Patrimonio

Así resurge el regionalismo de sus escombros en San Bernardo

  • Las obras en el edificio de Espiau concluyen con la reconstrucción de la fachada y la recuperación de la decoración original

El edificio regionalita de San Bernardo recupera su aspecto original tras la reconstrucción El edificio regionalita de San Bernardo recupera su aspecto original tras la reconstrucción

El edificio regionalita de San Bernardo recupera su aspecto original tras la reconstrucción / Juan Carlos Muñoz

Una intervención envuelta en la polémica pero que ha arrojado un gran resultado final. El edificio regionalista de la calle Eduardo Dato esquina con San Bernardo, luce de nuevo en todo su esplendor tras concluir la reconstrucción de la fachada. Gracias a a esta actuación, se han podido devolver al edificio, diseñado por el arquitecto José Espiau, uno de los referentes del primer tercio del siglo XXen Sevilla, sus principales elementos decorativos que le faltaban desde hacía décadas, como las tejas y azulejos esmaltados, los enrejados, los dinteles de madera o los artesonados.

El inmueble en cuestión, situado en el número 14 de la Avenida Eduardo Dato y el 3 de la calle San Bernardo, presentaba una importante descomposición de sus fábricas, derrumbes por el mal estado de la edificación, colapso en sus muros e inestabilidad generalizada. Así se advertía en la documentación analizada por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, que planteó la necesidad de realizar un “proyecto de demolición”. Este edificio, popular entre otras cuestiones por desarrollarse en él la trama de la película Solas, de Benito Zambrano, se encontraba en tal mal estado que la única solución posible era le demolición de buena parte de sus elementos para rehacerlos con la calidad propia de una construcción del siglo XXI.

Así se explica en el blog de la empresa Alquiansa, encargada de la instalación de las estructuras de estabilización y andamiajes. Los técnicos se vieron en la obligación de montar una estructura de estabilización en la fachada para demoler el interior, que se encontraba en una situación muy precaria debido a las remodelaciones hechas a lo largo de los años, que habían deparado la aparición de múltiples fisuras.

El edificio antes de iniciarse la rehabilitación. El edificio antes de iniciarse la rehabilitación.

El edificio antes de iniciarse la rehabilitación. / M. G.

Una de las características más significativas del edificio diseñado por Espiau, es su balconera central que vuela al exterior 1,20 metros. Algunos de los problemas surgieron ahí: “Se sostenía sobre las ménsulas que descargaban su peso en las pilastras situadas sobre las múltiples puertas del bar de la planta baja. Era imposible estabilizarla pues para transmitir una mínima carga, sus paramentos se construyeron con un doble tabique de ladrillo de 3 centímetros dejando el interior hueco. Cuando se realiza una estabilización se mantienen los muros de carga, ya sean las fachadas o de crujías interiores. No se puede estabilizar de ninguna manera un muero hueco y sin continuidad”. Esta manera de hacer las cosas es usual, pero sí es frecuente en la obra de Espiau.

El inmueble una vez eliminadas las fachadas y con la estructura estabilizadora. El inmueble una vez eliminadas las fachadas y con la estructura estabilizadora.

El inmueble una vez eliminadas las fachadas y con la estructura estabilizadora. / D. S.

Cuando la constructora empieza a demoler la balconera, los grupos patrimonialistas volvieron a alertar sobre la intervención y advirtieron al Ayuntamiento por su permisividad, al que pidieron que paralizara los trabajos. La obra seguiría, ya que este elemento era insalvable, pero tanto la promotora como la constructora se comprometieron en devolverle su imagen original, como también había exigido la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, organismo dependiente de la delegación territorial de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

Proceso de reconstrucción. Proceso de reconstrucción.

Proceso de reconstrucción. / M. G.

Previamente a la demolición se desmontaron los dinteles de madera, las rejas de los balcones y ventanas, las maderas y cerámicas de la base de los balcones, así como cualquier otro elemento decorativo que, tras su restauración, pudiera ser repuesto. La reconstrucción ha dotado al edificio de nuevos forjados y ha afianzado la fachada original a estos. La característica balconera se ha replicado y se han recompuesto los balcones laterales, que estaban perdidos, y la sobrecubierta, empleando para ello el mismo tipo de tejas esmaltadas en verde y blanco que tenía en su momento y que hacía muchos años que se habían perdido.

Detalles de los balcones recuperados. Detalles de los balcones recuperados.

Detalles de los balcones recuperados. / M. G.

Por último, la intervención se ha rematado con la reposición de los diferentes elementos decorativos restaurados, devolviéndole al edificio su aspecto original de la década de los años 20 del pasado siglo. La cerámica blanca y verde, la cerrajería, los dinteles de madera, las cubiertas de los balcones de la fachada en la primera planta y su base con el artesonado de madera y los azulejos entre vigas, tan característicos del regionalismo sevillano, han devuelto a este edificio a su época de mayor esplendor, aunque ahora cuenta con una estructura mucho más robusta.

Detalles de la decoración. Detalles de la decoración.

Detalles de la decoración. / M. G.

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