el derbi sevillano

Sólo fluye con movilidad

  • El Betis estuvo a contraestilo y con muchas pérdidas demasiado tiempo

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El Betis de Quique Setién se ha mostrado solvente durante la temporada cuando ha sido seguro con la pelota, asumiendo riesgos controlados en la salida desde atrás para generar superioridades. Y así le volvió a suceder en el derbi, aunque sumó menos minutos de los habituales y acumuló más pérdidas también de las que acostumbra, sobre todo en el tramo de partido en el que el Sevilla le dio la vuelta al marcador.

El fútbol de este Betis sólo fluye con movilidad, la que le dieron Bartra, Joaquín o Durmisi en el arranque de partido o Boudebouz y Tello en el tramo final. Con ventaja en el marcador, a los verdiblancos les faltó control del partido, con Guardado desaparecido y Fabián con demasiados asuntos que resolver por todo el centro del campo.

Sí tuvieron al menos los heliopolitanos personalidad. Primero, para salir al césped con el deseo claro de atacar desde la posesión; luego para reaccionar a los dos golpes sevillistas para salvar un empate que los deja cumpliendo todos los objetivos.

Defensa

Fue la línea más firme del Betis, salvo en las acciones de los goles, aunque en el segundo la responsabilidad es compartida. Mandi y Bartra se multiplicaron para cerrar los espacios al Sevilla, aunque precisamente ambos, y su falta de entendimiento, facilitaron el 1-1 de Ben Yedder.

Las numerosas pérdidas de pelota provocaron que el Sevilla hallase espacios para llegar hasta el área bética, con los centrocampistas superados y fuera de sitio en más de una ocasión.

Ataque

La fidelidad al estilo le valió al Betis para mandar en el arranque del encuentro y adquirir ventaja en el marcador, aunque llegase en un remate a balón parado. Fue lo mejor del partido para los de Setién, que, con ventaja de un gol y la presión más intensa del Sevilla a su salida desde atrás, acabaron desconectándose.

Pérdida tras pérdida, los verdiblancos fueron perdiendo confianza con la pelota y dejando al lado sus señas de identidad. Con la entrada de Boudebouz por Guardado se corrigió en parte esa carencia de enlazar el juego y así llegarían las dos ocasiones de gol para Loren. En la segunda también fue decisiva la verticalidad de Tello para romper líneas y la incorporación de Barragán, esa jugada marca de la casa en este final de Liga y que tanto rédito le ha dado a los verdiblancos.

Virtudes

La identidad para imponer su estilo en el inicio, generando superioridades por la izquierda con Joaquín y Durmisi; la reacción tras el 1-2 para alcanzar la igualada en el peor momento.

Talón de aquiles

Le faltó control del juego cuando se colocó en ventaja, con demasiadas imprecisiones en la medular. Ni Guardado ni luego Boudebouz le dieron ese mando necesario, aunque el franco-argelino al menos sí participó luego.

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