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Suspenso para el Betis con opción a recuperación rápida (1-0)

La crónica

El Betis cae en Atenas al no aprovechar siquiera la superioridad numérica ante el Panathinaikos por la expulsión de Zaroury en el minuto 59

Los griegos se imponen al final con un discutido penalti de Llorente, también con doble amarilla

Swiderski se duele tras la entrada de Llorente en la jugada del penalti. / Georgia Panagopoulou | Efe

Suspenso para el Real Betis Balompié con la posibilidad de otro examen para la recuperación inmediata, concretamente dentro de siete días en el Estadio La Cartuja. Los verdiblancos cayeron en Atenas de la forma más dolorosa, con un penalti más que discutido aconsejado desde la sala VOR al polaco Marciniak, pero que en el fútbol de la modernidad puede ser pitado tras el contacto de Diego Llorente con la pierna de Swiderski. Pero ni siquiera ese 1-0 fue lo más censurable para la escuadra de Manuel Pellegrini. Peor aún fue la incapacidad para hacerle daño a un rival con 10 futbolistas desde el minuto 59.

Porque el Panathinaikos, por muy ordenado que estuviera bajo la dirección del también veterano Rafa Benítez, se había quedado con un jugador menos tras ver la segunda tarjeta amarilla el carrilero derecho, concretamente Zaroury, por dos acciones que también los griegos podrían haber lamentado por la manera de entender las dos amonestaciones. Pero eso es el fútbol, cada uno se queja de lo suyo, y lo cierto es que el Betis no fue capaz de sacar provecho de esos 27 minutos que jugó en superioridad numérica y acabó cayendo en una jugada aislada.

Tampoco el cuadro griego, lógicamente, había sido capaz de acercarse ni una sola vez de verdad a Pau López, incluso Benítez exprimía a los suyos sin ni un solo cambio a pesar de estar con diez, pero en la primera acción del recién ingresado Swiderski se produjo la imprudencia de Diego Llorente sancionada por el VAR. Fue, además, penalti y expulsión, pues el central veía en esa jugada la segunda tarjeta amarilla también.

Al Betis se le quedaba cara en ese momento de no entender nada, sobre todo a un Pellegrini que quería escupir todo su malestar por el imprevisto desenlace. Pero lo cierto es que los suyos habían vuelto a demostrar en el estadio olímpico de Atenas que no están atravesando por su momento más clarividente en lo referente a jugar al fútbol. No sólo no marcaron ningún gol, tampoco tuvieron ocasiones claras para hacerlo más allá de una rosca desde fuera del área de Antony que sólo sirvió para que Lafont se luciera con su palomita (78’).

Había sido poco antes del gol local y cabía esperar que en ese periodo hasta el final del encuentro el Panathinaikos acusara el cansancio de estar con uno menos y sin cambios y eso fuera aprovechado por el Betis para poner la eliminatoria a su favor. Ocurrió, por tanto, justo lo contrario, que Taborda aprovechó las circunstancias para darle la ventaja en este primer asalto a los verdes de Atenas.

Primera parte aburrida

La primera parte iba a aburrir a todos los que no sintieran esos colores verdes y blancos de uno y otro equipo. Ni el Panathinaikos ni el Betis cogieron con ganas la iniciativa e hicieron buenas las palabras de Aitor Ruibal en la rueda de prensa previa, cuando el lateral bético aseguró que esta cita exigía inteligencia, pues no se trataba de un partido de 90 minutos sino del primer acto de una eliminatoria de 180. Eso condujo a un fútbol sin correr riesgos en ningún momento, basado únicamente en la espera del error del adversario, sobre todo por parte de la escuadra entrenada por Rafa Benítez.

Porque el Betis, con ocho cambios en una alineación titular respecto al Getafe en la que sólo repetían Altimira, Abde y Cucho Hernández, sí partió con la idea de hacerse fuerte en el centro del campo, ejercer una buena presión y tratar de aprovechar alguna de las recuperaciones cerca de Lafont para golpear el primero en ese partido de 180 minutos. Bueno, de 180 o de más, que eso nunca se sabe cuando se habla de un cruce europeo.

Pellegrini, en esa recomposición del equipo hacia un Betis mucho más reconocible en lo que se refiere a los elementos teóricamente titulares, había vuelto a apostar por el dibujo que mejores réditos le ha dado durante su ya larga etapa como entrenador de los heliopolitanos. Sin Fidalgo en la alineación inicial, el doble pivote, con Marc Roca y Altimira, volvía a ser una realidad y eso hacía mucho más sólido sobre el papel a los béticos. Pablo Fornals volvía a meterse en la línea de tres que trataba de enganchar con el Cucho Hernández junto a Antony y Abde.

Arranque mandón y después la nada

El arranque sí fue mandón, al menos en apariencia, porque los béticos aprovecharon un par de pérdidas por el sector derecho de la defensa del Panathinaikos para tratar de asustar a Lafont. Fue un disparo alto de Abde, otro del marroquí en la mejor jugada bética, aunque el balón se le enredó en los pies al Cucho Hernández, y un cabezazo del colombiano. Pero faltó el acierto para convertir estas acciones siquiera en ocasiones claras de gol.

Como en la primera vez que el Betis iba a salir de verdad con velocidad. El Panathinaikos, pues, se sintió siempre cómodo en el planteamiento defensivo que más le gusta a Benítez. Prácticamente le regalaba la pelota y le cerraba todos los espacios atrás para que Lafont no se quedara nunca en una acción de uno contra uno frente a un rival. Cucho Hernández sí lo intentaba todo para buscar los desmarques, un poco también Abde, pero nadie más y así es muy complicado alterarle el orden a un equipo tan bien puesto en el campo.

En la segunda mitad todo siguió más o menos igual tanto en la disposición como en la carencia de llegadas. Ni siquiera esa expulsión de Zaroury en su segunda falta a Abde alteró la situación y el Betis atacaba, pero casi de mentira.

A nadie le extrañó que en el minuto 79 apareciera en la retransmisión televisiva una estadística concluyente. Mientras los béticos habían completado 448 pases, el PAO sólo lo había hecho en 154 ocasiones. Casi el triple, por tanto, pero eso, en el fútbol, no vale para nada, sólo sirven los goles y el Panathinaikos, gracias a ese penalti discutido, anotó uno en el acta de Marciniak y el Betis ni siquiera tuvo opción para lograr alguno.

El suspenso estaba claro en esta primera evaluación, pero la posibilidad de recuperación llegará dentro de siete días en el Estadio La Cartuja. Habrá que estudiar más y mejor, pero el Betis de Pellegrini está capacitado de sobra para ello respecto a este Panathinaikos por muy ordenado que juegue el equipo de Benítez.

Ficha técnica

1 Panathinaikos: Lafont; Calabria, Ingason, Katris; Zaroury, Renato Sanches, Cerin (Siopis, 83’), Kiriakopoulos; Pellistri (Djuricic, 93’), Tetteh (Swiderski, 83’) y Taborda (Andino Valencia, 94’).

0 Real Betis: Pau López; Aitor Ruibal, Diego Llorente, Natan (Valentín Gómez, 46’), Ricardo Rodríguez (Junior, 68’); Altimira (Deossa, 79’), Marc Roca; Antony, Pablo Fornals (Bartra, 89’), Abde (Riquelme, 68’); y Cucho Hernández.

Gol:1-0 (87’) Taborda transforma un penalti de Diego Llorente a Swiderski decretado por el VAR tras una entrada innecesaria al haber tirado ya a puerta el delantero local.

Árbitro: Szymon Marciniak (polaco). Expulsó a Zaraoury (48' y 59') y Diego Llorente (66' y 86') por doble tarjeta amarilla. Amonestó a Natan (17’) y Junior (75’).

Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Liga Europa disputado en el estadio Olímpico de Atenas Spyros Louis. 27.479 espectadores, unos 250 béticos.

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