Betis - Elche | La crónica

El Betis de Tello disfruta de un rico almuerzo

  • El extremo catalán, que al fin se afianza como extremo titular, lidera a los verdiblancos con dos tantos y su pase de gol a Sanabria

  • El Elche fue durante una hora un juguete para los de Pellegrini, que ya con el 3-1 optaron por el control

  • Vídeo: Resumen y goles del Betis-Elche

Cristian Tello acaba de hacer uno de sus dos goles al Elche. Cristian Tello acaba de hacer uno de sus dos goles al Elche.

Cristian Tello acaba de hacer uno de sus dos goles al Elche. / Antonio Pizarro

ElBetis de Manuel Pellegrini, de Sergio Canales y también de Cristian Tello disfrutó de un plácido y por momentos suculento almuerzo a costa del Elche y se embolsó tres puntos muy importantes para cortar la racha de dos derrotas y afrontar con mucha más serenidad la doble salida al Camp Nou y San Mamés.

El hombre del partido asomó por la izquierda. Atiende por Cristian Tello y por fin se está asentado como titular. Y pilar del equipo. Hizo lo que quiso con el carrilero Josan y también con su ex compañero Barragán, que era el central abierto a su costado. Lo desbrozó todo con su pase de gol a Sanabria, puso la tranquilidad dibujando con precisión el 2-0 y sentenció al filo de la hora con otro gol de cirujano. Gran noticia por Heliópolis que el catalán se sienta valorado e importante.

Cuando el aficionado bético se disponía a sentarse a la mesa, su bipolar equipo sacó su mejor cara, la de sus grandes recursos ofensivos. Y como estaba hambriento, allá que se lanzó a devorar a un Elche que se limitó a oficiar de triste figurante. Pronto acabó consumido a dentelladas.Almirón pretendió imponer sobre el pasto ese dibujo de tres centrales y dos laterales largos, Josan y Fidel. Y lo que rompió fue un equipo de diez espantapájaros, fiados a una defensa posicional con la que los béticos se divirtieron a lo grande.

El único bético que se aburrió como una ostra –hasta el minuto 85– fue Claudio Bravo, que tocó el balón tres veces en los primeros 45 minutos: un balón manso que embolsó con los brazos a los 11 minutos, un despeje con el pie (24’) y un pase en corto a un defensor (26’).

Valgan estas tres inocuas acciones para definir el monólogo verdiblanco. Toda la primera parte discurrió en el mediocampo ilicitano. Canales partió junto a Guido en la pizarra. Pero visto el escenario y la batalla, el genio cántabro pronto se descolgó hacia zonas más adelantadas. Él y Fekir oficiaron de mediapuntas, el primero más volcado a la izquierda y el segundo a la derecha, para asociarse con los jugadores de banda, Emerson-Joaquín a la derecha, Álex Moreno-Tello a la siniestra. Y el Betis brindó una torrencial primera parte.

El 1-0, a los siete minutos, fue para grabar y mostrar en las academias cómo se rompe una defensa poblada en tres toques, el de Álex Moreno –buen partido el suyo– a la espalda de Josan, el de Tello al corazón del área pequeña y el de Sanabria lanzándose como un tigre para empujar el balón a la red. Un gol en tres segundos de una precisión quirúrgica en el pase del lateral al espacio, en el timing del extremo para romper sin caer en fuera de juego y en el desmarque del ariete siempre por detrás del balón.

De ahí hasta el descanso, el Betis se dio un pantagruélico festín que debió convertir la segunda parte en una merecida siesta. Pero sólo volvió a acertar en una mágica acción entre Fekir, Canales y Tello, también con los toques precisos. El francés atrás, Canales picándola al desmarque de ruptura de Tello y éste acomodándose el cuerpo tras pinchar la pelota y cruzarla rasa a la red. Otro golazo (28’).

Sanabria pudo hacer el tercero en una difícil volea tras combinación de Emerson con Joaquín, que también malogró con una vaselina otro mano a mano ante Édgar Badía. El meta sacó una mano que sacó arriba en su mano a mano con el paraguayo (30’) y, finalmente, en el penalti que le detuvo a Nabil Fekir cuando la primera parte se consumía. Del diabólico triángulo que trazaron Emerson, Joaquín y Fekir durante toda la primera parte salió la clarísima pena máxima por pisotón de Marcone a Fekir. El francés lo pudo tirar mejor, más fuerte y ajustado, y el guardameta le adivinó la intención. El balón se le escapó hacia la portería con mansedumbre y pudo blocarlo justo sobre la raya.

Nada cambió tras el intermedio. Sólo que Almirón metió a Cifuentes en la derecha y adelantó a Josan. El Betis siguió a lo suyo, Fekir la envió alta con todo a favor (49’) y como el fútbol es tan caprichoso, el Elche se pudo colar en el partido por unas manos de Emerson en el área. El VAR la revisó, pero también comprobó que Fidel, antes de centrar, partió en fuera de juego.

Pellegrini se acordaría en ese momento de los cuatro o cinco goles que debió hacer su equipo antes del intermedio, pero justo después del susto, Tello culminó su partidazo enseñándole la matrícula a Cifuentes y exhibiendo su frialdad para ajustar el balón junto al palo (57’). Un 3-0 rotundo y justo.Ocurrió que en una jugada aislada, dos minutos después, Josan aprovechó un pase raso desde la izquierda de Fidel para, desde la corona del área, soltar un zurdazo con efecto que hizo inútil la estirada de Claudio Bravo.

El Elche, no sabía bien cómo, se encontraba de nuevo en el partido, que otra vez amenazaba con convertirse en un correcalles en el que poco hubiera tenido que ganar el Betis. Por eso entró William Carvalho por Joaquín (65’), para fortificar la zona ancha con Guido, que Canales se adelantara y Fekir se desplazara a la derecha.

Ahí los verdiblancos aprendieron la lección, atemperaron el ritmo de juego y potenciaron el control en detrimento del riesgo en ataque. Las llegadas fueron más contadas, sobre todo cuando el músculo le protestó a Tello y éste se metió hacia zonas más interiores para evitar una carrera de más, y hasta Lainez, que entró por Fekir (81’), prefirió asegurar el balón en sus acertadas incursiones para dejar correr el tiempo. Aun así, el venerable Nino pudo despertar el miedo en el nido bético si Bravo no sale a taparle su tiro (85’).

Que el Elche hubiera afrontado los últimos cinco minutos con la posibilidad de empatar hubiera rozado lo milagroso e ilustrado el componente azaroso de este juego. Tal fue la clamorosa superioridad de este bipolar Betis.

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