Abantal mantiene su estrella

gastronomía Un referente en la ciudad

El restaurante del chef Julio Fernández es el único en Sevilla distinguido por la prestigiosa Guía Michelín · Santo pierde la suya al no renovar con Martín Berasategui

Julio Fernández en los fogones de su restaurante Abantal.
Juan Parejo

24 de noviembre 2012 - 05:03

La estrella de Abantal continúa brillando con fuerza en el universo gastronómico de Sevilla. El restaurante del chef Julio Fernández mantiene la estrella Michelín que obtuvo en el año 2008. Todo un lustro de éxitos y un trabajo bien hecho en su establecimiento de la calle Alcalde José de la Bandera. Abantal se destaca como el único restaurante de Sevilla con este importante reconocimiento otorgado por Michelín. El otro restaurante que el año pasado contaba con la distinción, el Santo de Martín Berasategui, situado en el hotel Eme, la ha perdido al concluir su asesoría gastronómica con el establecimiento hotelero.

Julio Fernández, responsable de la cocina de Abantal, se mostró feliz por mantener la estrella, aunque contrariado por ser los únicos en Sevilla: "Había una buena cosecha hace unos años. Esperemos que pronto lleguen más". Abantal sigue trabajando con el objetivo de ofrecer un servicio de calidad día a día: "No trabajamos pensando en las estrellas, sino en seguir mejorando". El reconocido chef asegura que la crisis ha cambiado el público que acude a su establecimiento: "Antes el público era más de empresa. Ahora hay muchos turistas y un público gourmet local que es mucho más agradecido y más especializado".

Por segundo año consecutivo la gastronomía sevillana pierde estrellas. El año pasado, tras el cierre de La Alquería, cuya cocina estaba dirigida por el prestigioso cocinero catalán Ferran Adrià y el equipo de profesionales de El Bulli, ya se quedaron por el camino dos estrellas. Este año, hay que sumar la tercera, motivada por el cese de la colaboración de Martín Berasategui en el restaurante Santo del Hotel Eme. Fuentes del establecimiento hostelero explicaron a este periódico que, tras las vacaciones de verano, la dirección decidió que no podía renovar el contrato anual que mantenía con el cocinero vasco. "Económicamente era inviable".

El restaurante gozaba de muy buena actividad durante los fines de semana, en los que había que reservar con hasta dos meses de antelación. No así entre semana, cuando presentaba una ocupación que distaba mucho de los márgenes de rentabilidad. Por este motivo se decidió no renovar esta asesoría gastronómica por la que el famoso chef prestaba su nombre, su know-how y todo un equipo de profesionales entrenados en su cocina. La pérdida de esta estrella no supone una involución o una pérdida de calidad para Martín Berasategui, simplemente viene motivada por el cierre de este restaurante que el Hotel Eme ha reabierto como un bistro en el que ofrece cocina elaborada y casual food de calidad.

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