El Palquillo

El arzobispo de Sevilla rechaza las procesiones en septiembre

  • En una carta a los sacerdotes, asegura que no es el momento de "aceptar propuestas y presiones" sobre un posible traslado

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo / Juan Carlos Vázquez

El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo ha remitido una carta a los sacerdotes y religiosos de la Archidiócesis en la que les alienta y les pide que sigan “intercediendo por nuestro pueblo” en estos día tan duros con miles de contagiados y fallecidos a causa del COVID-19.

En la misiva, el arzobispo hace una breve alusión a las disposiciones llegadas desde el Vaticano en las que señalaban que se podían trasladar las procesiones de Semana Santa a otra fecha, apuntando al 14 y 15 de septiembre. Asenjo dice a este respecto que "acepta cordialmente" las disposiciones, pero advierte "que no deberíamos aceptar que propuestas y presiones fuera de lugar en este momento, en el que debemos dedicar todas nuestras energía a lo fundamental, nos desvíen de nuestras verdaderas prioridades".

El prelado hispalense asevera que ahora es tiempo de "enterrar a los muertos, rezar por ellos, de encomendar a los enfermos, servir a los pobres, ofrecer los medios materiales modestos que tenemos poniéndolos a disposición delas autoridades sanitarias... y lo específicamente nuestro: levantar los brazos a lo alto para que el Señor se apiade de nosotros".

En la noche del lunes, en una entrevista en el programa El Llamador de Canal Sur Radio, Asenjo insistía en que el decreto del cardenal Sarah ponía el énfasis en cómo habría que celebrar el triduo Pascual, el Jueves y el Viernes Santo y el Sábado Santo, más que en las procesiones, que tildaba como lo "adjetivo" frente a lo "sustantivo". 

Asenjo agradece el esfuerzo de los sacerdotes que están haciendo llegar la eucaristía, meditaciones y catequesis a los fieles a través de sus perfiles en las redes sociales: "El pueblo cristiano os agradece vuestras pequeñas homilías y vuestros mensajes cálidos para vivir intensamente esta cuaresma singular".

Alude a la situación actual, que califica como calamitosa y previsiblemente larga, y confía que, en el plano espiritual, pueda ser "un acontecimiento de gracia, que nos ayude a todos a convertirnos, a centrar nuestra vida en el Señor, a fortalecer nuestra caridad pastoral y a vivir fiel y santamente nuestro ministerio".

El arzobispo de Sevilla también se adelanta a lo que pasará cuando acabe la pandemia: "Cuando el Señor nos libere de esta desgracia, con la economía hundida, el aumento previsible del paro y la pobreza". Para ese momento, pide a los sacerdotes y religiosos que "seamos responsables y centrémonos en lo esencial para seguir acompañando y sirviendo a nuestro pueblo y a cuantos van a quedar en las cunetas de la vida social".

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