Alertan del aumento de hombres que toman testosterona sin control médico a partir de los 40

Los servicios de Endocrinología y Urología del Hospital Vithas Sevilla advierten de los riesgos cardiovasculares y hormonales asociados al uso indiscriminado de suplementos

El doctor Morales y el doctor Orlandi en la consulta del Hospital Vithas Sevilla. / M. G.

La testosterona es la principal hormona sexual masculina y desempeña un papel determinante en el desarrollo de características físicas propias del varón. Su influencia alcanza aspectos tan relevantes como el deseo sexual, la función eréctil, la masa muscular o los niveles de energía. Sin embargo, su producción comienza a disminuir de forma progresiva entre los 30 y 40 años, con un descenso estimado cercano al 1% anual.

En el Hospital Vithas Sevilla, tanto el Servicio de Endocrinología, dirigido por el doctor Cristóbal Morales, como el Servicio de Urología, donde el doctor Walter Orlandi es especialista en andropausia dentro del Grupo Suturo de Urología, insisten en la importancia de un control médico riguroso ante el uso de suplementos hormonales, debido a los posibles efectos secundarios.

La producción natural de testosterona está regulada por el eje hipotálamo-hipófisis-gonadal y resulta fundamental para el desarrollo físico y emocional del hombre. “La testosterona no sólo influye en la actividad sexual o en el rendimiento físico; también está relacionada con la motivación, el estado de ánimo o la vitalidad. Esto lleva a muchos pacientes a solicitar su suplementación sin que realmente la necesiten”, explica el doctor Morales. El especialista recuerda que “la testosterona no es un suplemento inocuo. Utilizarla sin diagnóstico ni supervisión puede alterar el equilibrio hormonal y provocar complicaciones graves”.

El diagnóstico del déficit de testosterona requiere una evaluación clínica combinada con análisis específicos. “Tenemos que confirmar los niveles hormonales en varias determinaciones y, si existen dudas, valorar parámetros adicionales”, señala el doctor Orlandi.

Ambos servicios insisten en que no se trata de una terapia recreativa, sino de un tratamiento médico. Según apunta el doctor Morales, “estos suplementos suelen emplearse para contrarrestar el envejecimiento o mejorar la capacidad sexual. Cada vez más hombres de entre 40 y 50 años buscan mantener el nivel de actividad de etapas más jóvenes, lo que puede suponer un riesgo si no se controlan los efectos secundarios”. A este fenómeno se suman factores como la presión social o los modelos de belleza actuales. Además, muchos suplementos disponibles en farmacias incluyen compuestos de origen natural que también pueden interferir en la regulación hormonal si se consumen sin supervisión. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de un control multidisciplinar para evitar posibles daños.

Cómo se controla y trata el déficit

La terapia de reemplazo debe iniciarse sólo cuando existen síntomas compatibles y niveles bajos confirmados, tras descartar causas reversibles como obesidad, apnea del sueño, enfermedades crónicas o la toma de determinados fármacos. “Es un tratamiento que exige seguimiento continuo, con controles cada 3 a 6 meses al inicio y posteriormente revisiones anuales. La dosis puede ajustarse e incluso suspenderse si aparecen efectos adversos”, puntualiza el doctor Orlandi.

Desde el Servicio de Endocrinología, el doctor Morales destaca que la suplementación puede conllevar riesgos relevantes, como apnea del sueño o insuficiencia cardíaca, y aumentar entre un 20% y un 30% el riesgo cardiovascular. Además, no está indicada para pacientes oncológicos o con patologías prostáticas, lo que refuerza la necesidad de una supervisión médica estricta.

Aun así, el doctor Orlandi recuerda que, cuando se prescribe adecuadamente, la terapia puede mejorar el deseo sexual, los niveles de energía, el ánimo, la masa muscular y la densidad ósea, así como la función cognitiva y el bienestar general en pacientes correctamente seleccionados.

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