus miradas. Pero siguen negados los heliopolitanos en la suerte suprema. El primero Sanabria, que ni abrió pasillos a los compañeros en el juego sin pelota, ni estuvo hábil para intuir el remate.

Setién movió fichas. A la hora de juego metió a Tello por Guardado, que ya acusaba el periodo de inactividad tras una buena primera parte. El catalán actuó en su zona predilecta para sacar su veneno, de extremo por la izquierda, a pierna cambiada. Pero sólo encaró una vez a Rulli, tras un magistral pase de Lo Celso, que desaprovechó aunque, seguramente, el VAR hubiera actuado en caso de acabar en gol (82’).

La Real, por su parte, también pudo llevarse un 0-1 para la vuelta en un mano a mano de Juanmi ante Joel Robles que el corpulento portero getafense resolvió son aplomo (74’). Tres minutos después, un centro de Héctor Moreno, que había entrado minutos antes por el lesionado Le Normand –con este chaval va a tener central la Real para unos años–, se paseó de palo a palo de la portería bética. Y Oyarzabal, en lo único que hizo bien, pudo marcar en el alargue. El Betis de cuatro atrás se destapa algo más, pero la Real no anduvo tan afilada arriba como en la Liga. Setién cambió de estrategia, pero el Betis sigue sin oler a pólvora.

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