Sevilla

Guadalquivir: el gimnasio 'anticovid' más exclusivo de Sevilla

Imagen de archivo de la Regata Sevilla-Betis, con la ciudad monumental al fondo.

Imagen de archivo de la Regata Sevilla-Betis, con la ciudad monumental al fondo. / Juan Carlos Muñoz

Suena a eslogan publicitario: gimnasio outdoor, espacios y pistas a lo largo de más de 10 kilómetros, excelentes vistas al centro de la ciudad…. Esta oferta, que se presenta como imbatible, existe desde hace tiempo en Sevilla y, en gran parte, es de acceso libre. Esta singular y exclusiva instalación es el río con sus márgenes, que se convierte en estos tiempos en un gran aliado para reactivar el turismo y el ocio, y en consecuencia, la economía local.

Sevilla lleva años apostando por el turismo deportivo, una tendencia en auge y que, a nivel nacional, genera un gasto superior a los 2.250 millones de euros al año, según los balances de 2019. De éstos, un 40% es aportado por viajeros internacionales y el año pasado un millón y medio de ellos se desplazó hasta España por motivos vinculados al deporte. A nivel local no hay estudios, pero basta con una pincelada para extrapolar el alcance que este segmento turístico tiene en Sevilla: el Maratón agota las plazas hoteleras de la ciudad durante el fin de semana de su celebración y tiene un impacto económico de casi 14 millones de euros, cifra que se ha duplicado sólo en cinco años.

La apuesta por este turismo deportivo es una estrategia que se ha potenciado en los últimos años, dando lugar a eslóganes como la ciudad de los 100.000 dorsales, en referencia al fomento del atletismo con numerosos circuitos de carreras populares, además de otras pruebas, como la Carrera Nocturna con la que se pretende exportar una marca de ciudad saludable. Pero a ello se suma también el fútbol, con dos equipos de Primera con estadios propios, más el coliseo de la Cartuja, que tras años de abandono está ya en proceso para ser reflotado y que acogerá la final de la Copa del Rey; el golf, la hípica, el ciclismo y multitud de grandes eventos deportivos que ha acogido la capital en los últimos años. Sobran argumentos.

Sevilla ya vendía la imagen que necesita ahora reforzar cualquier ciudad en su propósito por afrontar los efectos de la pandemia ofreciendo un destino seguro, verde y saludable. Esta foto existe, aunque sea poco conocida por el sevillano que vive en una capital idónea para practicar una gran variedad de deportes, por su climatología privilegiada, su orografía y las facilidades que hasta ahora han existido para llegar al destino y actividades complementarias. Muchas de estas instalaciones están en torno al río que, mayoritariamente, sigue siendo un lugar para deportistas de profesionales y turistas en busca de la playa que Sevilla no tiene.

La Sierra Nevada de Sevilla

Dice Sergio Paredes que el río es “nuestra Sierra Nevada particular”. Y habla desde la experiencia de haber gestionado la Federación Andaluza y la Española de Remo y haber dirigido durante seis años la Regata Sevilla-Betis. Actualmente gestiona dos instalaciones deportivas vinculadas a deportes de agua y triatlón y tiene pruebas suficientes para afirmar que el río es el mayor catalizador de actividad deportiva con capacidad para atraer eventos nacionales e internacionales. “Tenemos una pista de remo y piragüa única en Europa, pues está incluida en el caso urbano y esto nos hace ser muy competitivos”, ha comentado en las mesas de trabajo del Plan 8, la estrategia municipal para reactivar económicamente la ciudad que desde hace semanas está arrimando el altavoz a expertos de distintos ámbitos de la ciudad.

Pocas urbes cuentan con un Centro de Alto Rendimiento (CAR) de remo y piragüismo como el de La Cartuja. A las orillas del Guadalquivir acoge a numerosos selecciones de países extranjeros que eligen estas instalaciones para sus concentraciones invernales. El tramo del río en el que se ubica está considerado como uno de los mejores campos de regatas del mundo por las condiciones de la lámina de agua, el clima y su cercanía al centro. Sevilla ha dado una veintena de deportistas olímpicos, entre el remo y el piragüismo, pero no se trata ahora de competir, sino de aprovechar el Guadalquivir como lugar de esparcimiento social. “Es fundamental que el Ayuntamiento de Sevilla haga un esfuerzo por abrir todos los espacios públicos y verdes al ocio, el río debe ser un lugar de ocio y en él hay mucho margen de crecimiento”, añade Paredes, advirtiendo que quizás sea muy complicado montar más de una vez a un sevillano en un barco para navegar por el río, pero no tanto atraerlo hasta otras actividades lúdicas que se pueden practicar en familia en una época en la que las opciones de movilidad para el disfrute en los lugares de vacaciones serán escasas para un importante porcentaje de la población.

El reto es difundir una imagen de ciudad abierta al río, un espacio seguro, divertido y monumental, de la mano de los sevillanos, porque el turismo ni está ni se le espera hasta dentro de unos meses. Y el Guadalquivir sigue siendo una eterna asignatura pendiente, un patrimonio desaprovechado de espaldas a la mayoría de los sevillanos, a pesar de que en la ciudad hay más de 2.000 deportistas con licencias federativas. Se trata de buscar excusas para que los sevillanos no sólo se asomen al río, sino que hagan uso de él. ¿Cómo?

Asomarse al río y algo más

El Guadalquivir no sólo es una lámina de agua, cuyo uso ha despertado desde hace tiempo conflictos y que habría que reordenar cuanto antes. Sus márgenes y riberas son un espacio al aire libre para correr y practicar otros deportes o para organizar actividades. De hecho, los clubes que se instalan en sus aguas no sólo ofrecen la posibilidad de hacer deporte a nivel profesional, ya sea remo, piragüismo, pádel sur o dragon boat, también hay rutas en canoa y otros ejercicios fuera del agua, como el yoga o el crossfit, por poner algunos ejemplos. Entidades como el Club Remo Sevilla facilitan remar sin tener que competir o travesías en kayak a precios populares.

Los expertos que han participado en el Plan 8 apuestan por alianzas con los clubes del río para potenciar no sólo los deportes náuticos, también actividades lúdicas y en familia. En este sentido, desde Turismo de Sevilla se apunta la existencia de una ruta de pantalanes que, en ocasiones, aporta mucha exclusividad y éxito a los itinerarios diseñados por los guías turísticos. Y desde la Gerencia de Urbanismo, Javier Huesa, jefe de servicio de Sostenibilidad e Innovación Urbana, recuerda la existencia del Muelle Camaronero, que apenas ha sido utilizado en una o dos ocasiones para actividades turísticas municipales. Esta obra se abrió al público hace cinco años como un itinerario peatonal y ajardinado en la margen derecha de la dársena del Guadalquivir, a la altura de la calle Betis, que incluye un mirador y una plataforma de madera a nivel del agua. En su día se pensó para darlo en concesión como instalación turística o de restauración. Huesa apunta que hay espacios al aire libre idóneos para las necesidades y que, con una solución administrativa ágil, se podrían poner en uso sin mucha dilación. Y recuerda que el río ha sido históricamente la puerta (de América) y que siempre se ha intentado dejarla abierta.

Varios expertos consultados han coincidido en la necesidad de recuperar actividades que ya se hacían, por ejemplo, en el Monasterio de San Jerónimo, y han apostado por potenciar el uso de espacios vinculados al río, como los Jardines históricos y buscar sinergias con instalaciones lúdicas y educativas existentes como Isla Mágica o el Acuario.

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