Día de la Salud Mental

¿Estamos preparados para el teletrabajo a nivel psicosocial?

Compartir videollamadas con hijos pequeños que demandan atención puede ser un motivo de estrés. Compartir videollamadas con hijos pequeños que demandan atención puede ser un motivo de estrés.

Compartir videollamadas con hijos pequeños que demandan atención puede ser un motivo de estrés.

Hay quien siempre soñó con un trabajo donde pudiera dormir un poco más, estar en pijama o adaptar los tiempos a sus ritmos biológicos y recados domésticos. Y otros muchos que quizá no se plantearon nunca esa posibilidad. Pero ahora, para regocijo de algunos y desconcierto de otros, el teletrabajo es una realidad en buena parte de los ámbitos laborales y se ha instalado en nuestras vidas de manera más o menos definitiva.

A priori esta nueva modalidad laboral, evitando el tráfico y las miradas de presión del jefe, de la cama al escritorio, del escritorio al sofá, con ropa cómoda y sin maquillar, parece una situación ideal, y ciertamente tiene muchas ventajas! Pero muchas veces, por las circunstancias de nuestra vivienda o del resto de personas que también viven, teletrabajan o estudian en ella, hemos de contentarnos con sentarnos durante largas horas en la mesa de la cocina o del salón, con compartir nuestras llamadas o videollamadas con hijos pequeños que demandan atención, con tareas domésticas que, por estar tan cerca, no podemos obviar. Sin contar con la sensación de aislamiento, las distracciones

Carmen Rodríguez. Carmen Rodríguez.

Carmen Rodríguez.

El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, y tal vez pienses que no te afecta, o tal vez, en los últimos tiempos, te sientes triste, desganado, desconcentrado, incluso irritable. O por el contrario, demasiado relajado y despreocupado, lo que también puede poner en riesgo nuestro futuro laboral. Tanto uno como el otro extremo pueden ser el resultado de haber pasado, de repente, a trabajar desde casa.

El miedo y el estrés son más comunes de lo que imaginas en esta situación, y no siempre se manifiestan de la misma manera, ya que cada persona es distinta, y sus circunstancias o su salud psicosocial pueden hacer que viva los pequeños obstáculos de este nuevo día a día con una preocupación, pesimismo o mal humor exacerbados.

Es importante que las empresas ofrezcan apoyo a sus trabajadores en remoto, pero no solo en lo referente a recursos y herramientas (calidad de conexión, aplicaciones de reuniones, etc.) sino también en el cuidado de su salud psicológica, porque con el teletrabajo pueden verse afectados factores psicosociales como el cambio en las relaciones interpersonales y aislamiento, el efecto de tecnoestrés, o los aumentos de la carga de trabajo, entre otros.

Que los empleados puedan contar con profesionales de la psicología que puedan facilitarle apoyo psicológico para consultar sus circunstancias y sensaciones es clave para prevenir daños. No es un extra, es un servicio cada vez más necesario, también desde el punto de vista de la productividad y de la buena marcha del negocio en general.

En cuanto a nosotros, en casa, veamos cómo podemos paliar y manejar los trastornos que pueden surgir.

  • Agenda de trabajo y descansos: Para empezar, establezcamos un horario (que puede ser más o menos flexible, pero bien delimitado). Las rutinas, aunque pensamos que nos constriñen, nos ayudan a organizar nuestros ritmos biológicos y a sentirnos mejor. Funciona muy bien ponernos pequeñas alarmas cada dos o tres horas para descansar (ir al baño, tomar un café, hacer estiramientos…), con un par de minutos sin mirar a la pantalla refrescaremos nuestra vista y nuestra mente. Esto también puede ayudarnos a saber si estamos manteniendo un ritmo de trabajo adecuado o asumiendo más o menos tareas de las que podemos acometer en nuestra jornada.
  • Cuídate: Démosle la energía que necesita al órgano más importante de nuestro cuerpo, el cerebro. Aunque parezca obvio, debemos respetar nuestro sueño y nuestra alimentación, evitar el picoteo o quedarnos trabajando hasta las tantas, incluso darnos algún capricho culinario (siempre saludable), puede repercutir directamente en nuestro organismo y por tanto en nuestra mente.
  • Contacta: con los compañeros y jefes, para evitar el aislamiento laboral y mantener el contacto con la realidad; y también con familiares y amigos con los que compartir nuestro estado de ánimo.
  • Dosifica la tecnología: Ahora, más que nunca, el portátil y el móvil son nuestras herramientas de trabajo, pero eso no significa que estemos conectados 24 horas. Intenta que los momentos de ocio sean lo más analógicos posible, y si puedes, que no los lleves a cabo en la misma estancia (en caso de que sean en casa) en la que trabajas, ya que corres el riesgo de reengancharte al mail laboral o contestar una llamada fuera de horario.
  • Muévete: El ejercicio es clave para evitar problemas derivados de las malas posturas y el sedentarismo (ahora, que ni conduces ni coges el transporte público, indudablemente te mueves menos). Proponte pequeños retos de movimiento diarios, y recuerda que durante los mismos no deberías estar pendiente del móvil del trabajo.

La actitud importa. Pensemos que la ‘vida moderna’ es esto, que el teletrabajo tiene más ventajas que inconvenientes, sobre todo desde el punto de vista de la conciliación y la flexibilidad, y que instalándonos en un día a día apacible ganaremos mucho más que perderemos.

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