Sevilla

José María de la Cuadra presenta el libro 'El banco de Magritte"

  • La obra es una defensa del humor y de la importancia del pensamiento individual

José María de la Cuadra, autor de 'El banco de Magritte" José María de la Cuadra, autor de 'El banco de Magritte"

José María de la Cuadra, autor de 'El banco de Magritte" / Juan Carlos Muñoz

El banco de Magritte es el lugar favorito de José María de la Cuadra para leer y escribir, para poner en marcha su parte más creativa. Cada persona tiene su refugio, un rincón o un paisaje que, casi sin querer, le reconcilia consigo mismo y con el mundo. Para el escritor ese sitio está en un banco de su jardín pintado por su hijo a imitación de los tonos de Magritte y donde pervive el lema de la esposa de José María de la Cuadra: "las cosas buenas de la vida no son cosas". Una mujer que fue la que le impulsó a publicar su obra porque "era egoísta no hacerlo por miedo a las críticas de los demás".

Pero no es la única presencia familiar en esta obra, su hijo, que llegó directamente desde Bruselas para asistir a la presentación, es el autor de la portada.

En El banco de Magritte (editorial Anante), el lector es un confidente que encuentra a José María Cuadra tal y como es. Al desnudo. Aquí este comerciante de vocación, convencido tras leer los viajes de Marco Polo que el comercio es un gran vehículo de comunicación, ha cambiado poesía por prosa.

Porque por encima de todo, el libro es un fiel reflejo de cómo es José María de la Cuadra, sin trampa ni cartón, completamente desnudo ante el lector que se siente en su propio banco de Magritte. "Quería expresar realmente lo que siento, desnudarme ante los demás. Esto es lo que soy, como el haz y el envés de una hoja. El más desconocido de todos soy yo y, quizás con esto me haya querido conocer a mí mismo".

De la Cuadra define su libro como memoria-ficción. "No es un diario porque cada personaje es un compendio de varias personas”. Pero la obra es, ante todo un alegato al pensamiento individual y una defensa del humor. "La dureza de la vida se envuelve en burbujas de humor, que fragmentada hace menos daño. Occidente es el primer consumidor de ansiolíticos del mundo y debería cambiarlo por ser el mayor consumidor de humor", explicó José María de la Cuadra.

El libro es tan fiel reflejo del autor que tampoco podría faltar Inglaterra y, de nuevo, el humor. "Allí me enseñaron a no tomarme muy en serio a mi mismo, a tener sentido del humor y fijarme en lo absurdo de muchas cosas que suceden en la vida".

Para José María de la Cuadra, los latinos "vivimos con tanta intensidad la vida que lo queremos todo en el instante, sin tener presente lo que ya sucedió”. 

El autor defiende el pensamiento individual. "Puede ser acertado o no, pero hay que darle cabida al pensamiento divergente y dejar que el individuo exprese lo que realmente siente. En el respeto a la opinión contraria está la síntesis de una mejor sociedad", reconoce.

Porque el banco de Magritte es el lugar perfecto para sentarse y conocer al autor. Por eso, la presentación del libro en la Fundación Valentín de Madariaga fue una charla entre amigos con la complicidad del público. Una reunión de amigos donde el médico y escritor Francisco Gallardo, el editor Ismael Rojas y la asesora literaria de la Fundación José Manuel Lara, Mamen de Zulueta llevaban la iniciativa. Y como no hay nada mejor que una muestra, el acto comenzó con la lectura de varias páginas del libro por parte de Cristian Fernández.

Un entorno lleno de literatura para presentar la obra de un hombre, José María de la Cuadra, que mantiene que la creatividad es igualmente necesaria para llevar una empresa. "El cambio de actividad enriquece las neuronas".

La creatividad siempre ha rondado la vida de este autor. Estudió publicidad y relaciones públicas en la Universidad Central de Barcelona porque veía los anuncios en televisión y vio que este "era un buen modo de vender, por eso me fui a Barcelona a estudiar publicidad".

Este empresario escritor, aunque él prefiere la palabra comerciante, es un lector empedernido y, como argumentó Francisco Gallardo, El banco de Magritte es un libro escrito2desde la sabiduría de lector empedernido y donde se ve realmente a este hombre".

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