Betis-Sevilla | La crónica

Joaquín le pone la firma para el Betis

  • Los verdiblancos se reencuentran con el triunfo en un derbi en su feudo ante un Sevilla que acusó la expulsión de Roque Mesa

  • La discutida decisión de Gil Manzano decanta un partido tremendamente igualado

Joaquín festeja el gol. Joaquín festeja el gol.

Joaquín festeja el gol. / Antonio Pizarro

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El Betis tiene motivos de sobras para festejar. Después de muchos años sin saborear el gusto de derrotar al Sevilla en casa, un gol de Joaquín, menuda literatura, le sirvió para imponerse en un derbi en el que tuvo mucho que ver la decisión de Gil Manzano de mostrarle la segunda tarjeta amarilla a Roque Mesa en una jugada complicada de arbitrar y en el que podía haber tomado varias decisiones. Pero el extremeño se decantó por la expulsión y eso ya le allanó el camino al anfitrión después de un choque que había estado bastante igualado por lo bajo.

Esa igualdad conduce a una sola reflexión, que el que acertara con el gol se proclamaría vencedor y, además, lo haría con toda la justicia del mundo. Fue Joaquín, el más longevo en este tipo de citas cainitas de la ciudad de Sevilla, el que precisamente aprovechó un magnífico centro de Mandi para adelantarse a un Jesús Navas que permitió el testarazo del portuense con toda comodidad. Ese pequeño detalle, aunque ya se producía cuando el Sevilla estaba con uno menos y se presagiaba un asedio a la portería de Vaclik en los minutos que restaban, fue suficiente para que los 53.000 béticos que estaban en el Benito Villamarín explotaran de júbilo cuando todo se dio por finiquitado tras 101 minutos de juego, si bien a éstos habría que restarle los cuatro por hidratación de los protagonistas.

A partir de esa rápida presentación de todo lo acaecido en este Betis 1 Sevilla 0, llega el momento de tratar de diseccionar el juego de ambos y las causas que condujeron a que finalmente fueran los verdiblancos quienes cantaran victoria ante los suyos. Y lo primero que viene a la mente en el relato es que ambos entrenadores parecía que habían decidido manejar sus bazas con dos dibujos semejantes, con sendos 1-3-4-3 que se debían calcar prácticamente sobre el césped.

Pero no fue así, en absoluto. Quique Setién le metió una variación a su idea futbolística de los últimos meses para que Mandi ejerciera como lateral derecho en fases prolongadas del juego y Tello, su gran novedad en el once, atacara como extremo derecho las espaldas de Arana. Era un Betis, pues, con un 1-4-3-3, ya que Tello jugaba casi siempre a la altura de Loren e Inui. Con ese posicionamiento el desconcierto inicial fue evidente en un Sevilla que renunciaba a pelear la posesión de la pelota muy arriba y prefería defenderse a través de la posición y de no facilitar las circulaciones del rival.

Fue un cuarto de hora de arranque en el que el Betis pareció mandar con su idea ante un Sevilla que no era carne ni pescado, que parecía bien puesto, pero al que lo sorprendía a las espaldas de los dos carrileros con demasiada facilidad. Vaclik, de cualquier forma, tampoco sufrió excesivos sustos para el dominio local. Al contrario, fue Pau López el primero que tuvo que trabajar en serio en un disparo de Franco Vázquez desde la frontal del área. Desde ese instante el juego cambió bastante. El Sevilla fue apoderándose de la situación y tuvo una fase en la que le buscó las espaldas a William Carvalho para acercarse a la meta verdiblanca. Aunque como en lo ya referido del cuadro de Setién, también el de Machín se quedaba en pura apariencia, sin un peligro real.

Todavía quedaba un último arreón del Betis tras la hidratación y después de que Setién sí recolocara a Mandi en esa recta final del primer periodo para volver a los tres centrales. Pero todo seguiría exactamente igual cuando los dos equipos se fueron a los vestuarios a reponerse del excesivo calor. Y así siguió a pesar de que Canales obligó a la primera parada de Vaclik con un disparo lejano y de que Mercado llegó a cabecear un córner con ventaja en una de las escasas ocasiones en las que los sevillistas le sacaron rédito a la estrategia.

Y llega el momento entonces de menear el árbol por parte de los dos entrenadores. Mientras el técnico local se decide por un simple cambio de piezas con Sanabria por Loren, Machín sí buscó alguna variante que el tiempo se encargaría de demostrar que fue errónea. El soriano introdujo a Gonalons por Franco Vázquez para tener un mayor control, se supone, pero dejó en el campo al acelerado Roque Mesa, el hombre que, con su expulsión, acabó de decantar el resultado de este derbi número 129 de los disputados entre Betis y Sevilla de manera oficial.

Fue una jugada polémica, cierto es, porque es Pau López quien se echa encima del canario e incluso parece que lo golpea con el codo, lo que de haber sido revisado con el VAR podía conducir a un penalti absurdo, pero también pudo ser falta previa del sevillista por interrumpir un saque rápido. Decisión complicada para un Gil Manzano que se decidió por sacar la segunda tarjeta amarilla.

Desde ahí, ya todo fue un monólogo bético hasta que Joaquín, quién si no, le iba a poner la firma al triunfo de los verdiblancos. Como bien diría Serra en su día, ya hay derbi y ahora es el Betis quien disfruta con todas las razones para ello. Dato objetivo, Betis, 1; Sevilla, 0. Y que cada cual lo vea como quiera, ése es el resultado, lo único indiscutible.

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