Desescalada en Sevilla

Más brochas que cervezas

  • Mascarillas, guantes y geles protagonizan la reapertura de los bares, que no llegaron al 20% según los cálculos de la patronal de hostelería

Tres jóvenes comparten aperitivo a mediodía en un bar de la Alameda. Tres jóvenes comparten aperitivo a mediodía en un bar de la Alameda.

Tres jóvenes comparten aperitivo a mediodía en un bar de la Alameda. / Antonio Pizarro

Sevilla despertó el lunes en una nueva etapa de la crisis sanitaria. “Necesitaba una tostada con jamón en un velador. La vida se ve de otra manera. Ya no me duele nada”, relata Eva mientras toma café en un céntrico bar y repasa con el camarero los dos meses confinada en casa. Los hosteleros estrenaron una nueva fase de la conocida desescalada pudiendo usar la mitad de las mesas y sillas que permiten su licencia respetando siempre una distancia física de dos metros.

Fueron pocos los que se animaron a abrir el primer día. Más en los barrios que en el casco histórico. La Asociación de Hosteleros de Sevilla y Provincia calculó que fueron 1.000 de los 4.500 establecimientos. Las previsiones que se manejan es que ese número crezca con el paso de los días de cara al fin de semana, pese a que se barrunta mal tiempo. La caja puede con la borrasca.

En un paseo antes del almuerzo se observa la tímida reapertura en la Alameda de Hércules. Sólo dos bares tienen sus veladores montados. En muchos casos, los dueños han preferido aprovechar estos días para acicalar los locales. “No sabemos aún cuándo vamos a reabrir. Ahora vamos a hacer una reformita”, comentan en Casa Vizcaíno, en el número 27 de la calle Feria. Más brochas que cervezas.

Los valientes tienen que cumplir con una serie de requisitos sanitarios. Como mucho puede haber diez personas por mesa, que deberán ser desinfectadas junto a las sillas entre cliente y cliente. Además, no pueden existir elementos que sean un foco de contagio como aceiteras, palilleros o servilleteros. Los establecimientos deben tener gel hidroalcohólico y fomentar el pago con tarjeta de los clientes.

En otros puntos de la ciudad como los barrios de Triana o Los Remedios se repite este mismo guion. Menos mesas y sillas y distancia de dos metros, incluso en algunos locales hay cintas adhesivas en el suelo para delimitar la distancia de seguridad. En un bar de la calle Castilla parece que no ha pasado el tiempo. Todo el velador ocupado desde primera hora, los parroquianos se ponen al día bajo un toldo que les salva del chaparrón de la mañana.

Primera sanción

La Policía desalojó el conocido bar Jota, ubicado en la avenida de Luis Montoto, donde no se estaban respetando las distancias mínimas de seguridad establecidas en el decreto del estado de alarma con el que el Gobierno intenta frenar la expansión del coronavirus. En la puerta del bar había aproximadamente unas 30 personas, todas ellas de pie y algunas en torno a mesas altas, pero no se estaban respetando las distancias de seguridad.

El propietario del local explicó que fue él quien tomó la decisión de cerrar ante la imposibilidad de poder controlar que la clientela cumpliera las medidas.

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