Entre Juanita Reina y Sofía Loren

Calle rioja

Retratos. En Escoberos esquina con Parras, una artista calabresa le dio forma a una exposición de ropa tendida cuya idea surgió en Nápoles y se inaugura el próximo lunes.

Francisco Correal

03 de mayo 2013 - 01:00

EN esta azotea de la calle Escoberos esquina con Parras se consuma una estética alianza entre Juanita Reina, que nació en esta zona, y Sofía Loren. De hermanarlas se encarga Teresa Ribuffo, pintora singular que aúna tradición y vanguardia. Que descubrió en Sevilla un espejo de Reggia Calabria, Italia del sur en la que ya estaban las claves que descubrió en la ciudad a la que vino primero con una beca Leonardo, después con un Erasmus.

El lunes inaugura en la sala Kstelar (Castelar, 22) una exposición titulada Retratos andaluces. No hay un solo rostro, pero están llenos de vida: la vida que está detrás de la ropa tendida, ropa usada que compró en mercadillos o que recibió de modelos reales. Teresa, que nació donde se baila la tarantela y se fue a la Feria en su traje de gitana, le dedica la exposición a sus abuelos maternos. Al abuelo Attilio Mandola cuyo nombre preside un hotel y un restaurante familiar en Sapri, Salermo; a la abuela Maria Guerriero a la que siendo niña acompañaba a la azotea a tender la ropa: sábanas, manteles del hotel que se oreaban al sol.

Que hay ropa tendida es expresión que por aquí invita a bajar la voz o cambiar de tema. En su caso, todo es mucho más cristalino. La idea definitiva de esta exposición surgió en Nápoles, la cuna de Sofía Loren. Fue a visitar a su tía Teresa "y me impactó la visión de las terrazas con la ropa tendida. Una ropa que hablaba de la intimidad, de la familia, de la situación económica".

Ha hecho en Sevilla otras intervenciones artísticas. En el patio del Pumarejo, inducida por el aire comunero, expuso su trabajo El descanso de la bailaora. "Un traje de gitana de color rojo con lunares blancos que la gente no sabía si estaba expuesto o lo habían tendido para que se secara". La visión de una pintada en el Pumarejo, "el afecto es revolucionario", fue el motor de la performance que inició en el pasaje Mallol: medio centenar de personas se sumaron a su invitación de pintarse en intercambio de colores y afectos, con un abrazo definitivo en la plaza.

En la imaginaria cuerda de la ropa, Teresa tiende un capote para su obra Maestranza, un mantón, encajes, una ropa de bebé para su obra Jesús, metáfora de la Navidad, o Pareja, juego de comunicación con dos fundas de almohada. O una Carmen real y evocada con un 100x80. Le ha ofrecido al hermano mayor de la Macarena tender una túnica de nazareno. "En mi pueblo hay mucha devoción a San Roque".

Discípula de Piero Manzoni o Alberto Burri, el blanco es el color ideal para su propuesta conceptual. "Es el único color que no influye en la percepción del que mira". Pueblos blancos de Andalucía y de Calabria, nexo del Mediterráneo. El blanco de las casas de Strómboli en contraste con el negro de las viudas de los marineros. "Quiero mostrarle el mundo de las películas neorrealistas a mi novio, Manolo, que es de Jaén, a cambio de lo que él me cuenta de la cultura andaluza".

Su hermana Miriam trabaja de arquitecta en Barcelona. Una pintora y una arquitecta. La simbiosis de Leonardo. Han dejado a sus padres, Salvatore y Tina, solos con su perro en Scilla, la villa de Reggia Calabria en la que nació Teresa en 1979. Como la Sevilla de Zurbarán que ha sacudido las fronteras entre las artes, esta calabresa también trabaja con los tejidos. Los deja que se configuren. Tela marinera con aguas del estrecho de Messina.

Es su segunda muestra de ropa tendida. Ya hizo una exposición en el Palazzo della Provincia de Reggio Calabria que tituló Traslochi emotivi, intimitá. La emoción de las mudanzas en un viaje sentimental desde las azoteas de Nápoles hasta las de Sevilla.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último