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Sevilla

Catorce fuentes del Real Alcázar ya están incorporadas al programa de conservación preventiva

  • Este contrato de mantenimiento en el año 2016 con carácter bianual

La fuente del Cenador del León, restaurada entre 2017 y 2018.

La fuente del Cenador del León, restaurada entre 2017 y 2018. / Antonio Pizarro

El Real Alcázar ha adjudicado el servicio de conservación preventiva y mantenimiento de las fuentes del recinto palaciego y sus jardines, en la que es la tercera fase de un proceso iniciado en 2016 y consistente en resolver las patologías de los elementos patrimoniales mediante un control y actuaciones constantes que eviten a la larga la necesidad de intervenciones de mayor envergadura.

Se trata de conservar y mantener para, buscando un símil, prevenir heridas en los elementos patrimoniales, sea en las fuentes como es el objeto específico de este contrato, sea en las carpinterías históricas o en las yeserías. Es un trabajo poco visible, minucioso y muy especializado, al que en el Real Alcázar se le otorga cada vez más importancia.

El contrato, que ha contado con un presupuesto de 156.985,4 euros para dos años y ha sido adjudicado a la empresa Crest Arte SL, atañe a catorce de las fuentes del conjunto monumental, así como a los bancos normalmente de revestimientos cerámicos que tienen alrededor, y a un estanque. No se incluye el Estanque de Mercurio, dado que este será próximamente objeto de un proceso de restauración. En concreto, estos elementos se ubican en el Jardín del Príncipe, el Jardín de las Flores, el Jardín de Troya, el Jardín de la Danza, el Jardín de las Damas, el Jardín de la Alcoba y en el Jardín de la Cruz, así como en el Cenador del León. Sobre todos estos elementos, se realizarán las labores de conservación preventiva y de mantenimiento que garanticen la estabilidad material, el funcionamiento y las condiciones de exposición.

Una de las fuentes del Jardín de la Alcoba. Una de las fuentes del Jardín de la Alcoba.

Una de las fuentes del Jardín de la Alcoba. / José Ángel García

En primer lugar, están las actuaciones de revisión y control que permitan el normal funcionamiento: revisión diaria de los sistemas hidráulicos, desatascado de surtidores, retirada de hojas y elementos vegetales que puedan obstruir los desagües y rebosaderos, análisis de la calidad del agua, inspecciones sobre posibles filtraciones, supervisión del estado de conservación de los elementos asociados a fuentes y estanques, como la escultura de Neptuno, soportes marmóreos, piezas cerámicas o morteros, la vigilancia de desarrollos microbiológicos, etcétera.

En cuanto a las operaciones de mantenimiento preventivo y correctivo, incluyen desde la limpieza interior y exterior, al menos tres veces por semana, hasta la aplicación de tratamientos biocidas e hidrofugantes, pasando por el tratamiento del agua, la eliminación periódica de las salpicaduras de agua, reintegraciones puntuales de morteros o la conservación de los elementos que permiten la circulación del agua.

En materia de conservación preventiva, el Real Alcázar también ha acometido trabajos en las carpinterías del Palacio de Pedro I y en las yeserías y alfarjes del Palacio Mudéjar.

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