diabetes

El estrés también empeora los niveles de glucosa

  • Para muchas personas el control de la patología se complica con el regreso al trabajo

Prueba de glucosa en sangre realizada durante una campaña para favorecer la prevención. Prueba de glucosa en sangre realizada durante una campaña para favorecer la prevención.

Prueba de glucosa en sangre realizada durante una campaña para favorecer la prevención. / Trini Martín

Es probable que retomar los hábitos y obligaciones del día a día y, sobre todo, volver al trabajo provoquen situaciones de estrés. Éstas deben tenerse muy en cuenta en las personas con diabetes ya que, según Serafín Murillo, investigador del Ciberdem-Idibaps, Hospital Clínic de Barcelona, "la relación entre el estrés y la diabetes es muy directa. Una de las causas principales de empeoramiento de la diabetes suele deberse a episodios de estrés". El estrés es una reacción normal y adaptativa ante diversas situaciones, una señal de que nos hallamos en peligro. Es la respuesta de nuestro organismo ante una situación que interpreta como amenazante o peligrosa y se prepara para afrontarla. Cuando estamos en estado de estrés, nuestro cuerpo sufre una serie de cambios: se prepara para asegurarse de tener suficiente azúcar y energía disponible. Por ello, caen los de insulina y aumentan los niveles de glucosa. Además, se elevan los niveles de hormonas del estrés, lo que hace que los tejidos sean menos sensibles a la insulina. Como resultado, hay más glucosa disponible en la sangre.

Según Murillo, "en pacientes de diabetes tipo 2 el estrés puede hacer que suba el azúcar en sangre y que se vuelva difícil de controlar. Sin embargo, en los pacientes del tipo 1 sus efectos son más variados ya que, aunque en la mayoría de ellos el nivel de glucosa aumenta, es posible también que disminuya". El estrés eleva la presión arterial, lo que representa un factor de riesgo coronario importante para hipertensos. Está asociado a un empeoramiento del control de la diabetes por parte del propio paciente, lo que puede producir un descontrol metabólico debido a la falta de adherencia al tratamiento. Según Murillo, "el estrés es un problema por partida doble para las personas con diabetes: no sólo libera glucosa en la sangre, sino que puede ser el causante de malos hábitos alimentarios y de la falta de autocuidado". De hecho, según un estudio realizado en Mexico, el estrés está asociado a una mala adherencia al tratamiento en diabetes mellitus tipo 2.Para prevenirlo, las terapias de relajación, la práctica de deporte y los ejercicios de respiración pueden resultar de gran ayuda.

Ante la falta de adherencia al tratamiento que presentan muchos pacientes de diabetes en situaciones de estrés, Murillo recomienda la monitorización continua de glucosa, que permite conocer en tiempo real el nivel de azúcar y poder así prevenir situaciones de riesgo como una hipoglucemia.

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