El Palquillo

Semana Santa Sevilla 2021: Las imágenes podrán exponerse en una veneración extraordinaria

La Esperanza Macarena el pasado mes de diciembre durante su acto de veneración. La Esperanza Macarena el pasado mes de diciembre durante su acto de veneración.

La Esperanza Macarena el pasado mes de diciembre durante su acto de veneración. / Juan Carlos Vázquez

Las imágenes podrán exponerse en actos de veneración extraordinaria durante lo días de Semana Santa; se podrán instalar altares efímeros; y podrán celebrarse actos de piedad en día en el que se tendría que efectuar la estación de penitencia. Estas son algunas de las indicaciones que el Arzobispado de Sevilla, a través de la delegación diocesana de Hermandades y Cofradías, ha enviado para la celebraciones que se deben hacer durante la cuaresma y la próxima Semana Santa. Se trata, como ya informó este periódico, de otorgar unos criterios comunes para lograr una uniformidad en las celebraciones. El Arzobispado no indica nada sobre la idoneidad o no de montar los pasos a las hermandades que así lo deseen, aunque cualquier decisión deberá tomarse de acuerdo con el director espiritual.

En lo que se refiere a la cuaresma, el Arzobispado señala:

  • Celebrar en todo lo posible los cultos de reglas cumpliendo las indicaciones sanitarias.
  • Fomentar la celebración comunitaria del sacramento de la penitencia con confesión individual.
  • Reemplazar los actos de culto externo por una celebración de la Palabra (usando el rico repertorio de los leccionarios de cuaresma), o el rezo del vía crucis, del santo rosario o de la corona dolorosa.

En lo que se refiere a la Semana Santa se indica lo siguiente:

  • No se expondrán las insignias y otros enseres al modo en el que tradicionalmente se hace en el día de la estación de penitencia (lo que coloquialmente se conoce como "altares de insignias"). Si las hermandades o consejos organizan algún tipo de exposición de estos enseres, es preferible usar otras salas al efecto.
  • Si el párroco (y el director espiritual, si fuera otra persona) lo juzga conveniente, las hermandades pueden entronizar las imágenes titulares en altares efímeros de culto, siempre y cuando no afecten al buen desarrollo de las celebraciones del Triduo Pascual que es el verdadero centro de la fe de los cristianos en los días de Semana Santa y auténtico sentido de las estaciones de penitencia y actos piadosos de las hermandades y cofradías.
  • Celebrar en todo lo posible los actos de culto que las reglas prescriban y que las disposiciones normativas permitan, con las oportunas adaptaciones.
  • Las imágenes pueden exponerse en veneración extraordinaria, previa solicitud a la delegación diocesana de Hermandades y Cofradías, a propuesta del cabildo de oficiales de la hermandad y con el visto bueno del director espiritual (y del párroco, si fuera otra persona). Deberán exceptuarse, sin embargo, los días del Triduo Pascual por su especial carácter litúrgico: el Jueves Santo se dedicará a la adoración eucarística; el Viernes Santo, a la adoración de Cristo en la Cruz; y el Sábado Santo, hasta que no se celebra la Vigilia Pascual, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor.
  • En el día de la estación de penitencia puede celebrarse el acto de piedad y oración que se ofrece como modelo. Al menos, se pide que se tenga en cuenta la intención común que allí se indica, de manera que, como todos los años, las hermandades y cofradías de la Archidiócesis de Sevilla se unan en una misma plegaria al Señor.
  • Las celebraciones litúrgicas del Domingo de Ramos y del Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo y Vigilia Pascual) deben quedar reservadas a la parroquia, salvo en aquellos lugares donde sea costumbre consolidada realizarlas en la sede canónica de la hermandad o donde, con la anuencia del párroco, y de forma excepcional dadas las actuales circunstancias, pueda obtenerse un gran beneficio pastoral. La parroquia, como comunidad de fieles que profesan la misma fe, celebran los sacramentos y se entregan al servicio de los más pobres, y a la que la hermandad pertenece, constituye el lugar idóneo para celebrar, con toda la familia parroquial y en íntima comunión con Cristo, los grandes misterios de la redención humana que las hermandades y cofradías conmemoran en estos días.

El Arzobispado de Sevilla, además, insta a las hermandades a unirse a las parroquias en las distintas celebraciones de la Semana Santa, como la misa del Domingo de Ramos; la misa de la Cena del Señor el Jueves Santo; la celebración de la Pasión el Viernes Santo, con el ejercicio del Via Crucis, la adoración de las cinco llagas de Jesús Crucificado, el ejercicio de las Siete Palabras de Ntro. Señor Jesucristo en la cruzo el rezo de la corona de los siete dolores de la Stma. Virgen María; o la celebración de la Vigilia Pascual.

En cuanto a las intenciones del acto de piedad que sustituirá a la estación de penitencia, se pedirá por: "El fin de la pandemia que nos golpea, por la curación de los enfermos, por la salvación de los que han fallecido, y por el consuelo y fortaleza de sus familiares y amigos. Por nuestro arzobispo D. Juan José, por su salud y sus intenciones, y por el próximo arzobispo de Sevilla”.

El Arzobispado subraya que, aunque sea doloroso no poder celebrar por segundo año consecutivo las estaciones de penitencia, "que el centro y el sentido de los cultos de estos días y de las propias procesiones de penitencia no es sino el Triduo Pascual, vivido en comunión litúrgica con toda la Iglesia universal". Por ello, insiste en desarrollar este año una vivencia más intensa que nunca a través de la oración, la piedad y las celebraciones de la liturgia. "Se nos abre, a pesar de las circunstancias, una oportunidad hermosa para acercarnos a la Cruz de Jesús de una manera diferente pero no menos fecunda".

También se alude al uso de las nuevas tecnologías para que las celebraciones y actos de las hermandades puedan ser transmitidos a los hermanos con costes muy económicos y sin límites geográficos. "Todo ello no deja de ser un gran apoyo que las hermandades están aprovechando muy bien y así debe seguir siendo, pues los principales beneficiarios son los enfermos, los ancianos y las familias que vivan lejos. No obstante, siempre que se pueda y teniendo en cuenta las prescripciones sanitarias, no descuidemos la participación presencial para tener un encuentro más personal e íntimo con el Señor".

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