Concierto de la Sinfónica en la cárcel

Del Maestranza a la prisión de Sevilla 1

  • Por séptimo año consecutivo, la Sinfónica da un concierto con reclusos en la cárcel con la colaboración de voluntarios de la Caixa

Un recluso de Sevilla 1 canta un rap en Sevilla 1. Detrás, otros reclusos y los músicos de la Sinfónica. Un recluso de Sevilla 1 canta un rap en Sevilla 1. Detrás, otros reclusos y los músicos de la Sinfónica.

Un recluso de Sevilla 1 canta un rap en Sevilla 1. Detrás, otros reclusos y los músicos de la Sinfónica. / José Ángel García

Podía ser la historia de cualquiera de los 1.145 internos del Centro Penitenciario Sevilla 1. "Peer Gynt es un travieso muchacho de aldea que sueña con ser rico y poderoso, pero en el que subyace también un alma de artista". Un joven que le da mala vida a su madre, que rapta a su novia, que arruina su vida y se dedica a la trata de esclavos. Por séptimo año consecutivo, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) ha acudido al Centro Penitenciario Sevilla 1 con un doble propósito: convertir la cárcel en auditorio con los reclusos como integrantes del respetable público e incorporar a algunos de ellos a la actuación después de los talleres de música, un proyecto social en colaboración con la Asociación de Voluntarios de la Caixa.

  Los músicos de la Orquesta ya habían ocupado su sitio en la pista del pabellón Talant Dujshebaev, bautizado con el nombre del jugador y entrenador de balonmano. Otro pabellón lleva el nombre de José Manuel Calderón, baloncestista español de la NBA. Los dos visitaron la prisión de Sevilla. Los integrantes del pabellón psiquiátrico ocuparan una de las alas del graderío. Esa población penitenciaria está bajo la responsabilidad de Joaquín Sánchez, gaditano. El director de la prisión, José Luis Castejón, acogió a los representantes de la Caixa: María Jesús Catalá, directora territorial, Juan Reguera, ex director, sobrino del padre Leonardo Castillo, Pascual Muñoz y Rocío Fernández, delegada de los Voluntarios de la Caixa.

  La música de 'Peer Gynt' es tan noruega como los fiordos o el teatro de Ibsen. Música nórdica para estos presos del sur que siguieron con interés la actuación de la orquesta y sobre todo la presencia estelar de algunos de sus compañeros. Paco, trombonista de la sinfónica, y Abel, viola, acompañaron a esta orquesta de reclusos en la que empezó a sonar la guitarra de Samuel Gabarri, 32 años, músico autodidacta, nacido en Utrera. "Aquí me enteré de la muerte de Reyes. Éramos amigos desde chiquititos". David Rodríguez Galván, también 32 años, de Mairena del Aljarafe, cogió la caja "porque hay muchos guitarristas". En la parte inferior del instrumento, la foto de una niña. Esta Ross de la cárcel se completaba con la guitarra de Juan María Plaza, 44 años, de Écija. En la calle trabajó de "albañil, encofrador, ferralla". Le quedan tres años para salir. Los que tardó Elcano en dar la vuelta al mundo. "Yo le he dado la vuelta a España con mi guitarra, en autoestop".

  Ana Hernández-Sanchiz, responsable de los talleres didácticos de la Sinfónica, iba introduciendo el contenido de la música de Grieg. Dos suites con ocho movimientos que sonaban entre el público como episodios para recuperar la libertad: La mañana, La muerte de Ase, La danza de Anitra, En la cueva del Rey de la montaña, El lamento de Ingrid, Danza árabe, El retorno de Peer Gynt y La canción de Solveig. Alejandro Sanz y Maluma. Son los dos conciertos que han visto en libertad José Enrique, 24 años, de Torreblanca, y Juan Antonio, 20 años, de Dos Hermanas, respectivamente. Al primero le quedan 21 meses para salir. El segundo espera hacerlo mucho antes, el próximo día 21, con la llegada del verano, que a él le sabrá a primavera. "A mí me gusta la copla, pero como la copla ha muerto". Israel tiene 39 años, todos lo conocen como la Pelona, es del Polígono Norte y en la calle trabajó de limpiador en el hospital Virgen del Rocío y en la cadena Burger King por media España. Su último concierto fue el de "la Pantoja con las Carlotas". "La música clásica también me gusta porque relaja".

  La Sinfónica suena como los ángeles en la cárcel, pero no le desmerece el cuarteto de voces que precedió a la orquesta que dirigía José Colomé. Cuatro puntos cardinales de la vida unidos por ubn destino esquivo, como el del protagonista de la partitura noruega. Agustín luce cresta, le dicen el Motrileño. Tiene 32 años, es tatuador y rapero. David Clavijo trabajaba en la hostelería. Hasta Paco Taranto habría disfrutado con sus fandangos. Tiene 41 años, sevillano de la Alfalfa. Iván Solís ganaría cualquiera de esos concursos de cante. 37 años, es de San José de la Rinconada. Trabajaba de jefe de almacén. Ha cantado una canción compuesta por él. "Me dedico a escribir, soy compositor de comparsas". Kemzy cerró el cuarteto de los internos en este teatro de la Maestranza de clausura. Tiene 21 años, es de República Dominicana. Espera estar en libertad antes de que concluya la gira española de su compatriota Juan Luis Guerra. Le dedicó su rap a todos los compañeros de presidio. "Somos diferentes, aunque nos traten como delincuentes".

  Una mañana inolvidable. Un fiordo de libertad con la Sinfónica y los presos que también buscaban al rey de la montaña. 

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