Criminalidad en Sevilla

Los ataques racistas, ideológicos y homófobos copan los delitos de odio

  • Interior contabilizó 41 casos en Sevilla en el año 2019, once más que el anterior

  • La media sigue muy baja, en 2,1 episodios por cada 100.000 habitantes

Manifestación contra el racismo.

Manifestación contra el racismo. / D. S.

Los ataques racistas, ideológicos y homófobos supusieron la gran mayoría de los 41 delitos de odio registrados por las Fuerzas de Seguridad en la provincia de Sevilla a lo largo del año 2019. Así consta en el informe anual sobre este tipo de delitos que ha hecho público el Ministerio del Interior. En él se refleja un incremento importante de este tipo de ataques, que pasaron de 30 en 2018 a 41 en 2019. Es un aumento del 26%, aunque la variación porcentual es tan elevada porque siguen siendo muy pocos los casos en comparación con los registrados en otras zonas de España.

A pesar del repunte, la provincia de Sevilla sigue teniendo una tasa bastante baja de delitos de odio, con 2,1 casos por 100.000 habitantes. La del año 2018 fue de 1,5. Aún así, la proporción de casos registrada en 2019 es algo inferior a la media andaluza, que es de 2,4, y está bastante por debajo de la española, que se sitúa en 3,6. Sin duda, la escasa población extranjera que reside en Sevilla es clave para explicar que el número de delitos de odio cometidos en la capital andaluza y su provincia sea sensiblemente inferior a los de otras grandes ciudades españolas.

Así, en Madrid se dan 3,9 episodios por cada 100.000 habitantes; en Barcelona, 5,8; en Valencia, 3,8; en Vizcaya, 5,1; y en Zaragoza, 3,2. En Andalucía, Córdoba (1,4), Granada (1,5) y Almería (2) tienen mejores datos que Sevilla. Málaga está una décima por encima (2,2) y destacan los 4 casos por 100.000 habitantes de las provincias de Cádiz y Huelva. En esta última, donde hay una importante población extranjera que se gana la vida en el campo, destacan los ataques a extranjeros, mientras que en Cádiz se registran más actos contra la orientación sexual.

En Sevilla, los hechos relacionados con el racismo son los más numerosos, con 12 de los 41 delitos. Son cinco asuntos más que el año anterior. Le siguen muy de cerca, con 11 casos cada uno, los actos contra la orientación sexual y la identidad de género y los ataques derivados por la ideología. Completan la lista tres episodios de discriminación por razón de sexo y género, dos contra las creencias o prácticas religiosas, uno contra las personas que padecen una discapacidad y otro contra los gitanos.

Precisamente este año, Interior ha incluido el antigitanismo como una causa más de delito de odio, desvinculada del genérico apartado de racismo y xenofobia, que se refiere principalmente a extranjeros. Lo ha hecho, explica el informe, “con la finalidad de promover una mayor visibilización de determinados sectores de la población que pudieran estar sufriendo algún tipo de motivación de odio o discriminación, así como conocer el impacto que este tipo de delitos tienen en ellos”. Interior define el antigitanismo como “todas aquellas acciones realizadas con motivaciones de discriminación, odio y estigmatización dirigidos contra las personas gitanas, así como el entorno de las mismas”.

En Sevilla no se registraron en 2019 casos de antisemitismo, aporofobia, discriminación generacional ni por padecer una enfermedad. Los 41 casos se contabilizaron como delitos y ninguno de ellos quedó en una infracción administrativa. Hubo 40 víctimas. Esto se explica porque una de las personas puede padecer más de un delito de odio. En el caso de Sevilla, hubo una que sufrió dos. En el capítulo policial, fueron detenidas o investigadas ocho personas como presuntas autoras de estos ataques. Cinco de los arrestados lo fueron por ataques homófobos, dos por actos ideológicos y uno por racismo.

Interior considera que quedaron esclarecidos 24 de los 41 casos registrados. Se aclararon 8 ataques racistas, 6 ideológicos, 4 homófobos, 3 sexistas, 2 religiosos y 1 contra los gitanos. Un hecho se considera esclarecido cuando se ha detenido al autor in fraganti o se ha identificado plenamente al autor o a alguno de los autores, sin necesidad de que esté detenido, aunque esté en situación de libertad provisional, huido o muerto. También lo es cuando existe una confesión verificada, pruebas sólidas o una combinación de ambos elementos, o bien cuando la investigación revele que, en realidad, no se produjo ninguna infracción.

Mayo y octubre, los peores meses

Los meses de mayo y octubre fueron los que más casos de delitos de odio registraron en España. Octubre fue el mes con más delitos, con 199 en total, seguido de mayo con 173. En el extremo opuesto está agosto, el mes con menos casos, 110. Interior no da una explicación a esta desigual distribución, aunque el hecho de que la mayoría de los casos se dan en la calle puede ser la clave. Las grandes ciudades están menos concurridas en agosto, al ser un mes vacacional. Al haber menos gente por las calles, se producen menos delitos. Junio fue otro mes bastante tranquilo, con 114 episodios, al igual que septiembre, con 125. Lo mismo ocurre en los meses fríos. Diciembre, por ejemplo, sólo registró 121 delitos de odio.

La calle es el principal escenario en el que tienen lugar los delitos de odio. En España, 637 de los 1.706 hechos que se calificaron como tal a lo largo de 2019, ocurrieron en la vía pública. Es más de un tercio del total. Le siguen el interior de las viviendas, con 317 casos, y los bares y otros establecimientos de hostelería, con 240. Llama la atención que el cuarto lugar en el que se suceden estos delitos sean campos de fútbol e instalaciones deportivas, lo que indica lo presente que está la violencia en el deporte, sobre todo en el fútbol. Se dieron 83 sucesos relacionados con el odio en los estadios. Otros 83 se cometieron otros espacios abiertos, mientras que 33 tuvieron lugar en centros religiosos. Interior no especifica dónde se dieron los 313 sucesos restantes.

Perfil de las víctimas, hombres de mediana edad

La mayoría de las víctimas de los delitos de odio son hombres de entre 26 y 40 años. La mayor victimización se produce en el sexo masculino, con un 64% del total de los casos, si bien existen diferencias en función de cuál sea el delito. En el caso de los ataques racistas y xenófobos, lo sufrieron casi por igual hombres y mujeres.

Sin embargo, los ataques por razones de ideología son mucho más frecuentes entre hombres que entre mujeres. Igual ocurre con los episodios homófobos, que se dan en una proporción de una mujer por cada tres hombres. Los menores de edad sufren muy pocos delitos de odio. Los casos en los que las víctimas tienen menos de 18 años no alcanzan el 7% del total en toda España. También es bastante bajo el caso de personas que sufren estos actos con más de 65 años.

En cuanto a la tipología penal, el delito más frecuente es el de lesiones, que lo sufren más del doble de hombres que mujeres. El mismo porcentaje se da en las amenazas, el segundo tipo delictivo más frecuente. Le siguen los daños, la discriminación, las injurias, el trato degradante, las coacciones y los daños en el vehículo. El informe del Ministerio del Interior también detalla la nacionalidad de las víctimas. Un 72% de las mismas son españolas y el 28% restante extranjeras. Aquí destacan los procedentes de África, con Marruecos como principal exponente. No deja de ser un reflejo de la población española.

En cuanto a los autores, Interior destada que una gran mayoría de los detenidos o investigados por las Fuerzas de Seguridad son hombres (83%), de edades comprendidas entre los 26 y los 40 años, aunque seguidos de cerca por la franja de los 18 a los 25. El porcentaje de menores autores de delitos de odio es superior al de víctimas de la misma edad y se sitúa en torno al 15%. EL 94% de los detenidos o investigados son españoles.

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