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Coronavirus Sevilla: La US y la UPO estudian retrasar el inicio del próximo curso universitario

Antigua Fábrica de Tabacos, sede académica de la Universidad de Sevilla Antigua Fábrica de Tabacos, sede académica de la Universidad de Sevilla

Antigua Fábrica de Tabacos, sede académica de la Universidad de Sevilla / Juan Carlos Muñoz

La Universidad de Sevilla y la Pablo de Olavide estudian estos días la posibilidad de retrasar el inicio del próximo curso 2020-2021 como consecuencia de la crisis del coronavirus. El acuerdo alcanzado este sábado 11 de abril por el conjunto de las universidades andaluzas y la Consejería de Conocimiento, Empresa y Universidad de la Junta de Andalucía abre la posibilidad de prolongar las evaluaciones que no se puedan realizar de manera no presencial y las prácticas externas del actual curso académico hasta final de año, lo que afectaría el inicio del próximo curso.

El conjunto de universidades andaluzas, entre las que se encuentra la Universidad de Sevilla (US) y la Universidad Pablo de Olavide (UPO), ha creado un marco común para adaptar de forma más concreta la docencia y la evaluación de este curso académico, tras el "enorme impacto" que ha provocado el coronavirus en el desarrollo de la actividad académica. Así lo han comunicado este sábado las universidades de Andalucía, tras casi un mes desde que se decretase el estado de alarma en todo el país por parte del Gobierno.

Este acuerdo recoge de manera oficial la decisión ya anunciada el 2 de abril de mantener la docencia no presencial hasta fin de curso y "trabajar en la elaboración de planes de contingencia para el probable supuesto de que tampoco sea posible la celebración de pruebas presenciales en las fechas previstas en los calendarios académicos".

Las universidades también han acordado contemplar un posible retraso en el inicio del próximo curso. Según el acuerdo alcanzado, "los calendarios académicos tendrán en cuenta la posible necesidad de utilizar el mes de septiembre para la impartición de docencia que no haya podido adaptarse a la modalidad no presencial y contemplar un posible atraso en el comienzo de las clases del próximo curso respecto a las fechas habituales de comienzo".

Las universidades andaluzas mantiene su calendario de exámenes según lo previsto y se prioriza la evaluación continua, "incorporando alternativas de evaluación no presencial, como proyectos, participación en foros de debate, preguntas durante las sesiones o resolución de casos prácticos". Sin embargo, aquellas actividades formativas de imposible adaptación a la modalidad no presencial podránprogramarse para ser realizadas durante los meses de julio o septiembre cuando ello seaposible.

En el caso de las prácticas externas curriculares, éstas se programarán para los meses de julio, agosto y septiembre. Y, si fuera necesario, las prácticas de larga duración, se podrán desarrollar incluso durante los meses de octubre a diciembre, considerándose realizadas en todo caso en el presente curso académico2019/20, sin necesidad de nueva matrícula. Estas adaptaciones deben cerrarse durante el mes de abril.

Todo esto podría afectar al inicio del próximo curso. Tradicionalmente, la UPO comienza sus clases antes que la US, entre el 12 y el 16 de septiembre; mientras que la Hispalense suele hacerlo la última semana de septiembre. Tanto la Universidad de Sevilla como la Pablo de Olavide tomarán en los próximos días una decisión al respecto. 

A mediados de marzo, pocos días después de decretarse el estado de alarma en España, desde la Universidad Pablo de Olavide advertían a este periódico de que los problemas organizativos y educativos desencadenados por la crisis del coronavirus podrían afectar también al próximo curso académico 2020-2021, tal como ahora se confirma. 

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