De Gante a Yuste con una boda en Sevilla
Calle Rioja
Pica en Flandes. La delegación de Sevilla en Bruselas busca turistas en un país al que nos unen lazos históricos, migratorios y universitarios.
EL alcalde de Sevilla ha puesto una pica en Flandes. Fue a Bruselas acompañado por su mozo de espadas Gregorio Serrano, delegado de Empleo, Turismo y Fiestas Mayores. El Parlamento Europeo es un excelente altavoz de las bondades turísticas de Sevilla, empezando por los dos millones de belgas que anualmente hacen turismo en España, como señalaba a este cronista en Sevilla Jan J.H. De Bock, embajador del Reino de Bélgica en Madrid, un ciudadano de Amberes con un impresionante bagaje diplomático, incluidos destinos en Moscú, Roma y Nueva York.
Bélgica forma en Sevilla un curioso benelux consular. En la calle Fabiola están las oficinas de los cónsules de Chipre, Bélgica e Italia, respectivamente José Carlos Ruiz-Berdejo y sus hijos José Antonio y Carlos Ruiz-Berdejo Dei Conti Sigurtà. Enjambre de destinos situado en la calle Fabiola, que no tiene ninguna relación con la española que fue reina de Bélgica, esposa del rey Balduino, ya que debe su nombre a la novela Fabiola escrita por Nicolás Wiseman, nacido en esa casa palaciega donde termina Mateos Gago que llegó a ser arzobispo de Westminster.
Carlos I de España y V de Alemania, el héroe ecuestre del cuadro de Tiziano, nació en Gante (Bélgica) y murió en Yuste (Extremadura). Se casó en el Alcázar de Sevilla en 1526 con su prima Isabel de Portugal. Esponsales que forman parte del arranque de la biografía de Felipe II escrita por Geoffrey Parker.
Primero emigrantes, después funcionarios y estudiantes y posiblemente de nuevo emigrantes. Son las oleadas sucesivas de los sevillanos que fueron llegando a Bruselas y otras ciudades belgas. A los primeros, a la emigración de los sesenta que permitió con sus divisas sacar a España del atolladero autárquico, pertenecía la familia de Juan Lozano, el coriano que triunfó en el Anderlecht y volvió a sus raíces cuando fichó por el Real Madrid. El Betis se enfrentó al Anderlecht en la Liga de Campeones. Canto del cisne del equipo que se despeñaría a Segunda División, después de ganarle al Chelsea con un gol del trianero y copero Dani.
En ese inventario de sevillanos que se fueron a Bélgica, figura Javier Aristu, que después de una brillante trayectoria política en la que llegó a ser candidato a la alcaldía y portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla sacó una plaza para profesor de hijos de españoles destinados profesionalmente en destinos comunitarios. Como funcionario mantiene su destino en Bruselas Jean-Christophe García-Baquero Lavezzi, que tuvo la deferencia de elegirme para presentarle en La Carbonería su novela La madeja y el do, cuyo protagonista estaba enamorado platónicamente de la cantante y actriz Leonor Watling. Es hijo del historiador Antonio García-Baquero, animador de los cursos de la Menéndez Pelayo cuando fue rector Santiago Roldán y conocedor de los secretos y claves de la fiesta taurina y de la Maestranza.
España empezó goleando a Bélgica 5-0 (dos de Villa, dos de Silva, uno de Piqué) el camino que le llevó al Mundial de Sudáfrica que se llevó en la final contra Holanda. Tercios de Flandes redivivos con música de la marcha Madrugá que Agustín Díaz Yanes eligió para el final de Alatriste. Bélgica nos eliminó en el Mundial de México 86 (penalti fallado por Eloy y fin de la pesadilla del mal de Moctezuma) y le devolvimos la afrenta en el Mundial de Italia 90 (gol de Górriz a Preudhomme).
Dos países en los que pronto reinarán Felipes. Herederos lejanos del Congo Belga y de la Guinea Española de la que salió Jones o los hermanos Zarandona. El embajador de Bélgica vio en el Museo de Bellas Artes cuadros de sus paisanos Rubens y Brueghel.
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