Cofrades para la historia

Un torero sitiado por dos amores

  • Manuel Vázquez Garcés (1929-2005). Fue hermano mayor de San Bernardo entre 1962 y 1966. Llegó al Gran Poder de la mano de su suegro y su última estación de penitencia fue en la Madrugona.

Manuel Vázquez Garcés Manuel Vázquez Garcés

Manuel Vázquez Garcés

Como Curro Cúchares, Manolo Vázquez llegó a ser hermano mayor de la hermandad de los toreros, la de San Bernardo, la del Cristo de la Salud y Nuestra Señora del Refugio. Sólo estos dos toreros hicieron estación portando vara dorada en la cofradía más torera de la Semana Santa de Sevilla. Y es que la relación de este hijo del barrio, nacido en el número 21 de la calle Campamento, con la cofradía arranca desde que Manolo tiene uso de razón. Nació junto a la cofradía, fue su hermano mayor y yace en el cementerio de Sevilla con la túnica morada de San Bernardo como única impedimenta.

Todos los hermanos Vázquez fueron toreros y todos vistieron la túnica morada con antifaz negro. Pepe Luis, Rafael, Manolo, Antonio y Juan vistieron de luces y de morado. Manolo ha sido un gran benefactor de la hermandad y con su traje de alternativa, un terno blanco y oro, se confeccionó una saya que la Virgen del Refugio luce anualmente en el mayo florido, en el mes suyo, el mes de María.

Pero Manolo, como tantos sevillanos, no era de una hermandad tan sólo. De su noviazgo con la hija de don Andrés Gago germinará otra devoción que arraigará profundamente en él, la del Señor de Sevilla. Ante él, en la parroquia de San Lorenzo, se casaba Manolo con Remedín Gago de la Cruz. Fue el 8 de octubre de 1956 la ceremonia y desde ahí no faltaría jamás a su cita con el Gran Poder. Pero tampoco acababa ahí la cosa, pues Manolo no se recataba en confesar que él era "macareno de San Bernardo" por su enorme devoción por la que está en San Gil.

Por ello confesaba la emoción que sintió aquella Madrugada en que formó parte de la representación del Gran Poder que pidió la venia en San Gil y que llegó hasta la Catedral. Era la Madrugada de 1989 y estábamos en el año en que la hermandad macarena conmemoraba las Bodas de Plata de la Coronación de la Virgen.

Los cinco nazarenos del Gran Poder que esa noche pedían la venia para ir por delante en la carrera oficial hicieron estación con la Macarena hasta la Catedral y Manolo era uno de ellos. Años después lo contaba como de lo más grande que le había ocurrido. "Fue muy emotivo que un macareno de San Bernardo como yo acompañase a la Virgen de la Macarena con la túnica del Gran Poder. ¿Pueden darse más ingredientes sevillanos?".

Manolo llevaba cada Madrugada en el cortejo la reliquia del beato Fray Diego de Cádiz, la misma que ahora lleva su hijo. Rodeado de cuatro nazarenos con farol, los que estaban en los arcanos de la cofradía y sabían que quien llevaba esa reliquia era el torero, dio en llamarlos la cuadrilla de Manolo Vázquez. En los sesenta alterna la actividad en los ruedos con periodos de alejamiento hasta retirarse parecía que definitivamente en 1968 una tarde de San Miguel en que alterna con Alfredo Leal y Curro Romero.

Es hermano mayor de su hermandad del barrio entre 1962 y 1966. En ese periodo le da un toque taurino a una hermandad eminentemente torera, incorporando en los faldones del palio unos adornos que tienen mucho que ver con los que lleva el terno de luces. A la misma vez, Manolo se entrega de lleno a la vida de hermandad del Gran Poder y entra en la junta de gobierno que preside Antonio Ríos.

Sin duda alguna, los oficios de su suegro, el inolvidable Andrés Gago, taurino legendario que había compartido con Camará el honor de poner al apoderado en la dimensión de importancia que tiene, fue crucial para que Manolo anduviese por San Lorenzo con tanta asiduidad.

El azulejo del Señor de Sevilla que figura en la capilla que existe en el patio de caballos de la Maestranza corrió por cuenta de Manolo Vázquez. Cada vez que toreaba en Sevilla, Manolo iba en compañía de su mujer a oír misa en San Lorenzo. El día de su retirada, aquel fantástico 12 de octubre de 1983, Manolo, seguido por un gran número de reporteros, hizo lo de siempre, pero con una singladura más. De San Lorenzo se dirigió al domicilio sevillano de Curro Romero para darle su más sentido pésame. Esa misma mañana se había enterrado en el cementerio de San Fernando el padre del camero y en ese tiempo eran muy sólidas las relaciones de amistad entre Manolo y Curro.

De hecho, en esa vuelta de Manolo a los ruedos que tanto significaría en su carrera de torero, Curro tuvo bastante que ver. Fue después de un invierno en que los dos se fueron a México y ahí se reencontraría Manolo con su auténtica vocación y a la vuelta accedería a volver a la arena para darle a su sobrino Pepe Luis la alternativa el Domingo de Resurrección en Sevilla con Curro de testigo.

Ese 12 de octubre en que su hijo le cortaba la coleta fue el día en que se produjo la despedida más triunfal que se recuerda. Manolo colgaba el traje de luces en loor de multitud, pero fueron diecisiete años más los que vistió el ruan negro del Gran Poder. La última estación de penitencia que Manolo realizó fue en la Madrugada del 2000, la tristemente célebre Madrugona. Los rumores llegaban difusos y a Manolo le cogió en el Museo, tenía ya setenta años y esa misma noche decidió colgar la túnica para siempre. Falleció en la víspera de la Virgen de los Reyes de 2005 y su funeral fue en San Bernardo, casi en el patio de su casa natal en calle Campamento.

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