Patrimonio

San Luis, último asalto

  • La restauración del templo culminará en 2015 con tres años de retraso. Sólo queda arreglar las pinturas de la cúpula, los retablos y algunas obras menores.

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Las obras de restauración de la Iglesia de San Luis de los Franceses estarán culminadas en 2015, tres años después del primer plazo difundido por la Diputación de Sevilla, propietaria del templo barroco desde la desamortización del siglo XIX. El propio presidente de la corporación provincial, Fernando Rodríguez Villalobos, lo anunció la semana pasada: el superávit conseguido en el presupuesto de la institución posibilitará que se acometa la recta final de unos trabajos que deberían haber concluido en julio de 2012, pero que han ido acumulando varios retrasos debido a las lluvias, a los imprevistos lógicos en este tipo de obras y a las conversaciones mantenidas con la Fundación Endesa Sevillana para su iluminación interior.

Sin embargo, Rodríguez Villalobos no ha aclarado dos preguntas fundamentales: ¿Qué es lo que queda por hacer? y ¿cuánto va a costar? Según ha podido saber este periódico, las obras de restauración de este templo barroco -diseñado por Leonardo Figueroa y construido por los jesuitas entre 1699 y 1733- están ya muy avanzadas, a falta de un último asalto. Lo más importante que resta, lo de mayor calado, es la restauración de las impresionantes pinturas de Lucas Valdés de la cúpula, una de las más llamativas de Sevilla y eje de San Luis de los Franceses simbólica y arquitectónicamente hablando. Fundamentalmente, los trabajos que aún deben acometerse en la cúpula son la consolidación de la película pictórica, su limpieza y la posterior protección.

Igualmente, se procederá a la restauración de los siete soberbios retablos de la iglesia realizados por Duque Cornejo, los cuales componen una de las más importantes colecciones del barroco escultórico sevillano. Aunque ya se ha realizado una minuciosa limpieza de los mismos, que se encontraban muy sucios, queda aún la restauración y fijación de la policromía.

El resto de los trabajos son muy menores. Por ejemplo, hay que acometer todo un conjunto de pequeñas obras para cumplir con la legislación española y hacer el monumento visitable: servicios, rampas para minusválidos y un ascensor que baje a la cripta de la Iglesia, cuya restauración ha sido uno de los mayores logros de la intervención comandada por Fernando Mendoza, uno de los arquitectos más destacados de Sevilla en lo que a intervenciones en el patrimonio histórico se refiere (entre otras muchas obras, fue responsable de la restauración del Salvador). Gracias a las obras, esta cripta (que estaba en gran parte colmatada) podrá ser visitable cuando se reabra el templo el próximo año.

También hay que arreglar las cubiertas de las galerías de comunicación y la fachada que da la calle La Salle. Finalmente, se repasará la fachada principal, la que da a la calle San Luis, una de las más originales de la ciudad gracias a su hermosa loggia. Precisamente, la intervención ha permitido recuperar el aspecto original de la misma, que se encontraba fragmentada en tres espacios debido a unas chapuceras intervenciones del pasado.

Todos estos nuevos trabajos costarán aproximadamente un millón de euros, por lo que el presupuesto final se elevará a unos 4,5 millones de euros, algo más de los 3.144.312 euros que se presupuestaron en un principio. Las obras realizadas hasta ahora han contado con fondos del Ministerio de Fomento a través del 1% Cultural y de la propia Diputación Provincial de Sevilla.

Una de las estancias ya completamente acabada y que está sólo a la espera de la reinauguración del conjunto barroco es la llamada capilla doméstica de los jesuitas, la usada por los profesores de los novicios, la mayoría de los cuales eran destinados a las misiones americanas. El resultado final, según los que han trabajado en esta capilla, es "espectacular", y se ha devuelto su esplendor a uno de los espacios menos conocidos del barroco sevillano. Entre las joyas de este espacio constan las pinturas de Domingo Martínez y sus discípulos o el retablo de Duque Cornejo.

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