Callejero

Estadística desaconseja los cambios en el nomenclátor del casco antiguo

  • Recomienda mantener “los nombres actuales que se hayan consolidado por el uso popular”

Un tramo de Placentines pasó hace mes y medio a llamarse Cardenal Amigo Vallejo. Un tramo de Placentines pasó hace mes y medio a llamarse Cardenal Amigo Vallejo.

Un tramo de Placentines pasó hace mes y medio a llamarse Cardenal Amigo Vallejo. / Juan Carlos Vázquez

Tras los últimos cambios del nomenclátor en algunas calles del casco antiguo, la delegación de Hacienda y Administración Pública sostiene que la ordenanza mantiene un criterio conservador basado en que “antiguamente las calles se llamaban según los nombres que el uso social imponía. Ahora se denominan mediante acuerdo del Ayuntamiento, en muchos casos a propuesta de los vecinos. Se pretende mantener esta situación, evitando la desaparición del nomenclátor que se formó por el uso social descrito, en particular dentro del centro histórico”.

La sección de Estadística y Demografía detalla que en el artículo 8.3 del texto normativo se dice que “se mantendrán los nombres actuales que se hayan consolidado por el uso popular. Las modificaciones de nombres preexistentes sólo procederá en aquellos supuestos que se hallen debidamente justificados en la proposición, y serán ponderados por el Ayuntamiento atendiendo a los posibles perjuicios que pudieran derivarse para los vecinos afectados por esa modificación”.

El expediente de Estadística viene motivado por la modificación de la nomenclatura de la actual calle Huelva para que el segundo tramo desde Ángel María Camacho hasta Jesús de las Tres Caídas pase a denominarse Calle Rafael González Serna. Este cambio contó ayer con el visto bueno de la sesión plenaria.

La junta municipal del distrito Casco Antiguo (en sesión de Pleno celebrado el día 2 de abril de 2019) aprobó por unanimidad esa propuesta para cambiar el nombre del segundo tramo de Huelva, que comprende la numeración impar 23, 25 y 27, y par 24, 34, 36 y 38. Rafa Serna, como era conocido en la ciudad, era un enamorado de Sevilla y de sus tradiciones. Era vecino del barrio de la Alfalfa y hermano de cofradías como la Macarena, el Gran Poder, la Redención, el Rocío de Sevilla y las Nieves de Santa María la Blanca.

Los grupos políticos dieron el visto bueno también a poner en el callejero del centro al organista Padre Ayarra; en Triana a los Capataces Ariza y los Hermanos Garduño, y en Norte, una calle será Arroyo Tagarete.

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