Comercio

Tetuán tendrá otra franquicia cuando Noguel cierre en octubre

  • El negocio sevillano pondrá fin a 64 años de historia por la dura competencia de la venta 'on line'

Escaparate de la tienda Noguel, en la calle Tetuán. Escaparate de la tienda Noguel, en la calle Tetuán.

Escaparate de la tienda Noguel, en la calle Tetuán. / Víctor Rodríguez

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La falta de beneficios y la dura competencia de la venta on line han acabado con un negocio que suma 64 años de trayectoria. La tienda Noguel, en la calle Tetuán, pasará a la historia a finales de octubre, cuando su propietario, Tomás González, eche el cierre de este establecimiento, fundado por su padre y uno de los referentes del comercio sevillano. El local, situado en la que es considerada como la Milla de Oro hispalense, pasará a ocuparlo una franquicia, que se sumará a la larga lista de enseñas nacionales y mundiales que operan con dicha fórmula en el centro de Sevilla.

Un escaparate impoluto. Dedicado siempre a la vestimenta masculina. Ropa, calzado y complementos. Un referente de la elegancia textil. A partir de octubre habrá que decir adiós a uno de los pocos negocios sevillanos que van quedando en este sector. Noguel echa el cierre. Así lo anunció ayer la Cadena Ser. El establecimiento que abrió sus puertas en 1954 pasará a la historia, como tantos otros negocios sevillanos que no han logrado resistir la embestida de las franquicias y de un competidor al que resulta complicado hacer frente: el comercio electrónico.

Tomás González, dueño del establecimiento y presidente de Aprocom (la federación provincial de comerciantes), entró en este negocio en los años 80. Una década después, ya instruido, se puso al frente de él. Su familia –paterna y materna– siempre se ha dedicado al comercio. Su abuelo por parte de padre, Miguel González Sánchez, procedía de Salamanca. Durante la guerra civil se dedicó en Lisboa a la venta de aceite. Venía a Sevilla a comprarlo. El continuo contacto con la ciudad hispalense lo llevó a abrir el mítico bar de la Punta del Diamante (hoy ocupado por la cadena Starbucks).

Décadas después, en 1954, sería su hijo, Miguel González Benito, quien abriría otro establecimiento, totalmente distinto, en la calle Tetuán. Nacía entonces Noguel. Una sastrería a la antigua usanza y de la que quedan pocos ejemplares en Sevilla. Durante estos 64 años la familia González ha sabido adaptarse a los gustos de las distintas épocas. Se ha enfrentado a diferentes crisis. Pero los nuevos tiempos suponen la aniquilación del comercio tradicional. Así lo refiere su actual propietario: “Los negocios locales están en peligro de extinción”.

Una amenaza que, según el presidente de Aprocom, se plasma en la falta de beneficios logrados por esta tienda los últimos años. “Sólo obtenemos ingresos para cubrir gastos, por lo que el negocio deja de ser rentable”, explica González. Una merma en las ventas provocada por un competidor al que difícilmente se le puede plantar cara. “El comercio electrónico ha desbaratado todo el sector”, abunda este empresario, quien detalla que hace cuatro años las ventas on line suponían,“como mucho”, el 4% del mercado, un porcentaje que en la actualidad llega ya al 35%. Dicho incremento repercute negativamente en todo el comercio tradicional, pero muy especialmente en aquéllos que ofrecen un género de calidad media y alta. “La ventas por internet hacen que se priorice el precio sobre la calidad. Prefieren ahorrar dinero y comprar ropa de usar y tirar. Este perfil de cliente, que siempre ha existido, se ha disparado con la nueva modalidad de negocio hasta acaparar la mayor parte del mercado”, añade González.

El local que Noguel posee en Tetuán (una de las calles más caras de España) tiene una superficie de 46 metros cuadrados. Cuando quede libre será ocupado por una franquicia.

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