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Música de 'Los Siete Magníficos'

calle rioja

Aniversario. La Constitución es en Sevilla perpendicular a la Inmaculada Concepción. Y su cumpleaños, un buen pretexto para buscar la Carta Magna en la Feria del Libro Antiguo

Componentes del Air Brass Quintet, ayer en la plaza Nueva, durante la festividad del día de la Constitución. / Fotos: Belén Vargas
Francisco Correal

06 de diciembre 2016 - 23:24

La madre recorrió todos los puestos de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Había venido desde Carmona buscando un diccionario de Latín para su hija, que hoy tiene examen. Finalmente lo encontró en la librería Boteros. Un ejemplar que le consiguió el librero, Daniel Cruz.

La palabra Quórum, nombre de una librería de Cádiz, vendrá en ese diccionario. Había quórum cronológico en los siete ponentes que redactaron la Constitución que ayer cumplió 38 años. Cuatro de ellos, la mitad más uno de los siete, nacieron en 1940, a saber: Miquel Roca i Junyent, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, Gabriel Cisneros y José Pedro Pérez-Llorca. Cuatro constitucionalistas que aquel año de 1978 cumplieron los 38 años que acaba de cumplir su gran obra. Jordi Solè Tura (1930) y Gregorio Peces-Barba (1932) eran como hermanos mayores; y Manuel Fraga Iribarne (1922), el padre metafórico de todos ellos en una relación edípica con alguno de sus hijos, porque el de Villalba era ministro cuando Solé Tura fue detenido y encarcelado. Que los dos firmaran la Carta Magna es una gráfica prueba de la reconciliación.

"Los Siete Magníficos no lo tocamos". Fernando Buñuel, Manuel Hernández, Manuel Solís, Fernando Sariego y Blanca León nacieron entre 1993 y 1996 y son los componentes del Air Brass Quintet. Dos trompetas, un trombón, una tuba y una trompa para amenizar la mañana. Antes de las doce, tocaron música de Gladiator, La vida es bella o El rey León. Tenían el libro de partituras abierto por las notas de Puttin on the Ritz, de Irving Berlin. Después de las doce tocaron La Misión, con música de Ennio Morricone, y La Pantera Rosa, de Henry Mancini. Estaban frente al Ayuntamiento; al fondo, la avenida de la Constitución, que se hermana en el puente festivo con el monumento a la Inmaculada Concepción en calle perpendicular junto al Archivo de Indias jalonada de belenes y nacimientos.

Son músicos de las postrimerías del siglo XX, finales de un milenio en el que, 1998, la Carta Magna celebró veinte años de vigencia y sus siete ponentes lo celebraron en un libro titulado La Constitución cara al siglo XXI (Taurus) con introducción y coordinación de Herrero de Miñón. A éste le atribuye Solé Tura un conocimiento jurídico del imperio austro-húngaro y la inclusión del término nacionalidades. Se conocían porque los dos, con Franco vivo, coincidieron y fueron suspendidos en unas oposiciones a agregado de Derecho Político.

En su capítulo, Gabriel Cisneros cita a Julio Caro Baroja, un clásico en cualquier Feria del Libro Antiguo; Fraga advierte de los riesgos de los modelos belga y canadiense y, según relato de Solé Tura, amenazó con derogar en cuanto tuviera la mayoría suficiente el artículo 2 de la Constitución y cambiar "de arriba abajo" el título octavo, el de las autonomías. Un empeño en el que dos décadas después le han salido aventajados discípulos.

En 1978 el Rey Felipe VI tenía diez años, Argentina ganaba su Mundial, morían dos Papas, nacía Pablo Iglesias y el Betis bajaba a Segunda División. De los siete ponentes, Roca i Junyent es el que más sigue apareciendo en los noticiarios como abogado defensor de la infanta Cristina en el caso Noos. En el equipo redactor hay un paisano de la Pepa, el gaditano José Pedro Pérez-Llorca, para quien el consenso de ese texto "ha resistido la prueba del ácido". En 1998 se adelantaba a una de las principales interrogantes actuales. "Sólo en un campo, el de las pretensiones de los nacionalismos, el espectograma da muestras de tensiones que pueden llegar a fatigar el material". Y eso que el número de ponentes catalanes doblaba al de andaluces o gallegos.

Pérez-Llorca (Exteriores) y Solé Tura (Cultura) llegaron a ser ministros. El segundo vino a Sevilla para la reapertura del Museo de Bellas Artes tras su última ampliación. En su intervención en ese libro, Peces-Barba menciona a Azaña y a Fernando de los Ríos y hace una defensa de aquel trabajo coral. "Sin sacralizar nada y desde un espíritu práctico debemos converger en defender los valores, la libertad, la tolerancia, el pluralismo, la igualdad y la solidaridad que trajo la Constitución de 1978, iluminando después de siglos de oscuridad".

Los jóvenes componentes del quinteto dicen que la Constitución la redactaron "Adolfo Suárez y Santiago Carrillo". Dos destinos transversales unidos por un Sábado Santo. El historiador José Manuel Macarro, estudioso de la República y diputado a Cortes socialista en 1982, dice que por detrás de esos siete ponentes "está la mano de Alfonso Guerra y Abril Martorell".

Libros constitucionales en el puesto de un librero nacido en 1973 donde en una soleada mañana de diciembre coinciden un lector de Gandhi y Tagore, un bibliófilo colombiano, un ingeniero de caminos y Pedro Luis Serrera, uno de los siete ponentes del Estatuto Andaluz. Otros siete magníficos. La Constitución tenía cuatro ponentes de 1940. Niños de la posguerra que hicieron la gran obra de la pospaz.

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