Aniversario

Cincuenta años sin José Martínez Peralto, imprescindible de la música procesional

Partitura original de Hiniesta, una de sus marchas más reconocidas

Partitura original de Hiniesta, una de sus marchas más reconocidas / Archivo Hdad

Fue un 28 de febrero de 1974, hace justo cincuenta años, jornada que posteriormente sería declarada como Día de Andalucía. Fallecía, en el lugar donde nació, José Martínez Peralto, insigne compositor sevillano y preclaro violinista. Una persona seria, humilde y cofrade reconocido, lo que quizás eclipsó su carrera como un virtuoso de la música. Peralto es, sin lugar a equívocos, uno de los grandes autores de marchas de procesión de todo el siglo XX, con un particularísimo estilo que aún a día de hoy no termina de ser reconocido ni por las hermandades ni por el pueblo. 

Partitura original de la marcha Hiniesta, de Peralto Partitura original de la marcha Hiniesta, de Peralto

Partitura original de la marcha Hiniesta, de Peralto

Vivía, según apunta José Manuel Castroviejo, en la calle Murillo junto a sus dos hermanas. Trabajaba en la ONCE y era un hombre llano, aficionado a los toros y apasionado de la Semana Santa. Fue vecino de Francisco Camero, hermano de la Hiniesta que encargó a Farfán La Estrella Sublime, lo que impulsó una estrecha vinculación con esta cofradía del Domingo de Ramos, en la que incluso llegó a ocupar varios cargos en la junta de gobierno.

Inició sus estudios musicales con Miguel Mata y participó como violinista en la orquesta de cámara que fundó Manuel de Falla. Fundó un famoso cuarteto de cuerda Cuarteto Peralto, que actuaba en las sesiones de cine mudo de la Sala Lloréns y reuniones de la alta sociedad y posteriormente en otro tipo de actos, como los cultos de diversas hermandades. Se cuenta también la simpática anécdota de que el rey Alfonso XIII le regaló un puro con vitola real por una de sus actuaciones en el Real Alcázar.

Estreno de la marcha Hiniesta por parte de la Oliva Estreno de la marcha Hiniesta por parte de la Oliva

Estreno de la marcha Hiniesta por parte de la Oliva / Patrimonio Musical

Entre sus composiciones destacan canciones y pasodobles, entre el que sobresale Pinocho, que prácticamente bailó toda España en los años sesenta. Compuso un total de 11 marchas procesionales, tres de ellas a la Hiniesta. La primera que presentó fue Esperanza Trianera, estrenada en 1940 tras la Reina de Todos los Santos. No suele interpretarse en la Madrugada, pero sí se ha grabado en alguna que otra ocasión. 

Una de sus más notables es la que compuso tres años más tarde, Cristo de la Buena Muerte, dedicada al crucificado de San Julián. El Domingo de Ramos de 1945 la Oliva estrenó en la calle presumiblemente su marcha más celebrada y reconocida: Hiniesta, que sí se toca con más asiduidad tras nuestros pasos de palio. Además, se interpreta siempre cuando el crucificado de Lastrucci, aún en las naves de su templo, hace un saludo al paso de palio. En 1953 se estrena otra de sus grandes composiciones, Virgen del Subterráneo, dedicada a la dolorosa de la hermandad de la Sagrada Cena por mediación de Miguel Román Pérez. La instrumentó Pedro Braña, director de la Banda Municipal de Sevilla, por 3.000 pesetas y la estrenó él mismo ese año en el teatro Lope de Vega. Una de sus más rotundas marchas vería la luz un año después: Madre de Dios, dedicada a la titular del Cristo de Burgos. 

José Martínez Peralto José Martínez Peralto

José Martínez Peralto / Patrimonio Musical

A partir de ahí se sucederían otra serie de composiciones como Virgen del Amparo, Madre de la Oliva o Purificación, dedicada esta última a la Candelaria y de la que nada de sabe y conoce. Nuestro autor, además, jamás cobró por ninguna de sus marchas y todas ellas se solían tocar en la calle, todo lo contrario a lo que sucede hoy día. Esperemos que algún día se haga justicia con José Martínez Peralto y se le devuelva el amor que él mismo profesó hacia su ciudad, sus hermandades y su Semana Sansta. 

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