El cardiólogo Aurelio Rojas muestra tres maniobras para evitar el desmayo
Son tres sencillos pasos que evitarán caídas y, por lo tanto, consecuencias mayores de un desmayo
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Muchas personas se han desmayado al menos una vez a lo largo de su vida. Este se produce porque el cerebro recibe menos sangre de la necesaria durante unos segundos. En la mayoría de los casos no se trata de un problema grave y el cuerpo se recupera rápidamente. Este se conoce técnicamente con el nombre de síncope y se produce debido a la disminución temporal del flujo sanguíneo hacia el cerebro.
Este organo necesita un suministro constante de oxígeno y glucosa que llegan a través de la sangre. La presión arterial por alguna razón baja de forma repentina y el corazón no bombea con suficiente fuerza, esto implica que el flujo sanguíneo cerebral disminuya. Por ello, el cuerpo apaga la consciencia y caemos al suelo. La cabeza, en ese momento, queda en el mismo nivel que el corazón y esto facilita que la sangre vuelva al cerebro y se recupere el conocimiento.
Una de las causas más comunes es el síncope vasovagal y se produce debido a emociones intensas, miedo, dolor, ver sangre o permanecer durante mucho tiempo de pie. Así que en estas situaciones, el sistema nervioso provoca una caída brusca de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial. También se puede dar en ambientes calurosos o con deshidratación, ya que el volumen de sangre circulando disminuye.
Otra causa posible es la hipotensión ortostática, que ocurre cuando una persona se levanta demasiado rápido después de estar sentada o acostada. El cuerpo necesita unos segundos para ajustar la presión arterial; si no lo hace con suficiente rapidez, puede producirse mareo o pérdida de conciencia. Además, ciertos medicamentos, como algunos antihipertensivos o diuréticos, pueden favorecer estos episodios.
En casos menos frecuentes, el desmayo puede estar relacionado con problemas cardíacos, como arritmias o alteraciones estructurales del corazón. También puede deberse a niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia), especialmente en personas con diabetes.
Antes de un desmayo, suelen aparecer síntomas de aviso: mareo, visión borrosa, sudor frío, náuseas, debilidad o zumbido en los oídos. Si se reconocen a tiempo, sentarse o recostarse puede prevenir la caída.
Cuáles son las tres maniobras que frenan un desmayo
La primera maniobra se llama maniobra de contrapresión. Justo cuando empiezas a sentirte mal, a sentir esos síntomas, vas a coger una de tus manos y la otra, las vas a juntar y tirando muy fuertemente vas a intentar separarlas con el máximo de tus fuerzas durante 10 segundos. Si no te gusta o no quieres hacerlo con las manos, también lo puedes hacer con las piernas. Y la manera es juntar una pierna y la otra por delante y apretar fuertemente una rodilla contra la otra durante al menos 10 segundos. Pero para mí es más cómodo los brazos.
Si esto no es suficiente y sigues con esa sensación de mareo, la siguiente maniobra que vas a hacer es coger directamente, y si estás de pie, pues ponerte de cuclillas, agacharte así en el suelo y mantenerte en esta posición.
Y si esta posición no te quita los síntomas, es necesario ir al suelo, tumbarte totalmente en el suelo y si es posible, intentar elevar las piernas. Y de esta manera lo que vas a conseguir es que la sangre que está retenida en toda tu musculatura de las piernas, pues vaya fluyendo hacia la cabeza y remita los síntomas. Y así te ahorras un susto. Y es que lo peligroso de los síncopes en la mayor parte de las ocasiones es que nos caemos y tenemos un traumatismo cranoencefálico.
Referencias bibliográficas:
- Vídeo del cardiólogo Aurelio Rojas sobre las maniobras que evitan el desmayo: https://www.tiktok.com/@doctorrojass/video/7606375347000560918
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