"Unamuno no era muy amigo de Andalucía, de sus costumbres"
los invisibles
Paisano de Gerena, Menese y los Moreno Galván, este concejal de Cultura de La Puebla de Cazalla siguió en Bilbao y Salamanca las huellas de Unamuno
Anfibio de vocaciones, Miguel Ángel Rivero Gómez (La Puebla de Cazalla, 1979) es concejal de Cultura de su municipio, cantera del flamenco, y un especialista en Unamuno, a cuya juventud le dedicó su tesis.
-¿Cómo llega a Unamuno?
-Leí San Manuel Bueno, mártir en plena adolescencia, las dudas sobre la fe. Fue una lectura más, pero en cuarto de carrera leí Vida de Don Quijote y Sancho y ese libro me entusiasmó. Me fui a hacer el doctorado a Salamanca.
-Donde Unamuno fue rector...
-Allí está la casa-museo y toda su biblioteca personal.
-Borges tenía devoción por él...
-Como estuve cinco años en Salamanca, un día visitó la casa-museo María Kodama y le enseñé una edición de Fervor de Buenos Aires, el primer libro de Borges, con una dedicatoria a Unamuno.
-¿Qué aborda en su tesis?
-El joven Unamuno. El bilbaíno, el que estudia en la Universidad Central, la vuelta a Bilbao, los años que prepara oposiciones, la primera etapa de Salamanca.
-¿Antes de las turbulencias políticas?
-Ya las tuvo en el entorno vasco.
-¿Tuvo relación con sus compañeros de generación?
-Está en Madrid antes que Valle-Inclán y Baroja. Con quien tiene mucha relación es con Ganivet.
-¿Pasó por Sevilla?
-Dio una conferencia en el Ateneo sobre la Demótica. El espíritu del pueblo, estudios del folclore como los que hacía Demófilo.
-¿Qué pensaría de que le haya dedicado tanto tiempo alguien de un pueblo tan flamenco?
-No era muy amigo de Andalucía en general, de sus costumbres.
-En su tiempo, critica que aquí se le profese devoción "a Marx o a Lenin y a la Virgen"...
-En uno de sus textos cita a un obrero en Semana Santa que dice que "soy comunista pero al que le falte a mi Virgen lo mato".
-¿Cuándo terminará esa asociación entre el pensamiento de Unamuno y el bostezo, el "me duele España"?
-Era todo lo contrario. Un hombre de acción que intenta despertar a su país de la modorra y la ramplonería.
-¿Fue aliadófilo o germanófilo?
-Admiraba el romanticismo inglés, a Keats, Shelley, Coleridge; en el ámbito religioso era afín al protestantismo liberal alemán.
-Fue cargo público, como usted.
-Fue diputado de honor. Y le dieron por los dos lados. La España de la República y la de Franco. En 1934 y 1936 fue propuesto para el premio Nobel.
-Que en 1935 quedó desierto. ¿Fue un feo a Unamuno?
-Se lo podían haber dado perfectamente. En vida ya había sido traducido al alemán, al inglés, al francés, al ruso, al sueco.
-¿Hay una calle Unamuno en La Puebla de Cazalla?
-No. Me conozco bien el callejero. Él vivía en la calle de la Cruz de Bilbao, el mismo nombre de la calle de La Puebla en la que vivo. Fui con una beca de investigación a Chile y Argentina y la casa de una investigadora chilena, en un pueblo llamado Osorno, estaba en la calle Miguel de Unamuno.
-La Puebla es la cuna de los hermanos Moreno Galván. ¿Cuál era más unamuniano?
-Francisco es un poeta que cuando vuelve de Madrid se dedica al flamenco y escribe letras para Menese, Diego Clavel, Miguel Vargas. José María Moreno Galván, aparte de su militancia, fue entre los 50 y los 80 uno de los críticos de arte más importantes de España. El Museo de Arte Contemporáneo de La Puebla de Cazalla lleva su nombre y tiene obras de Oteiza, Picasso, Tapiès y Millares.
-Una de las biografías más completas de Unamuno es la del matrimonio francés Rabaté.
-Venían de vacaciones a Salamanca. Me incluyeron en el capítulo de agradecimientos. Colette le decía a Jean-Claude, su marido, que era un negrero. Estaban trabajando en el epistolario americano, una obra titánica.
-¿Es hombre de su generación?
-La generación del 98 historiográficamente está superada. Se le incluye en la crisis del fin de siglo que alcanza a toda Europa, una crisis de la modernidad cuyas secuelas todavía estamos viviendo.
-¿Revolucionó el idioma?
-A él se le deben hallazgos como nivola o intrahistoria, palabra que usa por primera vez en 1895 como contrapunto de la historia oficial y aparece en Fukuyama y otros teóricos del fin de la Historia. Como filólogo, le gustaba ir a los pueblos de Salamanca en busca de viejos romances.Habla de los soterraños espirituales.
-Cuando acaba su ensayo sobre el Quijote, dirá que su autor está muy por debajo de su obra.
-Unamuno defiende el quijotismo y Ortega el cervantismo. En 1897 sufre una crisis espiritual, intenta recuperar la fe de su infancia y dibuja un Quijote crucificado en una encina castellana.
-¿Ha recorrido el atlas vital de Miguel de Unamuno?
-Fui a Hendaya, donde llega de un París donde no se sentía a gusto. Seguí su senda por Gredos, los Arribes del Duero, frontera con Portugal, por el País Vasco. Sólo me falta Fuerteventura, de donde huyó en barco. El hotel donde se alojó es una casa-museo.
-El joven Unamuno sufre la mayor afrenta dos meses antes de su muerte...
-El 12 de octubre de 1936. Conocí en Salamanca a un testigo de la sesión del Paraninfo. Él no tenía previsto intervenir. Lo que le dijo a Millán Astray lo anotó en el reverso de la nota que le había dejado la mujer de un pastor protestante. Carmen Polo evitó que lo agredieran. Entró en el coche con la cabeza agachada rodeado de brazos en alto.
Cuadernos de Juventud de Miguel de Unamuno, que presenta el 1 de diciembre (día de su cumpleaños) en la librería La Fuga, obtuvo una beca Unamuno. La tesis se la dirigió el profesor Cirilo Flórez.
El concejal de Cultura (IU) vino a Sevilla con un doble propósito: entrevistarse con la directora de la Agencia Andaluza de Flamenco, María Ángeles Carrasco, y ver la película-homenaje a su paisano Manuel Gerena en el teatro Lope de Vega.
Paisano de los Moreno Galván y de los Reina Palazón, este morisco (gentilicio de los de La Puebla de Cazalla), dio clases de Estética en la cátedra de Diego Romero de Solís. Ha conocido a nietos de Unamuno: "Concha es profesora en Cádiz"
No hay comentarios