La premonición de una turista en Sevilla: "Ese quiosco se va a hundir"

Sevilla paranormal

Uno de los espacios de misterio más longevos de España de RNE, 'Espacio en blanco', mostraba en su programa el testimonio de una mujer que tuvo un flash premonitorio mientras caminaba por Sevilla en 2008.

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La premonición de una turista en Sevilla: "Ese quiosco se va a hundir"
La premonición de una turista en Sevilla: "Ese quiosco se va a hundir"

Las premoniciones han sido uno de los temas más recurrentes durante toda la historia. La premonición, según define la RAE es el "Presentimiento, presagio", de que algo va a ocurrir. En este sentido, en todas las sociedades y en numerosos relatos históricos se ha reflejado, por ejemplo, el hito de las salvaciones in extremis por una premonición. Como muestra, cuando el hundimiento del Titanic, hubo una gran cantidad de personas que nunca se montaron en la malograda embarcación, alegando que una premonición les había alertado de que algo catastrófico iba a suceder en el mar.

En el último episodio de Espacio en Blanco, uno de los programas más longevos del misterio en España presentado por Miguel Blanco, las premoniciones coparon la primera parte del programa tratando diversas experiencias ocurridas a diferentes testigos en primera persona.

Una de las invitadas, Puri, contaba una experiencia sensorial y premonitoria que le ocurriría en la Sevilla de 2008 casi a la altura del Hotel Alfonso XIII. Con las obras de la estación del metro de Sevilla de Puerta de Jerez correspondiente a la línea 1 de este transporte subterráneo, la mujer pasó por encima de una pasarela que permitía el paso provisional por la avenida de un lado a otro.

En este sentido, iba junto a una amiga en el momento que la agarró por el brazo, según cuenta, y le dijo que allí en algún momento habría algún accidente y que uno de los quioscos de la zona sería engullido por un corrimiento de tierras.

Así, proseguía Puri la historia, un tiempo después mientras ella estaba ingresada en un hospital por una operación, llegó su compañera de viaje con un ejemplar de periódico bajo el brazo, de 2008, en el que se contaba el suceso del quiosco. El miércoles 26 de noviembre de 2008, dos personas que estaban en el interior del pequeño local salieron momentos antes de que el quiosco fuera comido por las entrañas de la tierra por un movimiento de tierra. No hubo heridos ni muertos por el suceso.

El relato de los protagonistas

Diario de Sevilla relataba de la mano de Diego J. Geniz cómo fue el suceso: en el texto comentaba como los temores de Juan Ariza, propietario del quiosco hundido de repente en el socavón de las obras del Metro, se cumplieron. Desde que comenzó la construcción de la estación de la Puerta de Jerez, tanto él como su mujer, Josefa Portillo, se habían quejado de las múltiples vibraciones que sentían en su negocio. La familia que regentaba el quiosco llevaba tres años pidiendo el cambio a la Puerta de Jerez, porque no estaban seguros.

Juan y Josefa, dueños del pequeño negocio se percataron de que "el quiosco vibraba más que nunca". "Oía por la mañana un ruido extraño que no me dejaba tranquila y ya le dije a mi marido que no era normal", relataban en su momento.

La noticia el día después del suceso
La noticia el día después del suceso / DDS

Por la tarde, Josefa volvió al quiosco para llevarle el almuerzo a su marido. Trajo consigo a su hija de seis años, con la que se quedó dentro del negocio mientras que Juan salía un momento. Al instante ocurrió lo que podía haberse convertido en una verdadera tragedia: "Sentí como todo se desplazaba. Cuando miré al techo empecé a gritar: nos hundimos, nos hundimos", seguía la crónica de Geniz.

Josefa cogió en ese instante a su hija e intentó salir, aunque a punto estuvo de quedar atrapada al meter un pie en la grieta que se abría bajo la puerta. Juan, que contemplaba la escena desde fuera, pudo rescatarlas al tirar de ellas para sacarlas. A los pocos segundos, el quiosco se hundió en un socavón de seis metros de profundidad. Josefa sufrió un ataque de ansiedad.

Su marido aún no daba crédito a lo que había ocurrido, mientras su mujer era atendida por los vecinos y los primeros servicios sanitarios desplazados a la zona.

Con todo cabe hacer una reflexión, si Puri tuvo la premonición, ¿Por qué no alertó a la familia del quiosco? ¿Miedo a que la consideraran una perturbada? ¿Invento a posteriori? ¿Fue una casualidad fruto de la observación, las vibraciones de las obras y una conexión mental que le hizo pensar en la caída del quiosco?

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