Crónica del Barcelona - Betis Una emboscada a los medios centro

Fekir cae derribado entre Busquets y Lenglet. Fekir cae derribado entre Busquets y Lenglet.

Fekir cae derribado entre Busquets y Lenglet. / Alejandro García / Efe

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Decepción del Betis con dos caras en el Camp Nou. El equipo de Rubi realizó 40 minutos prometedores, llegó a ponerse por delante de todo un Barcelona con un buen gol de Fekir, pero después se desmoronó como si se tratara de un terrón de azúcar mezclándose con el líquido elemento. Los verdiblancos se derrumbaron tras el empate de Griezmann y evidenciaron el catálogo de defectos que han enseñado durante la pretemporada, sobre todo en torno a la posición de los medios centro, la zona que fue atacada por Busquets y compañía con ferocidad incluso. Las imágenes del Barcelona-Betis

Vaya en el descargo del Betis, sin embargo, que enfrente tuvo a un buen Barcelona y ésa es una razón de peso cuando hay que enjuiciar el juego de cualquier equipo. Los azulgrana, a pesar de las ausencias de Messi, sobre todo de Messi, de Luis Suárez y de alguno más, siguen gozando de esa constelación de estrellas a la que ahora le han añadido a Griezmann, que tampoco es moco de pavo. Y, además, disponen del futbolista más inteligente que mora por los estadios de España, se llama Sergio, y pone mucho empeño en que se lo denomine así y no con la versión catalana del nombre, y se apellida Busquets.

Pues el medio centro de la selección española fue el principal culpable de que la imagen de la escuadra de Rubi se fuera encogiendo poco a poco hasta llegar a convertirse en preocupante en el global del análisis. Porque Busquets fue el encargado de presionar con tesón la salida de la pelota de los heliopolitanos y en sus robos nacieron la mayor parte de los cinco goles y de otras oportunidades que también tuvieron los campeones de Liga para haber aumentado algo más la diferencia.

La actuación de Dani Martín tampoco ayudó mucho al Betis, sobre todo en el primer gol

Ése fue el método elegido por Valverde para hacerle mucho daño a este Betis, la presión tras pérdida en la posición de los dos pivotes, en este caso William Carvalho y Guardado, y cuando los verdiblancos perdían la pelota ya era todo un drama, pues la defensa casi siempre estaba descolocada y las facilidades eran muchas. También por parte del jovencísimo Dani Martín, que tampoco tuvo una actuación para que la recuerde con el paso de los años en su estreno como titular en Primera División.

De esta forma tan simple, y a la vez tan complicada, se esfumaron 40 minutos de ilusión, que fue el tiempo en el que los béticos llegaron a soñar con las opciones de los suyos. Porque la primera mitad iba a dar pie a una ilusión con fundamento. El Betis, después de sufrir en el brioso arranque del Barcelona, fue capaz de golpear primero con el excelente gol de Fekir. El francés hacía una presentación en un escenario de los grandes digna de su excelsa calidad y convertía en oro un pase que muchos otros hubieran sido incapaces de rematar con esa intención. Pero no, Fekir es uno de esos elegidos y hasta hizo que pareciera fácil su golpeo cruzado a las redes de Ter Stegen.

Ese tanto, tal vez inesperado, fruto de una presión de Canales a Rafinha para robarle el balón y con un magnífico pase profundo de Loren, iba a servir para alterarle la cara completamente al juego. Del recital que estaba protagonizando un Barcelona en el que Griezmann intentaba hacer de Messi con sus continuos movimientos desde la posición inicial de ‘9’ se pasó a unos minutos en los que parecía que el cuadro verdiblanco hasta podía golpear duro de nuevo.

La sensación de peligro era constante, aunque la realidad es que tampoco se iba a traducir en acercamientos hasta Ter Stegen. Las acciones del Betis se evaporaban algo antes pese a que prometían por la superioridad numérica en las salidas. Y esas pérdidas cada vez fueron más continuas para que el Barcelona viviera muy cerca del área de Dani Martín, demasiado tal vez.

Rubi ordenó a los suyos con un 1-4-4-2 muy ordenado mientras le tocó defender la ventaja; todo lo contrario después

Es en esa fase, sin embargo, cuando la disposición táctica ordenada por Rubi, siempre con un 1-4-4-2 tremendamente ordenado, permitió que la defensa se sintiera más cómoda. El Betis estaba sereno, fuerte y se protegía con buenos movimientos tácticos, hasta el punto de provocar que todos los ataques locales se saldaran con la sensación de que se estaban chocando contra una roca tremendamente dura.

Eso sí, Sidnei tuvo que salvar con su rodilla un gol que ya parecía seguro de Rafinha instantes antes de que llegara el empate cuando el Betis estaba comenzando a romperse, dejando demasiados metros delante de la zaga. Un pase de Sergi Roberto a la espalda de Bartra permitió esa igualada en una acción en la que también pareció que Dani Martín pudo hacer muchísimo más de haber puesto la mano más dura al detenerlo.En la teoría, un empate del local en el Camp Nou no debería haber servido para provocar el terremoto que conllevó. Ahora que está tan de moda hablar de los micropartidos dentro de un litigio de fútbol, todos los equipos deben saber manejarse con esa circunstancia adversa cuando se visita al coloso blaugrana y, por tanto, nada debería haberse alterado en el discurrir de los acontecimientos.

Máxime cuando hubo tiempo para pasar por los vestuarios y para refrescar las ideas, para que el guión de esta película llamada Barcelona-Betis fuera, al menos, parecido. Pero no, tardó poco tiempo en romperse todo. Apenas cinco minutos y un nuevo robo en el intento de salida del Betis acabó con un disparo de Griezmann de rosca.

¿Pudo hacer más Dani Martín en su estirada? Dio la sensación de que sí, pero tampoco sería justo cargar sobre el guardameta y sí habría que mirar más a sus compañeros. Porque a partir de ahí el Betis bajó los brazos de forma definitiva y harto preocupante. Los goles fueron cayendo uno detrás de otro y el Betis que tanta ilusión había provocado en los suyos en un tramo largo del primer periodo ahora conducía a justo lo contrario. Era un equipo incapaz de rebelarse contra la situación y era sometido por este Barcelona sin Messi. Y todo por la emboscada, con los robos al medio centro. Ahí hay un serio problema si Rubi no logra solucionarlo. Perder con el Barcelona puede ser hasta normal, pero este Betis demanda buenas noticias en su transición de equipo de autor a uno que busca lo que todos los demás.

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