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Astenia primaveral: cuándo empieza, síntomas y remedios

Astenia primaveral / Freepik

Llega la primavera y también lo hace la astenia primaveral. Se trata de un fenómeno que sufren muchas personas. Este es un conjunto de síntomas físicos y emocionales que aparecen cuando el organismo se adapta al cambio de estación. Esto puede provocar cansancio, falta de energía o alteraciones en el estado de ánimo. Este suele ser temporal y puede resultar molesto durante varias semanas.

Es una fatiga generalizada que aparece al inicio de la primavera. Una de las causas puede ser el aumento de las horas de luz, subida de las temperaturas, modificaciones en la presión atmosférica y cambios en los ritmos biológicos. El cuerpo normalmente sigue los ritmos circadianos regulados por las hormonas y neurotransmisores. Con la llegada de la primavera, se puede ver alterado por poco tiempo. Se produce más melatonina y serotonina. En el proceso muchas personas experimentan sensación de agotamiento y desmotivación.

Las personas que más sufren estos cambios son aquellas que tienen niveles elevados de estrés o una falta de descanso, experimentando los síntomas con mayor intensidad. Estos suelen aparecer a finales de marzo y principios de abril coincidiendo con el cambio de hora. La astenia primaveral dura entre unos días o tres semanas. Si los síntomas se prolongan en más de un mes, es necesario acudir a un especialista.

Los síntomas más comunes pueden variar de una persona a otra. Pueden ir desde una leve sensación de cansancio hasta síntomas físicos y psicológicos. El cansancio persistente es uno de los más frecuentes. Muchas personas sienten la falta de energía tras realizar actividades diarias o, simplemente, dificultad en concentrarse en el trabajo o los estudios.

La somnolencia durante el día es otro de los síntomas o la alteración del sueño. Algunas personas tienen dificultades para dormir por la noche y otras sienten la necesidad de dormir más horas de lo habitual. En el plano emocional también afecta, con cambios en el estado de ánimo. Otros síntomas pueden ser la falta de concentración, dolor de cabeza leve, disminución del apetito, mareos ocasionales o menos interés por las actividades habituales.

Uno de los principales factores que puede aparecer durante la astenia primaveral es la alteración del equilibrio hormonal, sobre todo, por el aumento de la luz solar. El cambio de la temperatura también puede influir, ya que en muchas ocasiones sube de forma excesiva provocando fatiga en las personas.

La alimentación y el sendentarismo son otros síntomas que forman parte de este fenómeno. Las personas con horarios irregulares, exceso de trabajo o descanso insuficiente tienen más dificultades para adaptarse al cambio estacional.

Los remedios y los consejos para combatirla son varios. Por ello, mantener una rutina de sueño regular sería un plus para que aparezca con menos intensidad. Por ejemplo, intentar acostarse y levantarse a la misma hora todos los días ayuda a regular los ritmos biológicos. Dormir entre siete y ocho horas es aconsejable y suficiente para la mayoría de los adultos.

La alimentación equilibrada juega un papel muy importante. El mejor ejemplo sería consumir frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas que aportan nutrientes necesarios para mantener la energía. Algunos alimentos son aquellos ricos en vitaminas B, el hierro, el magnesio que ayudan a combatir la sensación de fatiga.

La hidratación adecuada es otro aspecto importante, sobre todo, cuando las temperaturas son altas. Si bebemos mucha agua el organismo se mantiene en mejores condiciones. La actividad física moderada es beneficiosa y entre ellas está caminar o realizar ejercicios suaves para activar la circulación, mejorar el estado de ánimo y aumentar los níveles de energía.

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