Sevilla

El Negro Guardita, retrato de un asesino

  • Uno de los últimos crímenes machistas, ocurrido la pasada Navidad en Canarias, fue obra de Manuel Ramón C. G., natural de Villanueva del Río y Minas y con un pasado delictivo

  • Mató a su novia, Marián Ibarlucea, de 66 años, la quemó y enterró el cadáver en una zanja

El Negro Guardita, retrato de un asesino. El Negro Guardita, retrato de un asesino.

El Negro Guardita, retrato de un asesino. / Rossell

Cuentan los que tuvieron la mala fortuna de tratarlo que era el tipo con el que nunca nadie quería encontrarse. Pendenciero y de mecha corta, que saltaba a la más mínima y que estaba dispuesto a abrirle la cabeza al primero que le reprochara algo, por mínimo que fuera. 

"Es el típico tío al que nadie quiere a su lado, ese que es mejor que no se cruce contigo, que se mantenga siempre en la acera de enfrente", dice una persona que lo conoció bastante durante más de veinte años, y que prefiere permanecer en el anonimato. Como la mayoría de los vecinos de Villanueva del Río y Minas, no sabía nada de él desde hace dos años, cuando huyó del pueblo tras un lío de faldas. "Ni siquiera sabía que estaba en Canarias. Lo supe cuando vi el enlace del periódico", dice la fuente.

La noticia a la que se refiere esta persona es una información del diario canario El Día, que lleva el siguiente titular: "Manuel Ramón quemó a conciencia el cadáver de Marián para desaparecer sus restos". En el subtítulo se explica que "el autor confeso afirmó que empujó a su pareja en medio de una discusión y ésta se golpeó la cabeza con el filo de un somier". La noticia está fechada el 2 de enero de 2021 y hace referencia a un asesinato machista ocurrido el 26 de diciembre de 2020 en el municipio de Gáldar, en el norte de la isla de Gran Canaria. Ilustra la noticia una fotografía del autor confeso, Manuel Ramón C. G., de 44 años (43 en el momento en el que cometió el crimen), a quien todos en su pueblo, Villanueva del Río y Minas, llamaban el Negro Guardita.

Es un apodo compuesto, que hace referencia a su tono oscuro de piel y también al sobrenombre con el que se conoce a su familia en el municipio. Su padre siempre ha sido llamado el Guardita, incluso el restaurante que regenta en Villanueva del Río y Minas lleva el mismo nombre. El mote deriva, según algunos vecinos, de su afición por la caza, y en concreto hace referencia a las esperas (o aguardas) de las piezas que luego se cobrarán en la cacería. Este periódico se puso en contacto con la familia, que declinó hacer ninguna declaración porque se encuentran muy afectados por lo ocurrido.

El Negro Guardita ha sido detenido en varias ocasiones por robos, entre ellos el de una motocicleta de gran cilindrada. Pero sobre todo es conocido en el pueblo por las numerosas peleas en las que se ha visto inmerso. Raro el año en que acababa a golpes en la feria del municipio, donde su familia monta una caseta. Y ha tenido denuncias de malos tratos por parte de varias de sus parejas. También ha sido cazador furtivo. Fuentes del entorno de este hombre negaron a este periódico este pasado delictivo y que haya tenido episodios de malos tratos anteriores, algo que achacaron a las habladurías en el pueblo.

Antes trabajó en la construcción. Era ferrallista. Se dedicaba a colocar el hierro en las estructuras de hormigón armado. Un compañero que trabajó con él en una obra recuerda un incidente ocurrido hace muchos años. "Había venido el capataz a pasar lista para darnos la paga. Lo nombró a él y él no estaba allí en ese momento. Cuando regresó, otro compañero le preguntó si se llamaba Manuel Ramón. Se le encaró y le preguntó, desafiante, para qué quería él saberlo. Le dijo 'tranquilo, tranquilo, que es para que te paguen", cuenta este trabajador de la construcción.

Búsqueda del cuerpo de María de los Ángeles Ibarlucea, en Gáldar (Las Palmas). Búsqueda del cuerpo de María de los Ángeles Ibarlucea, en Gáldar (Las Palmas).

Búsqueda del cuerpo de María de los Ángeles Ibarlucea, en Gáldar (Las Palmas). / Quique Curbelo / EFE

Este episodio muestra cómo era el carácter de Manuel Ramón, al que ya las empresas del pueblo dejaron de contratar por su tendencia a la pelea. "Es que saltaba a la más mínima. No es una persona normal. Es un tío temido", dice otro minero (como les gusta a los de este pueblo que los llamen) que trabajó con él. "Y ya si se tomaba dos copas, ni te cuento".

Otra de las trifulcas conocidas en Villanueva del Río y Minas en la que estuvo implicado Manuel Ramón fue la paliza a un joven que había mantenido una relación de pareja con su sobrina, y a la que éste había dejado. "La sobrina le había contado que el chico la iba criticando, y él cogió el coche, se plantó en su casa, tiró la puerta abajo y le pegó una paliza que casi lo mata".

Había periodos en los que el Negro Guardita no estaba en el pueblo. Por entonces los vecinos de Villanueva del Río y Minas vivían mucho más tranquilos. Hace dos años, abandonó definitivamente el pueblo tras ser sorprendido con una mujer casada, un escándalo que le llevó a marcharse del municipio y establecerse en las islas Canarias.

Guardias civiles, en el escenario del crimen. Guardias civiles, en el escenario del crimen.

Guardias civiles, en el escenario del crimen. / Quique Curbelo / EFE

Si fue allí directamente o si pasó antes por otras zonas de España es algo que se desconoce en su pueblo. Recaló en Gáldar, donde inició una relación con María de los Ángeles Ibarlucea Echave, Marián, una mujer de 66 años natural de Mondragón (Guipúzcoa), pero que llevaba mucho tiempo residiendo en Canarias. La pareja llevaba apenas tres meses junta. Estuvieron viviendo en una chabola junto a unos invernaderos abandonados. Fue ahí donde Manuel Ramón mató a Marián el día 26 de diciembre.

Dos días antes, la tarde de Nochebuena, la víctima escribió un mensaje a un amigo y vecino suyo, Johnson Ruiz, para excusarse porque no iba a poder quedar con él para tomar algo, como habían previsto. "Éste está echando cosas en cara, ya nos vemos", le dijo Marián a Johnson, en referencia a su novio, Manuel Ramón. Este mensaje fue enviado a las cuatro de la tarde del día 24 de diciembre. Johnson le contestó con otro que decía simplemente "feliz Navidad", al que la mujer respondió con otro mensaje que dejaba adivinar que su estado en ese momento no era el más óptimo: "para algunos".

Pasaron varios días sin que el amigo supiera nada de Marián, por lo que el día 29 se acercó a la chabola en la que ésta vivía y vio que no había nadie. La llamó y no contestaba, así que le escribió a Manuel el siguiente mensaje: "Buen día, no he podido comunicarme, lo he llamado y no contesta. Marián no aparece, dígame algo por favor". Al no tener respuesta, le mandó este otro: "Hola Manuel, me disculpa pero voy a dar parte a la Policía de la desaparición de Marián porque, como tú no contestas, no tengo otra opción". "A los diez minutos me llamó y me pidió que no fuese a la Policía porque decía que él en cuatro horas se entregaba", contó Ruiz a la agencia Efe.

Entrada a la zona de invernaderos abandonados donde se produjo el asesinato. Entrada a la zona de invernaderos abandonados donde se produjo el asesinato.

Entrada a la zona de invernaderos abandonados donde se produjo el asesinato. / Quique Curbelo / EFE

Tras aquella conversación, el amigo de la víctima llamó al 112. Esa llamada se hizo a las 12:23 del martes 29 de diciembre. Unos agentes de la Guardia Civil acudieron a hablar con él. Mientras estaban allí, Johnson Ruiz volvió a recibir una llamada de Manuel. A ella ya respondieron los agentes, que le pidieron que se entregase para "no empeorar las cosas". Ese mismo día se emitió una orden de búsqueda y captura sobre Manuel Ramón, que se entregó al día siguiente, el miércoles 30, en la comisaría de la Policía Nacional de Arrecife (Lanzarote). Después de matar a su pareja, el Negro Guardita dejó la isla de Tenerife y huyó en barco hasta Lanzarote.

Antes de que se entregara, la Guardia Civil había encontrado restos de la víctima en una zanja cavada en la zona de invernaderos abandonados próxima a la chabola en la que la pareja residía. En su declaración ante la Guardia Civil, el sospechoso aseguró que había discutido con su novia, a la que asestó un empujón. Como consecuencia del mismo, Marián cayó sobre el filo de un somier. Este golpe le causó la muerte, siempre según el relato del asesino.

Villanueva del Río y Minas. Villanueva del Río y Minas.

Villanueva del Río y Minas. / Víctor Rodríguez

Manuel Ramón decidió enterrar el cuerpo en una gran zanja que cavó frente a la chabola. Allí hizo una hoguera con el cadáver y abundantes trozos de madera y colchones, tratando de que no quedara rastro alguno. El fuego duró varias horas y fue visto por numerosos vecinos el sábado 28 de diciembre. Incluso la Policía Local de Gáldar acudió al lugar e hizo un vídeo de la hoguera para interponer después una sanción administrativa. En ese momento, evidentemente, no sabían que lo que estaba ardiendo era el cadáver de una mujer asesinada. Tres días después, la Guardia Civil encontró restos óseos en ese mismo sitio.

El jueves 31 de diciembre, el asesino volvía al lugar del crimen, aunque custodiado por la Guardia Civil. Manuel Ramón estuvo presente en una reconstrucción del crimen. Un fotógrafo del diario Canarias 7 lo captó a lo lejos, cabizbajo, conducido por un guardia civil que lo llevaba con una mano sobre los hombros. Esa misma tarde, el Negro Guardita era trasladado al juzgado de Guardia de Santa María de Guía, en Gran Canaria.

El juez decretó su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza, como presunto autor de un delito de asesinato. La Nochevieja la pasó ya en la cárcel. Fue allí donde se celebró su cumpleaños. El 1 de enero de 2021, Manuel Ramón C. G. cumplía 44 años entre rejas. Tendrán que pasar muchos para que pueda volver a pisar la calle. Quizás entonces vuelva a Villanueva del Río y Minas, donde nadie, salvo su familia, le espera.

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