La aldaba
Carlos Navarro Antolín
La muy tiesa ciudad de Sevilla
Sevilla ayer y hoy
LA presidenta de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, Isabel de León, marquesa de Méritos, nos adelanta que la citada Corporación organiza para la primavera un homenaje al humanista Antonio Cano, al cumplirse hoy el centenario de su nacimiento.
Manuel Ferrand, sintetizó (Abc, 7 julio de 1979), la obra de Antonio Cano Correa, con esta lúcida frase: "La pintura de Antonio Cano abarca todos los géneros, el bodegón, el retrato, el paisaje, la escena y la abstracción, en un conjunto donde se dan la mano la solidez compositiva y una gracia musical de exquisita finura. Cabezas expresionistas, dramáticas, como caratulas acusadoras, extraídas del gran guiñol de la vida". Y el crítico granadino Manuel Orozco Díaz (1994) apostilló: "[…] el gran artista como Antonio Cano seguirá libre y ascético en su estudio, como ayer Van Gogh, Modigliani, Gauguin o Regotos, almacenando cuadros y sueños, mientras pululan los mediocres y los snobs en las páginas de los periódicos y las subvenciones oficiales. La suerte ya está echada. Ya todos sabemos donde están los eternos aprendices y donde los buscavidas y los mediocres. Ante la ingente obra de Antonio Cano, hoy como ayer, no estarán los alcaldes ni los obispos […], sino la gran soledad del tiempo y el horizonte sobre el que una luz de esperanza, nos conforta de que estamos ante el juicio de la Historia que sólo la escriben los dotados por Dios o los Arcángeles de la suprema sabiduría del ungido".
Antonio Cano Correa nació el día 4 de febrero de 1909 en Guajar Faraguit (Granada), en 1944 contrajo matrimonio con la escultora Carmen Jiménez Serrano y el año siguiente ganó por oposición la cátedra de talla de la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, en donde fijó su residencia hasta hoy. Atrás quedaron muchos años de aprendizajes y entrega vocacional a su formación, siempre en la vanguardia del arte.
Su hija, Carmen Cano Serrano, nos ofrece amplísima documentación sobre la vida y obra del humanista granadino. A ella debemos la síntesis histórica sobre la escultura "Muchachas al sol", que fue el primer monumento modernista que se instaló en Sevilla en el año 1963, en la Plaza de Cuba, y que fue victima de la intolerancia y la intransigencia ante la innovación artística. El 1 de Julio de 1963 fue instalada en la Plaza de Cuba, y cubierta por una lona a rayas blancas y verdes para mantenerlas ocultas hasta el momento de su inauguración. La prensa conservadora y los "defensores de la más pura tradición sevillana" comenzaron una intensa campaña en contra de las figuras y que culminó con el éxito para los detractores de la modernidad y el vanguardismo, siendo trasladada el 22 de agosto de 1963 desde la plaza de Cuba, sin llegar a inaugurarse, a la Glorieta de Covadonga en el Parque de Maria Luisa, en donde permanecieron casi diez años. A finales del año 1972, el grupo escultórico fue trasladado al recién inaugurado Parque Infantil de Alféreces Provisionales, hoy llamado de Manuel Ferrand, situado al principio de la Calle Virgen de Lujan en donde sirvió de distracción y juego para los niños. El 7 de octubre de 1980, las esculturas aparecieron mutiladas. A la figura tumbada le cortaron el brazo derecho y a la figura sentada le cortaron el pañuelo, según se puede ver en las fotos. El 18 de febrero de 1981, tras ser restauradas por Antonio Cano, fueron trasladadas a la glorieta hoy llamada de las Cigarreras en donde han permanecidos hasta la actualidad.
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