Cuaresma | Retahílas

Pirata en Cádiz, costalero en Sevilla

  • Joaquín Sabina pregonó el Carnaval disfrazado de pirata, como la canción en la que es “costalero en Sevilla” l Burgos y Herrera han tenido el privilegio de pregonar las dos fiestas

Joaquín Sabina, el 28 de febrero, en el Ayuntamiento de Cádiz. Joaquín Sabina, el 28 de febrero, en el Ayuntamiento de Cádiz.

Joaquín Sabina, el 28 de febrero, en el Ayuntamiento de Cádiz. / Eulogio García

MUCHO antes de ser pregonero en Cádiz, Joaquín Sabina fue costalero en Sevilla. Es uno de los 48 personajes en los que se encarna en su canción La del pirata cojo, 49 contando con el propio pirata cojo “con pata de palo, con parche en el ojo”, el atuendo que eligió el sábado pasado cuando salió a la plaza de San Antonio de Cádiz, ese “viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por bandera, un par de tibias y una calavera”.

Esa canción, que data de 1992, fue la banda sonora de la película Isi/Disi. Amor a lo bestia, una comedia que protagonizaron Santiago Segura y Florentino Fernández en la que Sabina hace de sí mismo y canta la canción en un auditorio de Leganés.

Esa canción de Sabina fue un ejercicio carnavalesco para irse disfrazando “de todos los hombres que nunca seré”. Después de haber sido “Al Capone en Chicago / legionario en Melilla / pintor en Montparnasse”, el cantante y poeta –como se verá– de Úbeda será “mercader en Damasco / costalero en Sevilla / negro en Nueva Orleans”. Una Fundación Tres Culturas con todos los avíos.

Un viaje que le lleva a Sodoma, Siberia y de sultán en un harén, triunfador de la Feria y “gitanito en Jerez”. Es tahúr en Montecarlo y taxista en Nueva York, banderillero en Cádiz, tabernero en Dublín, del Carapapa a Leopoldo Bloom; comunista en Las Vegas, ahogado en el Titanic, flautista en Hamelín. Es tenor en Rigoletto, bongosero en La Habana, Casanova en Venecia.

La Habana y Venecia evocadas en el Carnaval de Cádiz. La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz es La Habana con más salero, cantó el coro de Julio Pardo en el pregón que dieron al alimón Antonio Burgos y Carlos Cano. La suspensión del Carnaval de Venecia por la guerra del Golfo generó una polémica en Cádiz que solventaron el Peña y el Masa con una proclama antibelicista tan eficaz como Johnny cogió su fusil.Salvo Oceanía, recorre todos los continentes para ser mejor tiempo en Le Mans, cronista de sucesos, detective en apuros, boxeador en Detroit, cazador en la India, marinero en Marsella, fotógrafo en Play-Boy. Los autores de la letra fueron Antonio Pérez García de Diego, Pacho Barona, que le acompañó en el pregón gaditano, Joaquín Ramón Sabina y Joaquín Ramón Martínez Sabina. Por descarte, hay un anti-rol, “policía, ni en broma”, su particular complejo de Edipo para este hijo de un comisario de policía.

Hace justamente una semana, el primer sábado de marzo el Gran Wyoming, galeno de profesión, daba el parte médico para informar de la baja por problemas de salud de Joaquín Sabina. Salieron al escenario algunos imitadores: David Palomar, Manu Sánchez. Apareció en persona. A mí, Sabina, que los arrollo. Como buen colchonero, el pirata salió el día que jugaban Madrid y Barcelona en el Bernabeu. Segundo episodio de la caída de los dioses, guiño a Visconti de un rotativo italiano para describir la decadencia y caída del pirata blanco. El equipo que hace 35 años, en otro febrero, asistió al bautismo de la quinta del Buitre con los dos goles que Butragueño le marcó en Carranza a Andonio Cedrún con Alfredo DiStéfano en el banquillo.

Hay en el pregón de Sabina una trabajadera de vivencias. Uno de los temas que interpretaron sus adláteres fue La Magdalena, el mismo nombre de la iglesia sevillana de la que sale el Calvario, donde fue bautizado Bartolomé Estaban Murillo.

En su pregón, además de recordar al Beni de Cádiz, que también lo pregonó, y a Paco de Lucía, hermanó con sones de la Caleta a Falla, Ruibal, Pemán, Quiñones. José María Pemán fue uno de los primeros pregoneros de la Semana Santa de Sevilla. Además de Antonio Burgos, Carlos Herrera es otro de los que pregonó las dos fiestas, doble militancia, ortodoxia cronológica en el calendario, separadas por el baile de los Seises y el Miércoles de Ceniza. Hermanos de don Carnal y de doña Cuaresma. Costaleros en Sevilla y, en la fórmula de la canción de Sabina, banderilleros en Cádiz.

En esta foto de Eulogio García cuando Sabina compareció en el Ayuntamiento de Cádiz tiene un arrebato de ecce homo. Hace una semana se adueñó de la plaza de San Antonio, la misma en la que PabloJuliá fotografió a Silvio en la portada del disco Fantasía Occidental. La foto de la contraportada era de Paco Cazalla.

Costalero en Sevilla, pregonero en Cádiz, poeta en Granada. Sabina fue uno de los ciclistas de la lírica que formaron parte de la colecciónMaillot Amarillo, un ramillete de poetas a los que editó la Diputación Provincial de Granada, un sello que dirigió Luis García Montero, que el sábado pasado se disfrazó con Almudena Grandes como médico en el torbellino de amigos que montó el pregonero en el auditorio.De lo cantado y sus márgenes es el título del libro que publicó Joaquín Sabina. Lo introduce cn un texto que firmaba en 1985 en Granada. Lo llamó En defensa propia y se lo dedica a Rafael de León. Un vínculo con la copla que le hermana con Carlos Cano, predecesor en este difícil envite de cantar los prodigios de la máscara para mitigar los embates de la mascarada. Convertir las canciones en poemas tienen el riesgo de quedar, dice Sabina, “como puchero de pobre”. Abre el libro Pongamos que hablo de Madrid, que Rozalén versionó 35 años después en Pongamos que hablo de Joaquín. El Madrid de 1985 es el de Tierno Galván alcalde y donde Rafa Gordillo acaba de fichar por el Real Madrid.

Le acompañan ciclistas como Javier Egea, Álvaro Salvador, Rafael Juárez o Felipe Benítez Reyes. Tres décadas y media después, el poeta roteño ha sido uno de los duendes que además de Juanjo Téllez ayudaron al pirata de Úbeda a pergeñar su romancero gaditano. Donde fue o soñó ser costalero Sabina viaja Benítez Reyes en un bellísimo poema que titula Sevilla y termina así: “Que los años, si quieren , me lleven / a lugares ocultos, lejos de ti, / ciudad del sol y las demás estrellas. / Pero recuerda: te di mi juventud”. El costalero salió de pirata, discípulo de aquel Mefistófeles en que se encarnó Carlos Edmundo de Ory en el pregón de 1983, con Rafael de Cózar como diablo adjunto. Un Febrero antes que los goles del Buitre.

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