¿Qué le pasa a tu cerebro cuando adelgazas?

Investigación y Tecnología

Según la OMS, la obesidad ha triplicado el número de enfermos desde el año 1975 hasta la actualidad

Estudios demuestran la conexión entre sistemas corporales entre la fisiología intestinal, hormonas y cerebro

La verdadera clave para adelgazar se encuentra en el cerebro

Tres alimentos ricos en grasas que debemos suprimir de nuestra dieta

¿Qué le pasa a tu cerebro cuando adelgazas?
¿Qué le pasa a tu cerebro cuando adelgazas?

La obesidad es un factor de riesgo grave en todo el mundo en el que aumentan las probabilidades de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. Una afirmación que apoya la Organización Mundial de la Salud, organismo que asegura que esta enfermedad ha triplicado sus casos desde el año 1975 hasta la actualidad.

Ya no solo es una cuestión de físico, sino también mental en el sentido de que hay estudios que han corroborado una conexión entre sistemas corporales entre la fisiología intestinal, hormonas y cerebro. Científicos realizaron un estudio publicado en el portal Infosalus, quienes pudieron determinar que la pérdida de peso por sí misma está asociada con un envejecimiento cerebral más lento.

De manera concreta, los resultados para las personas que redujeron su peso corporal en un 1% demostraron una bajada de nueve meses en el proceso de envejecimiento cerebral. Otro efecto positivo fue la reducción de la grasa del hígado.

"Un microbioma intestinal sano y equilibrado es fundamental para la homeostasis energética y el mantenimiento de un peso normal. En cambio, un microbioma intestinal anómalo puede modificar nuestro comportamiento alimentario al afectar a determinadas áreas cerebrales implicadas en la adicción", explica el coautor, el doctor Yongli Li, del Departamento de Gestión Sanitaria del Hospital Popular Provincial de Henan (China).

Estudios

Investigadores chinos han realizado un seguimiento de 25 pacientes obesos que perdían peso durante y después de la restricción intermitente de energía (RIE) para detectar cambios en sus bacterias intestinales y en las regiones cerebrales del apetito y la adicción. Este estudio ha revelado que los cambios en estos dos compartimentos del eje cerebro-intestino-microbioma están estrechamente acoplados en el tiempo.

"Se cree que el microbioma intestinal se comunica con el cerebro de forma compleja y bidireccional. El microbioma produce neurotransmisores y neurotoxinas que llegan al cerebro a través de los nervios y la circulación sanguínea. A su vez, el cerebro controla el comportamiento alimentario, mientras que los nutrientes de nuestra dieta modifican la composición del microbioma intestinal", explica el coautor, el doctor Xiaoning Wang, del Instituto de Geriatría del Hospital General de la APA en el portal Infosalus.

El estudio también muestra que un menor consumo de alimentos procesados, dulces y bebidas en particular se asoció con un menor envejecimiento cerebral. Sin embargo, el consumo de frutos secos y té verde no contribuyó significativamente al efecto rejuvenecedor.

Cambios cerebrales

Cuando se pierde peso, los resultados no solo se notan físicamente, sino que también repercute en el cerebro ya que los cambios en la dieta tienen un efecto en los neurotransmisores como la serotonina, por lo que influye en el bienestar emocional. En este sentido, el cerebro tiene una mejor respuesta ante el estrés, por lo que se baja la producción de cortisol, hormona del estrés.

No es la única modificación hormonal que se produce en el cerebro, ya que la pérdida de peso también libera hormonas claves en la regulación del apetito y el estado de ánimo como, por ejemplo, la adiponectina, una hormona producida por las células grasas, la cual aumenta con la pérdida de peso y está asociada con la mejora de la sensibilidad a la insulina.

Llevar un estilo de vida saludable en el que se incluya la actividad física combinada de una alimentación equilibrada mejora zonas del cerebro vinculadas a la memoria y a la concentración. Pero además y por lo que respecta a la alimentación, la pérdida de peso hace que se disfrute mucho más la comida debido a que se perciben mejor los alimentos y las preferencias por unos alimentos u otros van cambiando.

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