Vía urbana

La nueva Avenida del Greco, entre críticas y alabanzas

  • Los operarios se afanan en la jornada dominical del Domingo de Pasión en la Avenida del Greco.

  • Los vehículos comienzan a circular, pero el carril bici y los contenedores, aún cerrados

Los vehículos circulan ya por la Avenida del Greco. Los vehículos circulan ya por la Avenida del Greco.

Los vehículos circulan ya por la Avenida del Greco. / Víctor Rodríguez

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La avenida del Greco, frontera urbana entre San Pablo y Nervión, ha mudado de piel entre las críticas y las alabanzas de los que viven y trabajan en esta popular arteria, una de las más transitadas de la capital.

La reapertura del denominado bulevar del Greco, muy esperada entre los residentes tras once meses de obras, se ha celebrado hoy, Domingo de Pasión, mientras los operarios se afanaban desde primera hora de la mañana en las últimas tareas de una reforma, que ha sido integral.

El proyecto no sólo ha consistido en una renovación de la calzada y del el acerado, o en colocación de bancos, fuentes, juegos infantiles y nuevos contenedores para los residuos urbanos. La obra ha incluido también una puesta a punto de las redes de abastecimiento (agua, electricidad y telecomunicaciones).

Vista de la nueva calzada de la Avenida del Greco. Vista de la nueva calzada de la Avenida del Greco.

Vista de la nueva calzada de la Avenida del Greco. / Víctor Rodríguez

Se trata de la primera gran reforma en esta zona de la ciudad tras más de cincuenta años, según explican los propios residentes.

Domingo de Pasión, bajo un cielo gris y la permanente amenaza de  lluvia, máquinas de obras, latas de pintura enfiladas sobre una acera, carrillos con materiales de albañilería y trabajadores se encontraban esta mañana en el tajo, como si de un lunes laboral se tratara.

Pintura verde en el carril bici recién impregnada y protegida entre cordones de plástico para tratar de impedir que los viandantes marquen sus huellas. Caen algunas gotas de lluvia pero los trabajadores continúan con la faena.

Carril bici precintado y maquinaria de obra en la Avenida del Greco, hoy día de su reapertura. Carril bici precintado y maquinaria de obra en la Avenida del Greco, hoy día de su reapertura.

Carril bici precintado y maquinaria de obra en la Avenida del Greco, hoy día de su reapertura. / Víctor Rodríguez

“Parece que querían abrir ya, aunque la obra aún no está terminada, de cara a la Semana Santa, por aquí pasa San Pablo, y además se acercan las elecciones... así son las cosas en Sevilla”, comenta Francisco Javier, uno de los parroquianos en un bar del Greco.

Se muestran críticos con “las prisas de última hora” en la reapertura de un espacio urbano donde se iniciaron las obras hace casi un año. Francisco Javier señala a las alcantarillas que están localizadas en los jardines y que se llenan de barro cuando llueve. También apunta a varias baldosas que sobresalen en el acerado.

“Haz fotos, esta es la realidad”, comenta Francisco Javier, a primera hora de la tarde dominical, en un bar que da justo al cruce de la avenida con la calle Garrotín. Sus compañeros de tertulia asienten cuando este hombre señala a una zona, que rodea a un banco, cuyas baldosas son irregulares y que, según opinan, provocarán “caídas especialmente de personas mayores”.

Operarios en faena en el carril bici de la Avenida del Greco, hoy Domingo de Pasión. Operarios en faena en el carril bici de la Avenida del Greco, hoy Domingo de Pasión.

Operarios en faena en el carril bici de la Avenida del Greco, hoy Domingo de Pasión. / Víctor Rodríguez

Los primeros vehículos comenzaron ayer a circular por la calzada renovada del Greco, entre aceras ensanchadas, nuevas zonas ajardinadas, y la expectación de los vecinos.

“La obra ha tardado demasiado tiempo”, comenta Francisco Martínez, residente en Kansas City con 81 años cumplidos. “La avenida ha quedado muy bonita”, dice Pepi Aranda, al salir del portal del bloque de viviendas en el que ha visto pasar 45 años. “Vivo en esta avenida desde que me casé, hace ya 45 años”, explica esta mujer, que alaba cómo está quedando. “Tuve aquí un negocio de perfumería y conozco muy bien el barrio”, comenta Pepi con una entrañable sonrisa.

“Ha quedado muy bonita la avenida”, insiste, pero Pepi apunta: “lo único que no me gusta son los contenedores que han colocado en medio de la calzada. Ahora están muy bien, pero cuando la gente comience a dejar bolsas fuera y los comerciantes desechen las cajas de pescado o de frutas... ya veremos. Tampoco me gusta que los jardines estén ya sucios, con basuras. Pero eso depende de la educación, no de la obra”, añade Pepi.

Numerosos negocios disponen ahora de más acera para sus potenciales clientes y esperan amortizar las molestias, ruidos y polvo entre otras, de un año en obras.

La suciedad se aprecia en las nuevas zonas ajardinadas recién estrenadas. La suciedad se aprecia en las nuevas zonas ajardinadas recién estrenadas.

La suciedad se aprecia en las nuevas zonas ajardinadas recién estrenadas. / Víctor Rodríguez

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